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martes, 4 de agosto de 2015

Edgar Rice Burroghs - Una princesa de Marte

Autor: Edgar Rice Burroughs
Titulo: A Princess of Mars
Idioma original: Ingles
Publicación: 1917
Edición: Pulp Collection
Recomendación: 5/10






A principios de siglo XX, alla por los años 20 y 30, el clásico folletín por entregas que vieron nacer algunas de las grandes obras decimonónicas que han marcado la literatura popular de mas de un país, y no solo popular, incluso libros actualmente ensalzados por la crítica, convertidos en clásicos de la literatura universal como Dickens o Dumas, grandes maestros, el primero en la critica social y la aventura de capa y espada, el segundo; el clásico folletín, como digo, evoluciono en América para dar paso a las revistas pulp, un formato marginal en que los mal-llamados entonces –y ahora- géneros menores como la ciencia-ficción, el terror, la espada y brujería, novela negra y erótica tenían su lugar y su público. Y, al igual que ocurrió con el folletín, varios de los autores de antaño se convirtieron en clásicos en esos géneros y referentes que marcarían a autores posteriores mejor reconocidos. H.P Lovecraft (debería de reseñar algo de el de una puta vez), Robert E. Howard, Philip K. Dick, Ray Bradbury y, por supuesto, el gran Edgar Rice Burroughs.

Lo sé, así de primeras a nadie le suena su nombre. Pero si os digo que este tío fue el que escribió Tarzan la cosa ya cambia, ¿eh? El bueno de Edgar era un monstruo en su época, todo lo que hacía era oro, por lo que su producción es prácticamente inabarcable: Tarzan, John Carter, los piratas de Venus, Pelluzidar. Burroughs era sinónimo de calidad, de emocionantes aventuras y universos únicos poblados por pintorescas y variadas civilizaciones y aun más pintorescos personajes, sobre todo en sus obras de proto-ciencia ficción que tanto marcarian a los escritores de ciencia ficción pura, pues los mundos fantasía de Burroghs eran mas escenarios en que desarrollar las peripecias del héroe de turno que otra cosa. Podríamos decir que Tarzan es su obra más emblemática, al igual que Conan el barbaro es la obra cumbre de Robert E. Howard; sin embargo, todo Conan tiene su Solomon Kane, y todo Tarzan tiene su John Carter. Mucho mas ahora, tras una película de Disney que muy injustamente fue olvidada por critica y publico, a mi parecer. Han pasado casi 100 años de su publicación y la pregunta es… ¿Se mantiene?

Mirad no... No lo hace.
Una princesa de Marte es la primera de las nueve novelas que componen la serie marciana, una saga de aventuras y hazañas enmarcadas en el subsubSUBgenero de espada y planeta (esto es… darse de palos a lo Tolkien pero en Marte, Nibiru o Tatooine) cuyo protagonista es John Carter. En esta primera entrega se nos cuenta como John Carter, veterano sureño de la guerra civil y, ahora, buscador de oro, llega a Marte trasladando su mente (… mirad, eso en la época era bastante habitual), donde gracias a la menor fuerza gravitatoria del planeta posee una fuerza y agilidad muy superiores a la humana. Valiéndose de estos recién adquiridos poderes, Carter se hace un nombre entre los nativos marcianos. Un día, conoce a una prisionera, la princesa Dejah Thoris, de Elium, de la que queda perdidamente enamorado y promete ayudarla en las numerosas luchas que asolan al moribundo planeta. Ese sería un resumen grosso modo de la historia; bueno, de esta y la de los sucesivos libros.

