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jueves, 16 de abril de 2015

Gaston Leroux: El fantasma de la Opera

Autor: Gaston Leroux
Titulo: Le fantôme de l'opéra
Idioma original: Frances
Publicación: 1909
Edición: Anaya tus libros selección 
Recomendación: 6/10








Hay obras que se convierten en clásicos atemporales, novelas que han dejado su marca indeleble en la larga historia de la literatura, abriendose camino y asentándose como un pilar mas que mantiene una construcción casi faraonica que se remonta a tiempos tan antiguos como la helenica Grecia, y que seguirá inconclusa durante, mucho tiempo, a la espera de nuevos clásicos, nuevos ladrillos con que proseguir la construcción. Estas obras han ocupado están donde están por muchos motivos, por su mensaje, por sus tramas, por sus personajes, por sus criticas, por cambiar la forma de pensar de una época, por su uso del lenguaje, por todos esos factores y muchos otros, o todos a la vez. En cambio, existen también libros que en su época fueron grandes éxitos de critica y publico, pero que el tiempo ha olvidado y solo unos pocos iniciados conocen y tratan de volver a poner en el lugar que les corresponde mas la historia no les ha concedido... Y luego están los libros a los que el tiempo ha cogido, ha sodomizado sin piedad, luego les ha dado una brutal paliza, les ha tatuado una esvastica en la frente y los ha dejado a su merced en un descampado poblado de yonkis y vagabundos. El fantasma de la opera, por desgracia, pertenece a este ultimo grupo.

No os abalanceis sobre mi tan pronto y dejad que me explique y matice, porfi. Adoro a Gaston Leroux, desde pequeño, cuando leí El misterio del cuarto amarillo, sentí una gran admiración por el contraste que tenia con el otro gran cultivador del genero detectivesco, Arthur Conan Doyle. Donde Doyle era metódico, deductivo y reflexivo, Leroux pone la acción y la intuición, dando obras mucho mas frenéticas y con verdaderos giros dramaticos: con Doyle, resolver el misterio nos dejaba boquiabiertos, Leroux hacia de ello todo un show, con fanfarria de trombones y bailarinas de cabaret. Así de intenso era, joder. Y, sin embargo, el fantasma de la Opera, novela que en su tiempo me encanto y me fascino, hasta el punto de hacerme ver a Gerard Butler vestido de supervillano afeminado, no pudo soportar una segunda lectura. Literalmente, al libro se le cayeron las hojas conforme lo iba acabando.

Y el asesino es......Joel Schumacher

El fantasma de la Opera se abre un poco como Titanic o Moulin Rouge, donde la historia se ambienta en un escenario al que podríamos llamar el co-protagonista de la historia y en el cual se desarrolla un estereotipico romance. Pero esta contiene un elemento "sobrenatural". Los trabajadores de la Opera dicen que el edificio esta encantado por un fantasma que se pasea entre bastidores y bambalinas. Tal es el temor que produce que recibe un palco privado y una renta de 20.000 francos para que mantenga sus apariciones al mínimo. Paralelamente, un joven conde, Raoul, se enamora de la joven diva Cristine, la cual de la noche a la mañana aprende a cantar como los ángeles gracias a, según ella, su Ángel de la Música. Los intentos de acercamiento de Raoul despertaran los celos de este extraño Ángel el cual no es otro que CHAN CHAN. ER FANTAHMA¡