Así yo también creo en el amor a primera vista
La novela es un pulp de manual: lenguaje excesivamente simple, historia lineal y carente de importancia cuyo única misión es que el prota se lié a palos contra todo lo que camine. Nuestro héroe es lo que en el gremio de los guiones se llama un Gary Stu: esto es, un personaje perfecto, fuerte, inteligente, guapo, caballeroso, valiente, que sale siempre de todos los problemas y al final se tira a la reina del baile. Carece de personalidad más allá de la del prototípico héroe. Lo mismo ocurre con Dejah, que si bien al principio es orgullosa por su linaje real y se muestra como un personaje fuerte no tarda mucho en sucumbir y convertirse en el interés romántico y queda relegada a ese segundo plano de princesa en apuros a la que el machote de turno salva. Ni pienso hablar de la historia de amor porque es ridícula. Los demás personajes podríamos decir que son los que están mejor construidos, sobre todo los marcianos verdes con los que convive Carter en el primer tercio de la novela, que podríamos decir que si tienen un esbozo de algo que podríamos llamar personalidad. Aunque claro, esto es un pulp, esbozar una personalidad no es desarrollo de personajes, son cuatro líneas de exposición puntuales o una cualidad representativa llevada al extremo; quiero decir, si el personaje (Solah, por ejemplo) pertenece a una raza sanguinaria y belicosa pero es cariñosa y dulce, no puede pasar ocasión en que no lo menciones, venga o no a cuento. Pero criticar la historia y el desarrollo de personajes en un pulp de hace cien años es tirarse piedras al propio tejado, en esa época el género se movía con esos clichés y hay que juzgarlos con una perspectiva distinta. Cabrearse porque es la clásica historia de princesa que debe ser salvada y esto ahora es muy machista y blah blah BLAAAAAH es una chorrada. Ademas, lo único verdaderamente importante en su época era la acción y que fuera entretenido, al igual que ahora.
Esto es un Thark gustandose demasiado
Si hay algo que si hizo bien Burroughs, que es lo que me fascina de esta saga, es el universo tan rico y único que crea. El Marte de Burroughs es un Marte agonizante, antaño cubierto por océanos de los que ahora solo quedan los canales que surcan la desértica superficie del planeta como recuerdo de esa época casi edénica. Los habitantes del planeta hubieron de adaptarse a tan adversas condiciones, combaten constantemente por los recursos y están constantemente envueltos en guerras. Algo así como Mad Max, pero sin el mundo postapunkaliptico. Los marcianos más característicos son los Tharks, esbeltos y gigantescos marcianos verdes de cuatro brazos y grandes colmillos en la barbilla que viven en una sociedad guerrera comunal en la que solo los más fuertes sobreviven. Con ellos pasa John Carter la mayor parte de la trama, por lo que es la sociedad que mejor conocemos y la que, para mí, tiene más matices. Las otras dos sociedades, Zodanga y Elium, los hombres rojos, viven en ciudades estados y son las que tienen la totalidad de la tecnología marciana: naves de combate que surcan el cielo impulsadas por energía solar, rayos laser, maquinas para crear atmosfera. Pese a todo, la tecnología por desgracia se ve poco, pues prima sobre todo el uso de la espada y otras armas blancas tradicionales en los combates, que son más vistosas y divertidos pero encorsetan un poco el conjunto. La fauna marciana también merece una mención especial, pues también es de lo mejor del libro por la imaginación que desborda cada diseño, desde las monturas que usan las Tharks, pasando por Woola, el sabueso mitad sapo-mitad perro que corre como Sonic dopado, hasta los característicos monos blancos, gorilas gigantes albinos de cuatro brazos. Lo de los cuatro brazos es el rasgo identificable de la vida marciana.  

La fauna preciosa. Para ir de excursión
En conjunto, Una princesa de Marte me parece muy hija de su tiempo, con todos los clichés del género que ella misma comenzó a forjar. Tiene cien años y está muy anticuada, no creo que pueda soportar el buenismo y lo politicamente correcto de nuestro siglo XXI. Ni siquiera se le perdona a Tolkien el ser racista,  esta que es menos conocida va a ser tratada con mas dureza.  Pero es que, como digo, esta anticuada, y este tipo de obras populares, creadas para un público determinado, pocas veces se vuelven historias atemporales y por ello hay que juzgarlas, como he dicho, conociendo el contexto. Sin embargo, obviando historia, personajes y clichés, la novela desborda creatividad y aventura, yo no me aburrí leyéndola, no dejan de pasar cosas, los duelos son frenéticos y muy divertidos y el universo es maravilloso, fascinante; por algo fue un referente para muchos otros autores. Sinceramente, el libro no esta muy bien, pero tampoco es infame, yo me quedo con la película, que moderniza algo la historia y conserva todo lo bueno del universo con algún que otro añadido de otros libros bastante interesante.

John Carter también es un poco team Jacob

miércoles, 22 de julio de 2015

Philip K. Dick - ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Autor: Philip K. Dick
Titulo: Do Androids Dream of Electric Sheep
Idioma original: Ingles
Publicación: 1968
Edición: Edhasa
Recomendación: 8/10







Pese a tratarse injustamente de uno de los géneros mas infravalorados y vilipendiados, creo que en la ciencia ficción, en el género al completo, se encuentran las obras que mejor definen al ser humano como especie, reflejando tanto sus cualidades como sus defectos. El género nació como una inevitable representación de la insaciable curiosidad del ser humano y su afán, altruista o egoísta, por alcanzar los limites que para nuestros ancestros eran inabordables: abandonar el mundo que nos vio nacer, visitar a nuestros celestes vecinos del sistema solar, conquistarlos, hacer de ellos nuestros hogares, explorar el universo conocido, trascender a nosotros mismos como especie y alcanzar esa conciencia superior que roza a una hipotética divinidad. Aunque, por supuesto, en el ser humano, por pesimista que suene, posee muchos más defectos que virtudes, y no tardo en llegar a los libros, películas y comics del género: distopias autoritarias de toda índole, mundos post-apocalipticos producto de nuestra autodestructiva naturaleza,  esclavitud de otras especies, conquista, el complejo de Dios malencarado, presentes alternativos mucho peores que el actual, o combinaciones de todas estas tramas. Y si hay un autor que supo fusionar todos estos elementos, unidos a la gran inventiva e imaginación que el género permite, ese es sin duda Philip K. Dick.


Aunque en su época no fue reconocido, salvo por la esfera underground, actualmente varias de sus obras han sido adaptadas al cine con mayor o menor éxito, entre ellas el clásico de la ciencia-ficción por antonomasia, y adaptación de la novela que os traigo hoy, Blade Runner. Si por algo destaca la obra de Philip K. Dick es la imaginación desbordante que poseen sus tramas y el elaborado desarrollo de las mismas, pese a estar escritas la mayor parte de las veces en un estilo muy pobre y con tendencia a los delirios psicodélicos; porque el pobre Philip era esquizofrénico, y como en los cuadros, eso se nota mucho a la hora de escribir. Es más, puede hacerse un seguimiento de cómo la enfermedad fue devorando poco a poco su mente, partiendo de sus primeras obras, las más reconocidas, a las ultimas, pura locura.

Otro ejemplo, mas visual, de la esquizofrenia en el arte son los gatos de Louis Wain

Voy a intentar que esta reseña no se convierta en una comparativa entre novela y película por dos motivos: el primero, porque considero que Blade Runner es una libre interpretación que una adaptación propiamente dicha, aunque el armazón en el que se sujeta la trama a rasgos generales sea muy similar; y segundo, porque se diferencian en tanto que si tuviera que señalar cada diferencia esta reseña seria más larga que el libro; aunque puntuales menciones serán inevitables, aviso. Como he dicho, la trama del libro y la película se solapan: Rick Deckard es un cazador de recompensas al que han asignado “retirar” a 6 andrillos Nexus-6 –androides idénticos a los seres humanos en apariencia y comportamiento- llegados desde una colonia espacial como inmigrantes ilegales y cuya presencia en la Tierra está prohibida. Toda la historia ocurre en el alternativo año de 1992, tras la llamada Gran Guerra Terminal que ha devastado la Tierra, cubriendo la atmósfera de polvo radioactivo provocando degeneración progresiva de la humanidad, obligada a emigrar a otras colonias espaciales como Marte; la Tierra, sembrada de antaño exuberantes metrópolis, es un planeta practicamente despoblado.

A Pip Boy este mundo le pone teta


La historia se podría clasificar como una novela negra clásica con un contexto de ciencia ficción. Hay una investigación y unos “criminales” que deben ser capturados por un investigador, nuestro protagonista. Pero,al igual que en Blade Runner, la trama central  es simple y accesoria. lo más importante de la novela es su contexto post-apocalíptico y la representación que hace de la decadente civilización. Hay un tema principal  en la novela, la realidad como concepto. Como he dicho antes, Philip K. Dick era esquizofrénico, y esa sensación de extrañeza del mundo, como si lo que viviera no fuera real o fuese una pesadilla la traslada a sus novelas, y es en esta donde todos los elementos ayudan a la hora de transmitír al lector esta extrañeza y desfiguración. En caso de Blade Runner, que trata la identidad, el que nos hace humanos, se juega mucho con la relación entre Deckard y los replicantes; en la novela se centra mas en la empatia. 

Las relaciones sociales ahora se apoyan en una religión global, llamada Mercerismo, que se sustenta en la interacción con un ente superior llamado Mercer (Un ser que incluso es tachado de fraude a veces) mediante unas maquinas llamadas cajas de empatía, que permiten controlar los sentimientos y, por decirlo malamente, meternos en la cabeza de otro usuario para sentir lo que él siente. La sociedad obligada a vivir en la Tierra, esta tan alienada que hasta los andrillos nos parecen más humanos; es más, el titulo de la novela remite a la oveja artificial que Deckard tiene en casa. Uno de las preceptos del Mercerismo es el deber de cuidar un animal, como un tesoro, pues tras la guerra la mayoría se extinguieron, y quien no puede permitírselo debe conseguir una copia artificial para mantener su estatus social. Tan importante es la tenencia de un animal que hasta Deckard parece querer más a los animales que a sus congéneres. Así, el hecho de que los andrillos y los animales artificiales sean copias perfectas, sin ser afectadas por la radiación, y en el caso de los primeros incluso más humanos, unido a una religión que utiliza maquinas para que los individuos se relacionen unos con otros y que, para colmo, podría estar basado en una deidad falsa, hacen que toda la obra baile sobre el límite entre lo real y lo falso, distorsionando la realidad y jugando tanto con Deckard como con el lector. Es fabuloso el trabajo del autor, todo esta hilado perfectamente y no se usa una simbología pedante ni rebuscada, todo esta ahí y dispuesto para interpretarse. Y para colmo, este solo es el tema principal, hay muchos otros subtemas, como la identidad (como en Blade Runner) o la decadencia de la especie.
Mirad, un palo-selfie cyberpunk