So much Swag, nigga
Aunque la historia se venda como una obra fantástica, incluso terror, y tenga por titulo El fantasma de la Opera, la presencia del fantasma resulta casi anecdotica hasta el final de la historia, donde se convierte en el protagonista indiscutible de la obra, y esto es porque Leroux prefiere centrarse en la historia de amor entre los dos jovenes y, tambien, mantener al fantasma como un misterio. La ultima decisión es muy inteligente y acertada, la primera, no, este es el mayor defecto del libro. Reconozco que no soy un amante de las historias de amor, pero se apreciar un buen romance, del mismo modo que se apreciar que este se trata de un romance de folletín típico y tópico: los personajes se quieren mucho mucho, su personalidad es quererse aun mas y hablar de lo enamoriscadisimos que están, y sus frases son sonrojantes por lo cursis y tontas que resultan y sus comportamientos y decisiones de alejarse-acercarse son abofeteables cuanto menos. Si a alguien le resulto cursi la adaptación de 2004, por favor, que se aleje de esta novela. Aquí es donde mas se nota que la novela es hija de su tiempo y que tiene mas de 100 años. Los personajes no tienen desarrollo alguno en este aspecto, y hablo de los tres, Raoul, Cristine y Fantasma, todas sus acciones, diálogos y decisiones están tan dramatizadas que no puedes tomártelo en serio, es tan cursi que hasta da diabetes.

Mención aparte merece la joven Cristine, pues tiene un delito mayor, y la culpa es del autor. Como he dicho, he leído varias novelas de Leroux, tanto de detectives como del mismo corte misterioso-fantástico de esta novela, y he de confesar que jamas he leído un personaje femenino suyo que no den ganas de asesinarlo. O no sabia escribir este tipo de personajes, o las hacia a las pobres imbeciles a posta, pero cualquiera que lea un dialogo de Cristine, o de cualquier mujer en sus novelas, sentira un irrefrenable deseo de retorcerle el cuello hasta subirle tres octavas la voz. No exagero si digo que los diálogos mas sonrojan tes salieron de su boca, mezcla de genuino candor o de estupidez supina. Muy buena tenia que estar la chiquilla para que el fantasma viera algo en ella, porque por su inteligencia, desde luego, no la busco.

!¿No entiendes que le hamo?¡
Sin embargo, la novela tiene virtudes, muy buenas virtudes, de las que justifican su lectura. El estilo de Leroux es muy bueno, sus descripciones son fantásticas, los escenarios de la opera, los decorados son fastuosos y coloridos, los dominios del fantasma, los recovecos por los que se mueve son oscuros, angustiosos y asfixiantes, sientes que  podría aparecer en cualquier momento y hacerte madre de sus hijos. Al contrario que los amantes, el resto del personajes son muy simpaticos: los que deben ser graciosos lo son, los que deben de ser odiosos lo son, no obstante ninguno de ellos tiene un gran peso en la trama, salvo uno del que no se debe hablar. Pero, sin duda, la mejor cualidad de la novela es el fantasma. Y es que el fantasma es una figura tan misteriosa, tan sugestiva y tan trágica que deseas volver a verlo constantemente. El es el motor de la historia y causante de los mejores capítulos de la novela, tiene a todos en jaque y tal es la carisma y la tristeza que transmite el pobre fantasma que deseas que triunfe y que le den matarile al insípido de Raoul. Pero claro, El fantasma esta indeciblemente desfigurado y como una puta cabra, yo tampoco pondría ese perfil en Meetic.

Y POR ESO NO ME TRAGO ESTA PELICULA

Quien se acerque a esta novela debe tener claras varias cosas. La primera, que se trata de un folletín, tiene sus defectos y sus virtudes: es cursi, es recargadamente dramatico y los personajes no tienen ningún desarrollo, son simples estereotipos, pero lo compense con una trama ágil, divertida y repleta de misterios que deseas descubrir, con varias escenas muy impresionantes y un personaje iconico e inmortal. Aunque me duele mucho no haber podido disfrutarla como la primera vez, mentiría si no os dijera que los pasajes que en su momento me emocionaron siguen manteniendo la fuerza conque los leí. Os doy un consejo, no releáis libros que os hayan marcado de pequeños, pocas veces soportan que hayas crecido, y el recuerdo, muchas veces, es mejor que revivir la experiencia; porque luego de leído, ya no te queda nada, salvo decepción... y un libro con varias paginas arrancadas. Joder.