Sin embargo… no es perfecta. Y aquí es cuando pienso afilar bastante los cuchillos, y ponerme hasta algo sibarita. Para empezar, Philip K. Dick no sabe crear tensión narrativa, se pisa el mismo los propios pies y mata sus giros argumentales al regodearse en exceso en ellos. Os pondré un ejemplo que ocurre al poco de empezar. Cuando Deckard conoce a Rachel la somete al test Voight-Kampff, el test para determinar si se es humano o andrillo, y se descubre que es un andrillo. Al principio lo niegan pero luego lo reconocen, queriendo engañarlo para jugar con él y librarse finalmente de su inspección, Deckard se enfada, empiezan a discutir, vuelven a realizar el test, y el tono cambia completamente: Rachel es un andrillo, y al principio Rachel y su creador fingían que ella lo era, pero luego se descubre que ella no lo sabía, y que solo estaba siguiendo la corriente. Es excesivamente confuso, esta escena, que en el libro son 5 paginas, en Blade Runner no dura 3 minutos: Deckard hace el test a Rachel, habla con el creador, le comunica el veredicto, y termina por preguntarle si ella lo sabe. Sencillo y conciso; en el libro la conversación acaba así, tal cual, coma a coma, pero para ello antes hemos tenido que soportar un confuso juego de tira y afloja sin sentido que ha matado a un muy buen giro argumental. Y esto por desgracia suele ocurrir bastante, porque si Philip K. Dick suele ser lo suficientemente sutil en sus símbolos como para no bombardearte con ellos, utiliza fatal las relaciones entre los andrillos y Deckard, siendo especialmente insistentes y machaconas y repitiendo los mismos conceptos una y otra vez, lo que lastra mucho a una novela por lo demás corta, de menos de 213.

No se vosotros... pero no quiero estar en la siguiente escena

Otro problema es lo mal que maneja el ritmo narrativo Dick. Hay partes en las que no dejan de ocurrir cosas, y en otras no ocurre absolutamente nada, y otras veces, simplemente… no sabes que cojones está pasando, porque te falta información. Y esto ocurre sobre todo al principio del libro y es un gran problema del género: la ciencia ficción pura es inmisericorde. Da por sentado que sabes lo que es todo y como se estructura el universo para así desarrollar sus elementos de una forma más natural y orgánica. Pero hasta que te habitúas al universo han pasado, no sé, 50 páginas; suficientes como para continuar o dejar la novela ahi, olvidada. Hay otro defecto, aunque este es enteramente subjetivo. En la novela Roy Batty no tiene ninguna importancia, y era mi personaje favorito de la peli... y yo quería a Roy...

Estupido y sensual Roy...

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? crea uno de los mejores retratos de una sociedad apocalíptica y, al igual que harían muchas obras en los noventa, hace la mejor reinterpretación del mito de la caverna de Platón al tenerte constantemente dudando de lo que si ves es real o un inteligente juego de sombras. Philip K. Dick compensa sus fallos formales con una imaginación desbordante y un uso brillante de su simbología y metafisica. Es una lectura recomendadisima, el igual que la película que, aun difiriendo tanto en sus temas, ambas hacen una importante reflexión sobre que es ser un ser humano, probablemente la mejor. 

miércoles, 11 de marzo de 2015

Henry James: Lo que Maisie sabia

Creo que ya quedo claro en mi reseña a Otra vuelta de tuerca que Henry James no es santo de mi devoción. Es mas, recuerdo haberlo descrito como escritor palizas, algo que casi podría llamar un piropo si hubiera leído esta novela antes que Otra vuelta de tuerca: porque si el estilo de Henry James puede aguantarse y hasta encontrarse interesante, si somos generosos, en distancias cortas por la introspección psicológica que realiza en sus personajes, en novelas largas es directamente insoportable, de meterle fuego al libro y verlo arder como las piras de libros de la Alemania nazi, con ojos fanáticos extasiados por el crepitar de las llamas y el crujido agonizante del papel... 

Se me va, hoy se me va...
Lo que Maisie sabia es una novela con muy poca trama, a priori sencilla y, aunque escrita a finales del siglo XIX, muy actual. El libro nos cuenta la historia de la pequeña Maisie, una niña de 6 años cuyos padres se divorcian de muy malos modos, peleando constantemente por su afecto hasta que rehacen sus vidas y la niña se convierte mas en un inconveniente que en un chantaje emocional arrojadizo. Hasta aquí, como ocurrio con la otra novela, la trama es muy buena, y mas por el hecho de que el libro esta narrado a través de la perspectiva de la pequeña; ojo, no la usa como narradora en primera persona -gracias a Dios-, pero el narrador omnisciente utiliza siempre a Maisie como ojos, no dejándonos saber mas de lo que una chiquilla puede y debe saber de tan complicada situación. Este es un recurso muy inteligente, Henry James sabe utilizar, como en Otra vuelta de tuerca, geniales recursos narrativos para confundir al lector y darle una visión de la historia distorsionada o de interpretación ambigua, lo cual es genial... si no se tratase de un libro de Henry James. 

Voy a entrar en materia, Henry James todo lo que tiene de inteligente lo tiene de pedante: es capaz de ahogar una trama prometedora con sus infinitas y aburridas cadenas de pensamiento, reflexiones, meditaciones, diálogos artificiosos con puyas, criticas o filosofía soterrada, descripciones mastodonticas de cualquier ademan o gesto, varias interpretaciones a cada dialogo siempre buscando el mal entendido o, directamente, dándole la vuelta entera a un dialogo que bien podría ser un saludo o un me pica la entrepierna o me estoy descojonando del lector. Y este tipo de estilo, que aun siendo cansino podría aceptarlo si se contara a través de la perspectiva de un adulto, como en Otra vuelta de tuerca, me parece tremendamente imbécil tratandose de una niña de 6 años. Sonara hipócrita, pero no lo es: Maisie es capaz de ver todo y de interpretar todo lo que le dicen o le hacen rellenando mas de diez párrafos con cadenas de razonamientos infantiles, si, pero increíblemente meticulosos. Me explico, Maisie pocas veces entiende lo que pasa, pero eso no le impide fijarse en todo como si fuera una novia paranoica ¿Que niño hace eso? ¿Que niño es capaz de darle la vuelta a todo, a cualquier gesto, a cualquier frase, con tanto detalle como para ocupar paginas? Quizá yo fuera un niño particularmente imbécil y este comportamiento es habitual en un infante cultivado, o quizá en el siglo XIX los niños eran un portento de la deducción y por ello mentalistas en potencia, o quizá es que Henry James no ha convivido con un crió en su puñetera vida. Por eso el recurso de utilizar a Maisie como perspectiva me parece forzado, porque no me creo que eso sea una niña pequeña. 

Mas o menos Maisie ve el mundo así

Pero no solo tengo problemas con el estilo y la omnisciencia de Maisie, la trama es tremendamente insipida y repetitiva. Entiendo que una historia de divorcio mal llevado no se preste para rellenar 400 paginas y si un dramon de sobremesa de hora y media-dos horas, pero es que Henry James ni lo intenta hacer soportable. Si tuviera que resumir la trama es: padre y madre, a cada cual mas hijo de puta y egoísta, quieren o pasan de su hija, la chantajean emocionalmente, y se la mandan a una institutriz o a un ama de llaves; institutriz y ama de llaves quieren, se pelean o pasan de la niña, la chantajean emocionalmente y se la pasan a la nueva madrastra o el nuevo padrastro , que resultan ser unos padres maravillosos hasta que también se divorcian del padre y la madre -los de Maisie del principio, si-, se emparejan, se convierten gradualmente en unos cabronazos y vuelven a pasar de la niña. Moraleja...

                                     


¿Es que no habían servicios sociales en el Londres victoriano? Lo que Maisie sabia me parece un libro repetitivo, monotono, cansino, aburrido y extremadamente pretencioso. Tal vez no lo entendiera, tal vez Henry James me dejara catatonico mientras leía y directamente ni lo intente, tal vez sea imbécil por no ver la grandeza de las obras de James o porque simplemente ya le he pillado tirria. Sea lo que sea, no pienso acercarme a este escritor palizas y citando a un gran filosofo de la tierra media:

Avisados quedáis...
Ya aprovecho esta entrada para mencionaros que me he unido al club Adopta a un blog para promocionar un poco este zulo del que ya huyen incluso los murciélagos. Se que es difícil leer esto con seriedad teniendo a Gandalf muriendo encima, pero esto es muy importante para mi y para el blog, para que el sitio tenga mas movimientos y participación, que fue uno de los motivos por los cuales empece este proyecto. Quiero agradecer a Yurika Sekai esta oportunidad, a ver que tal se da todo y... no se que mas decir porque esto se me da muy muy mal...