lunes, 16 de febrero de 2015

Jules Verne: Viaje al centro de la Tierra


He aquí otra obra del celeberrimo escritor de aventuras y proto-ciencia ficcion, y tocayo mio, Julio Verne. Esta novela en particular toca fibras muy sensibles dentro de mi. La leí muy pequeño, en una época en la que era un chaval obsesionado con dinosaurios y otras criaturas prehistóricas, fase de la que aun no me he desprendido pero he sabido mantener en una decorosa mesura. Pueden imaginar el impacto que causo en mi esta lectura, que cada año releo con los mismos ojos infantiles y viviendo cada capitulo con el mismo entusiasmo de la primera vez, e incluso con mas, por el valor nostálgico añadido. Esta obra, junto con el Mundo perdido de Arthur Conan Doyle, fueron las que marcaron mi amor por la lectura en mi corazón con un hierro al rojo vivo. Pero dejemos de recrearnos en mis moñadas, centrémonos en el Julio protagonista.

La historia que encierra esta novela es archiconocida por todos, ya sea por películas buenas, películas infames (boca trapecio, si, me refiero a ti), y multitud de guiños que ya han pasado a la cultura popular. Tras descifrar un antiguo manuscrito islandes, el profesor alemán Otto Lidenbrook emprendera un viaje junto a su sobrino, Axel, y un guía local, Hans, a las profundidades de la Tierra, donde el mundo ha evolucionado aislada del tiempo como el ultimo reducto de la fauna y flora antediluviana.


El argumento, como podéis apreciar, es el cenit de la imaginación humana, sobretodo para la época, que le perdona todas las exageraciones de la premisa. O nuestro amigo Julio tenia una creatividad casi infinita, o tenia acceso a tripis de todos los colores del arco iris. El centro de la Tierra es un terrario con la fauna mas impresionante que se podía concebir con los conocimientos paleontologicos de la época. Por el desfilan Mamuts, reptiles marinos gigantes, dinosaurios(o lo que en esa época se pensaba que era un dinosaurio), e incluso criaturas mas cercanas a nosotros que nadie esperaría encontrar.

La inspiración de Verne

La aventura esta muy a la par de la premisa. Todo se desarrolla trepidantemente, raudo, desde el descubrimiento y resolución del manuscrito, que recuerda mucho al enigma codificado del relato de Poe, el Escarabajo de oro; hasta al angustioso descenso por el Snæfellsjökull (dilo borracho tres veces y despiertas al hermano satánico de Beetlechus); el descubrimiento de las primeras criaturas y los enfrentamientos con estas, y la gran evasión para salir del gigantesco mundo primitivo. Hay ciertas pausas, que forman parte del personal estilo de Verne, en las que nos arroja datos científicos sobre lo que nuestros héroes ven o van a ver, o esperan ver; pero, ha diferencia de muchos otros libros donde estas pausas rompen la acción y el ritmo, aquí se hacen muy interesantes, casi podría decirse que amenas si no fueran porque cortan realmente todo el ritmo narrativo.

Son muy simpáticas las ilustraciones decimononicas de monstruos prehistóricos, actualmente son hasta monos

Los personajes, al contrario que en otras novelas, no son cascarones genéricos que maneja Verne a su antojo para arrojarnos indigestos datos didácticos o descripciones de maquinaria steampunk, aquí, están definidos y ademas resultan verdaderamente simpáticos. Otto Lidenbrook es un vejete excéntrico, ambicioso y gruñón similar al profesor Challenger, pero algo mas relajado que el Neanderthal de Doyle. Este se ha propuesto alcanzar su meta, y bendito del pobre bicho que se interponga en su camino. Axel, el sobrino, viene a ser un avatar de nosotros como lectores, un joven que se adentra junto a su tío, con el que no se lleva particularmente bien, para terminar conociéndose mejor y estrechando los lazos que su carácter irascible ha impedido formar desde hace años. Finalmente, tenemos a Hans, un vikingo en toda regla que consigue salvar a nuestros héroes de mas de un peligro sin necesidad de decir "esta Mjolnir es mio".