sábado, 7 de marzo de 2015

Robert E. Howard:Las extrañas aventuras de Solomon Kane

Actualmente, Robert E. Howard es minimamente conocido por ser el creador del gran bárbaro de la literatura y el cómic, Conan el cimmnerio. Y, sin embargo, este personaje no es ni la punta del iceberg de la sorprendentemente extensa y variada obra del joven escritor texano, que puso fin a sus días de un disparo en su coche incapaz de soportar la muerte de su madre. No contaba mas de 30 años. Una muerte tan abrupta y un talento tan sobresaliente que quedo relegado a las revistas pulp y poco mas, quien sabe que hubiera pasado si hubiera tenido prozac en vez de un revolver. Robert E. Howard, como he dicho, cultivó muchos de los géneros de las revistas pulp: historias del oeste, epopeyas históricas, relatos detectivescos y picantones, historias de espada y hechicería, incluso terror lovecraftniano -era un gran admirador e intimo amigo-. El joven Robert destacaba sobre todo en espada y hechicería, e influyó muchísimo a autores actuales, como G.R.R Martin. La obra que reseño se engloba en este genero, y si bien no es tan conocida como el cimmnerio, si ha sido lo suficiente como para tener adaptación -bastante plof, he de confesar- al cine.

¿Quien es Solomon Kane? Solomon viene a ser el arquetipico caballero andante de las novelas medievales trasladado a una oscura Europa del siglo XVII. Es un puritano que recorre el mundo resolviendo problemas en los que poco o nada tiene que ver, que van desde peleas con esclavistas sarracenos y luchas con naciones negras del África profunda hasta conflictos de índole sobrenatural, siguiendo siempre un estricto código moral que le impide abandonar a cualquier inocente a su suerte. Esta edición de Valdemar reúne todas las aventuras, ocho en total, de este sombrío paladín de la fe.

Solomon Kane vendría a ser un amish muy darks


Las extrañas aventuras de Solomon Kane tienen mas que merecido su epíteto pues son, cuanto menos, pintorescas. Cada relato narra una aventura diferente e individual, en principio, en los últimos relatos si existen un hilo conductor.
-Cráneos de las estrellas: en este relato nuestro héroe deberá hacer frente a un misterioso ser que mutila a todo aquel que pase por el bosque.
-La mano derecha de la maldición: aquí, Solomon Kane deberá a hacer frente a un extraño asesinato que se muestra como un misterio que, por desgracia, no tiene absolutmante nada de misterioso. De los mas flojos del conjunto, el protagonista apenas sobresale en todo el relato, que simplemente fluye a ese giro argumental fallido.
-Sombras rojas: en esta aventura, nuestro heroe se encuentra persiguiendo a unos sanguinarios bandoleros, entre ellos, el famoso espadachín Le Loup, al que se enfrentara en un épico duelo a espada, narrado con un frenetismo y detalle que nos obliga a esquivar las estocadas.
-Resonar de huesos: Kane y un compañero de viaje hacen un alto en una posada que encierra un macabro horror en su interior. Algo mas flojo que los demas.
-Luna de calaveras: es el relato mas largo de la colección. Solomon Kane se habre pase entre la espesa selva africana para encontrar la arcana ciudad de Negari, donde la reina tiene secuestra a una joven inglesa. Prodigo en descripciones exóticas, combates trepidantes y tensión, es la mejor pieza en el conjunto, donde nuestro protagonista sobresale como un justiciero imbatible.
-Las colinas de los muertos: De nuevo en Africa, Solomon Kane debera hacer frente junto a la ayuda del chaman yuyu, N'Longa, a una miriada de muertos que moran en las colinas, aterrorizando a la indefensa población tribal.
-Alas negras: Solomon Kane, en su afán por ayudar a las tribus del Africa profunda, deberá defender a estas de un monstruoso enemigo que viene de los cielos. El enfrentamiento final entre el puritano y estos demonios del aire es impresionante, de los mejores de la colección.
-Los pasos en el interior: lo que empieza como una aventura mas del puritano, esta vez contra esclavistas árabes, termina convirtiéndose en un explicito relato de terror lovecraftniano, criatura monstruosa y primigenia incluida. Y hasta a este ser Solomon le echa huevos.
-La sombra del buitre: este ultimo relato largo narra el asedio de Viena por parte de Suleiman el Magnifico, sultán de los turcos, y la desesperada defensa de los vieneses. Aunque en este ultimo Solomon Kane no es protagonista, es una aventura muy buen narrada y muy entretenida.

Haceros un favor... no veáis la pelicula

jueves, 5 de marzo de 2015

Ray Bradbury: Remedio para melancolicos

Es muy común asociar el nombre de Ray Bradbury a la ciencia ficción, sobre todo por su obra distopica Fahrenheit 451. Pero estaríamos cayendo en un juicio demasiado fácil y precipitado. Bradbury jamas se considero un escritor del genero, el se catalogaba como un cultivador del genero fantástico, un simple cuenta-cuentos creador de mundos imaginarios, y la prueba de ello se ve en obras ambientadas en planetas como Marte o Venus donde no se explican como se consiguieron atmósferas respirables, si sufrieron un proceso de terraformación o los medios por los cuales los seres humanos consiguieron vencer, por ejemplo, los 400 grados de Venus. Esta antología de brevisimas piezas es la mejor prueba para descubrir al Bradbury mas imaginativo y fantástico, el Bradbury mas mágico.