Las ilustraciones de los textos vernianos no tienen desperdicio

A veces me sorprende lo buena que esta novela, cada elemento que contiene, su trama, su desarrollo, sus personajes, su estilo, son buenos por separado, pero en conjunto, son perfectos. y esta novela, para mi, refleja una perfección lo que Julio Verne fue incapaz de conseguir en toda su extensa producción. Eso si, dicho esto sin desmerecer otras aventuras maravillosas como La vuelta al mundo en ochenta días o Miguel Strogoff.

Esto es un cáncer. Verne se revuelve en su tumba
Espero que sufras lo indecible en la Battle Royale de Disney... ¡Cara trapecio!

jueves, 12 de febrero de 2015

Anatole France: La Isla de los Pingüinos

Míralos que monos, bailando
Cuando alguien se dispone a abordar a algún ganador del premio Nobel espera encontrar un autor de obras complicadas, de sesudos conceptos y mucha simbologia, historias del día a día que dan mas importancia a la psicología de los personajes que a la acción, a veces, incluso, ignorando lo que se llamaría una trama convencional. Esto, esta claro, es una generalización muy atrevida, existen multitud de excepciones en estos 115 años de galardones literarios: pero partamos de mi premisa, porfi. Imaginemos por un momento que todos los autores de Nobel son un Hermann Hesse o un William Faulkner; si es así, Anatole France es una rara avis en toda regla. Sin nunca abandonar la complejidad narrativa, ni la simbologia, ni sus profundos sentimientos socialistas, el francés nos ofrece siempre tramas muy pintorescas y para nada convencionales, casi cercanas al genero fantástico, para abordar los complicados conceptos que se le exigen a un Nobel; y llamándose este libro La isla de los pinguinos, os podéis imaginar por donde nos puede salir el autor. Voy a hacer aquí otro pequeño inciso. Si habéis leído la presentación podéis ver que me encantan los pinguinos, mas que el respirar. Por eso voy a deciros que estoy francamente decepcionada por la novela.

Una vez un amigo de mis padres, natural de Francia, me describió a Anatole France como el mejor narrador  en francés, por su concisión y sencillez del lenguaje sin abandonar nunca el cuidado y el esmero del mas avezado narrador. Esta afirmación nunca la he probado, no tengo tanto nivel de la lengua gala; pero podríamos decir que esta novela ejemplifica muy bien esto, pues con muy poco es capaz de contarnos toda la historia de la humanidad -y la de Francia, en particular- en muy pocas paginas. Y es que este libro es básicamente eso... pero con pinguinos. Partiendo del relato de un santo perdido en tierras polares -ignoremos la errónea localización- que decidió, siguiendo su labor religiosa, bautizar a todo pájaro viviente del iceberg, cada etapa de la convulsa historia de la humanidad se muestra ante nuestros: desde el medievo, hasta la modernidad, pasando por la Ilustración y las crisis religiosas, incluso mostrándonos algo de lo que sera nuestro futuro si seguimos con esta forma de vida. Toda la obra se construye a traves de anecdotas que reflejan una determinada época histórica, tomando unos personajes para cada una de ella, pero sin llegar a profundizar en ninguno de ellos.
Los pinguinos son el vivo retrato del ser humano, con defectos y virtudes idénticas, con afán por el progreso e irracional instinto de autodestrucción; todos los errores que hemos cometido a lo largo de nuestro paso por el planeta son cometidos por las aves. Los conflictos religiosos, las revoluciones, la democracia, el despotismo, las guerras, todo es narrado por Anatole France con un humor sarcástico, casi cínico, y siempre teniendo como ejemplo -malo- a Francia, echándole en cara todos los errores que ha cometido. Se nota mucho las ideas socialistas del autor, muchas veces apocadas por el desencanto y el escepticismo.