La forma de narrar de Bradbury es una verdadera delicia, con un estilo muy personal, sencillo pero, paradojicamente, muy poético, con algunas de las metáforas mas sugerentes que he tenido el gusto de leer; el elemento fantástico invade la vida cotidiana pero jamas se hace extraño, casi podría decirse que es un remedo de realismo mágico por como los personajes lo aceptan dentro de su día a día. La mayoría de los relatos presentan una moraleja muy de proverbio zen, ni excesivamente pretencioso ni excesivamente moralista. Durante la lectura de los cuentos se siente un deje de la tristeza del titulo, muchos de los personajes son infelices, e incluso podría decirse que la mayor parte del estilo metafórico se decanta mas por las comparaciones melancólicas que por las luminosas. En cuanto a temática, la antología es increíblemente variada en sus 22 relatos, y dudo poder analizarlos todos, simplemente haré una aproximación en cuanto a temática, y muy sucinta.

Sin comentarios...

Podría comenzar diciendo que mis cuentos favoritos han sido los que expresan una fascinación por el arte como pocas veces he leído (En la estación del buen tiempo, la sonrisa). En otros, la aparición del elemento fantástico nos sorprende (el dragón, el aroma de zarzaparrilla), y en otros es tal la habilidad descriptiva de Bradbury que nos sumerge de lleno en el ambiente fantástico hasta hacerlo verosimil (la costa del crepusculo). Varios cuentos son de corte mas realista, casi podríamos decir que son anécdotas narradas con una atmósfera muy particular (los ratones, el gran choque del ultimo lunes, tiempo de partir, la primera noche de cuaresma, remedio para melancolicos). Los mas exóticos son los ambientados en otros planetas, ya sean Venus o Marte (eran morenos y de ojos dorados, todo el verano en un día, la ventana de color fresa), y aquellos que versan sobre la exploración espacial, muy del gusto de la época en que Bradbury dio vida a estas narraciones (el regalo, Icaro Montgolfier Wright, el fin del comienzo).

Estos no son la totalidad de los relatos de la colección, pero si es una selección aproximada de los temas que encontrareis. No todos los cuentos son dignos de mencion, hay algunos que son olvidables y aburridos, pero de los 22 relatos, la gran mayoría dejan un recuerdo muy agradable. Sinceramente, he redescubierto a un Bradbury distinto, un Bradbury mucho mejor que el de Fahrenheit 451, que ya es sorprendente. Así que, a mi parecer, esta no va a ser la ultima colección de relatos que leeré.

¡A POR CRONICAS MARCIANAAAAAAS!

lunes, 9 de febrero de 2015

Francis Marion Crawford: La calavera aullante y otros relatos de fantasmas espeluznantes

Valdemar, como te quiero...
Hablar hoy en día de Francis Marion Crawford es hablar de un desconocido. Antaño mundialmente conocido por sus novelas históricas, hoy en día apenas es recordado por los aficionados al terror sobrenatural por un puñado de relatos. Pero que relatos. Todos ellos son piezas de horror brillantemente construidas, con una temática sobrenatural y fantástica muy oscura, gótica en algunos de ellos, o cercana a nuestro día a día en otros (cercana para principios de siglo XX, obviamente). Muchas de estos cuentos comienzan con un grupo de amigos reunidos disfrutando de la noche y contando historias, hasta que uno de los integrantes comparte la historia en cuestión, como queriéndonos hacer cómplices, como si nosotros también estuviéramos reunidos en torno a un fuego de campamento.





Esta colección, ofrecida impecablemente por la editorial Valdemar, reúne 8 relatos:
-La sonrisa muerta: a mi parecer, la mas gótica de todo el conjunto. Se nos cuenta la historia de una familia maldita y de su patriarca, el cual ha cometido un horrible pecado del que los personajes son directamente herederos. Un triunfo de la atmósfera, en la que cada elemento provoca mas y mas inquietud.
-La calavera aullante: dos amigos se reúnen para hablar de la trágica y siniestra historia de una particular calavera la cual, según el poseedor, grita cada noche. Aunque Crawford sea demasiado evidente en sus insinuaciones durante toda la obra, es un tour de force donde la situación se vuelve mas y mas angustiosa, hasta que sobreviene el horror.
-!Hombre al agua¡: una historia de amor sobrenatural que involucra a dos hermanos gemelos, uno de ellos muerto en un accidente. El relato arroja multitud de incógnitas, a cada cual mas tenebrosa, que se desvelan en un final increíblemente triste.
-Porque la sangre es vida: una vuelta de tuerca a la clásica historia de vampiros, en la victima sufre el influjo de un ser que le llevara a la ansiada perdición.
-La litera de arriba: la premisa del cuento fue suficiente para tenerme inquieto. En un crucero de placer, nuestro protagonista duerme en un camarote con una única ventana por la que entra un visitante para acompañarle de noche. Es el cuento con mayor impacto, en el que se abandona la insinuación y el horror nos golpea directamente en la cara.
-Junto a las aguas del paraíso: no calificaría este cuento de terror per se, mas bien podría describirse como una fantasía romántica. Un joven melancólico y encerrado en si mismo siente el influjo de un ser que vive en el estanque de su mansión; cuando este se enamore, el espíritu se pondrá celoso. Una historia de amor muy bien llevada.
-El fantasma de la muñeca: al contrario de lo que refleja el titulo, tampoco estamos ante una historia de terror. Mas bien, se trata de una historia triste, que involucra a una niña desaparecida y su fantasma. Es el cuento que menor impacto me causo, lo poco que he esbozado antes es lo máximo que alcanzo a recordar.
-El mensajero del rey: a una cena familiar llega un atractivo y sombrío invitado que nadie esperaba. Un cuento oscuro correcto con un desenlace esperado pero no por ello menos placentero.

El autor

Aunque actualmente el terror que cultiva Crawford en esta colección de relatos ya no tenga el impacto que en los años en que se publico, no deja de ser una muestra del mejor terror sobrenatural: una atmósfera tenebrosa cuidada, un constante crescendo, un estilo depurado y muy sugerente y unas apariciones fantasmales muy imaginativas. La lectura de este pequeño tomo no decepciona para nada al aficionado al genero, y puede llegar a ser muy disfrutable para el no iniciado.

domingo, 8 de febrero de 2015

Henry James: Otra Vuelta de Tuerca

La gente va a tener que perdonarme la rotundidad y mal café a la hora de expresarme, pero Henry James me parece un escritor palizas donde los haya. Si, si, Henry James, un clásico de la literatura inglesa e imprescindible figura del siglo XX, con obras como Retrato de una dama y Washington Square a sus espaldas donde disecciona meticulosamente la personalidad de cada uno de los personajes y la sociedad de su epoca y bla, bla, bla. Les voy a resumir que significa esa frase que todos los críticos utilizan hasta sacarse el herpes del labio: Henry James rellena párrafos enteros de cadenas de razonamientos o excesivamente enrevesadas o excesivamente obvios, o diálogos tan complejos y artificiosos que ni el mismo Oscar Wilde con todo su ingenio hubiera sido capaz de vomitar de forma natural, que terminan por abrumar y finalmente por aburrir al lector. Y creedme, que Henry James es aburridisimo, hasta en sus novelas cortas, donde se hace medianamente soportable, cuesta seguir ese ritmo tan lento y pausado.


Otra vuelta de tuerca pertenece a la segunda categoría: es una novela corta, un antecesor del thriller psicológico o una historia de fantasmas. En esta novela se nos narra la historia de una institutriz, la cual entra a servir en una mansión de campo para educar a una pareja de hermanos, encantadores y muy bien educados. Era un trabajo perfecto, hasta que la aparición de un hombre extraño con ropas de la servidumbre, presuntamente muerto lo trastoca todo. La joven entra en un estado paranoico y, al estar toda la historia narrada por ella, en este punto del relato no sabemos si de verdad existen fantasmas o todo es producto de su mente cada vez mas perturbada.                                                  
 Como el propio nombre indica, toda la historia es una constante vuelta de tuerca al genero de la ghost-history muy popular a finales del siglo XIX; no sabemos si los fantasmas existen o no pues no podemos fiarnos de la protagonista, que en su afán de encontrar respuestas a los extraños sucesos que presencia, actúa y se comporta de manera tan errática que hace desconfiar constantemente a la servidumbre y a los niños de su cordura. Este desarrollo en la historia es brillante, increíblemente inteligente, debería mantener al lector pegado al libro y elucubrando sobre que ocurre. Pero he dicho debería, porque Henry James ya se encarga, con su estilo recargado y sus soporíferas decostrucciones de personajes, diálogos y reflexiones, que el lector termine por cerrar el libro y mandarlo a tomar mucho...

El autor, sedusiendonos

Lo que quiero decir es que Henry James se excede en su afán de mostrarnos personajes complejos, y en su infinita sensibilidad esboza párrafos y párrafos que no conducen a nada, o si, pero que podrían haberse contado con muchas menos palabras y de una forma mas ágil; es importante conocer la psicología del personaje, si, pero también es importante no abrumar al lector y dejar algo a su imaginación. La trama es buena, la premisa, brillante, pero el desarrollo es doloroso. Quizás alguien con mas paciencia que yo sepa apreciar la sensibilidad y los párrafos de Henry James, porque insisto en que la historia es muy buena, pero yo, sinceramente, con esta novela y Lo que Maisie sabia he tenido suficiente Henry James para dos vidas.

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