Cuantas mujeres habrán caído bajo el atractante de semejante mostacho
Toda esta critica satírica a la Francia republicana de principios de siglo XX, muy a modo de los viajes de Gulliver, se hace muy simpática, pero también muy cansina. Mas que una novela, se trata de un tratado histórico de una nación pinguina, y esto la convierte en algo muy impersonal, al menos para mi, pues nunca pude interesarme por ningún personaje, y muy pronto deje de interesarme por la historia misma. Pero es un libro simpático, seamos claros... ¡Los protagonistas son pinguinos! ¡Joder! ¡Cuantas novelas pueden presumir de eso!
¡A bautizarse! ¡Vamos!

domingo, 1 de febrero de 2015

Jules Verne: Robur el Conquistador

Anda que no se hace raro llamarle Jules
y no Julio
Leí este libro en plena fiebre steampunk -que aun me dura, así que esta sera la primera de muchas reseñas de estetica similar-. Desde chiquitín sentí fascinación por Julio Verne, mi eterno tocayo: sus inventos adelantados a su tiempo, sus aventuras frenéticas, sus personajes rebeldes y misteriosos, sus parajes de fantasía antediluviana. Si, me gustaba Julio Verne, y me he leído un buen tochete de su obra, que van desde maravillas conocidas por todos a horrendos pastiches de si mismo, pero es lo que ocurre al tener mas de setenta novelas a tus espaldas.

Y, ¿Que es Robur el Conquistador? Robur es una novela de anticipacion, un romance científico, como gustaba llamarlas su autor, una aventura cuyo protagonista es una maquina asombrosa que choca contra todo lo creado en 1870, y muchas decadas despues, al estilo de 20.000 leguas de viaje submarino o De la tierra a la luna, guardando mucha relación con la primera que la segunda.
En el Club Aeronautico de Filadelfia se presenta un extranjero, Robur, que se hace llamar el conquistador, desafiando a todos los presentas: ha creado un dispositivo volador mas pesado que el aire, y para ganarse la seriedad de todos los allí presentes en concreto, y darle un escarmiento a la humanidad, en general, secuestra al presidente del Club, Uncle Prudent, al criado de este de rebote, y a su secretario, Jude Evans.
Robur el Conquistador se erige como un remedo de Nemo: ingeniero renegado, sin tierra, capitán de una nave excepcional, con muy mala uva e idéntico poco sentido del humor y un sentido moral digamoslo, ambiguo. Su creación, el Albatros, un excepcional buque volador de 74 helices, monstruosamente grande y monstruosamente poderoso. Los demás personajes, bueno, podríamos decir que están, porque no tienen ninguna clase de desarrollo, y si no fuera porque nos indican quien habla en los diálogos podríamos pensar que son uno solo. Pero ¿Y a quien le importa eso? !Tenemos al Albatros y a Robur¡ ellos son los verdaderos protagonistas de la historia.
El Albatros, en todo su añejo y rancio esplendor


Que hablando de Roma... la historia. La trama es un recorrido en el Albatros alrededor del mundo que se desarrolla como es propio en Verne, de forma rápida, trepidante, con momentos de calma en los que el autor exhibe sin amor sus enciclopédicos conocimientos del recorrido, ademas de datos geográficos que ahogarían a un topografo y datos científicos que, actualmente, descojonarian a un ingeniero -dicho desde el infinito amor que profeso al autor-. Por debajo del Albatros podremos ver de todo: los hielos de la Antartida, las exóticas ciudades chinas, los inexplorados desiertos de África gobernados por belicosos reyes, las extensas planicies americanas...
En conclusión, Robur el conquistador es una novela de aventuras verniana al uso; si te gusta el estilo y el genero, y puedes perdonarle la infinidad de paralelismos con 20.000 leguas, la disfrutaras. Si no, piensa que has podido ver al menos el Albatros, que mola un huevo...
Robur dominando el mundo, muy grande
Por cortesia de Oxothuk, sus dibujos en estilo comic son geniales





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