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miércoles, 22 de julio de 2015

Philip K. Dick - ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Autor: Philip K. Dick
Titulo: Do Androids Dream of Electric Sheep
Idioma original: Ingles
Publicación: 1968
Edición: Edhasa
Recomendación: 8/10







Pese a tratarse injustamente de uno de los géneros mas infravalorados y vilipendiados, creo que en la ciencia ficción, en el género al completo, se encuentran las obras que mejor definen al ser humano como especie, reflejando tanto sus cualidades como sus defectos. El género nació como una inevitable representación de la insaciable curiosidad del ser humano y su afán, altruista o egoísta, por alcanzar los limites que para nuestros ancestros eran inabordables: abandonar el mundo que nos vio nacer, visitar a nuestros celestes vecinos del sistema solar, conquistarlos, hacer de ellos nuestros hogares, explorar el universo conocido, trascender a nosotros mismos como especie y alcanzar esa conciencia superior que roza a una hipotética divinidad. Aunque, por supuesto, en el ser humano, por pesimista que suene, posee muchos más defectos que virtudes, y no tardo en llegar a los libros, películas y comics del género: distopias autoritarias de toda índole, mundos post-apocalipticos producto de nuestra autodestructiva naturaleza,  esclavitud de otras especies, conquista, el complejo de Dios malencarado, presentes alternativos mucho peores que el actual, o combinaciones de todas estas tramas. Y si hay un autor que supo fusionar todos estos elementos, unidos a la gran inventiva e imaginación que el género permite, ese es sin duda Philip K. Dick.


Aunque en su época no fue reconocido, salvo por la esfera underground, actualmente varias de sus obras han sido adaptadas al cine con mayor o menor éxito, entre ellas el clásico de la ciencia-ficción por antonomasia, y adaptación de la novela que os traigo hoy, Blade Runner. Si por algo destaca la obra de Philip K. Dick es la imaginación desbordante que poseen sus tramas y el elaborado desarrollo de las mismas, pese a estar escritas la mayor parte de las veces en un estilo muy pobre y con tendencia a los delirios psicodélicos; porque el pobre Philip era esquizofrénico, y como en los cuadros, eso se nota mucho a la hora de escribir. Es más, puede hacerse un seguimiento de cómo la enfermedad fue devorando poco a poco su mente, partiendo de sus primeras obras, las más reconocidas, a las ultimas, pura locura.

Otro ejemplo, mas visual, de la esquizofrenia en el arte son los gatos de Louis Wain

Voy a intentar que esta reseña no se convierta en una comparativa entre novela y película por dos motivos: el primero, porque considero que Blade Runner es una libre interpretación que una adaptación propiamente dicha, aunque el armazón en el que se sujeta la trama a rasgos generales sea muy similar; y segundo, porque se diferencian en tanto que si tuviera que señalar cada diferencia esta reseña seria más larga que el libro; aunque puntuales menciones serán inevitables, aviso. Como he dicho, la trama del libro y la película se solapan: Rick Deckard es un cazador de recompensas al que han asignado “retirar” a 6 andrillos Nexus-6 –androides idénticos a los seres humanos en apariencia y comportamiento- llegados desde una colonia espacial como inmigrantes ilegales y cuya presencia en la Tierra está prohibida. Toda la historia ocurre en el alternativo año de 1992, tras la llamada Gran Guerra Terminal que ha devastado la Tierra, cubriendo la atmósfera de polvo radioactivo provocando degeneración progresiva de la humanidad, obligada a emigrar a otras colonias espaciales como Marte; la Tierra, sembrada de antaño exuberantes metrópolis, es un planeta practicamente despoblado.

A Pip Boy este mundo le pone teta


La historia se podría clasificar como una novela negra clásica con un contexto de ciencia ficción. Hay una investigación y unos “criminales” que deben ser capturados por un investigador, nuestro protagonista. Pero,al igual que en Blade Runner, la trama central  es simple y accesoria. lo más importante de la novela es su contexto post-apocalíptico y la representación que hace de la decadente civilización. Hay un tema principal  en la novela, la realidad como concepto. Como he dicho antes, Philip K. Dick era esquizofrénico, y esa sensación de extrañeza del mundo, como si lo que viviera no fuera real o fuese una pesadilla la traslada a sus novelas, y es en esta donde todos los elementos ayudan a la hora de transmitír al lector esta extrañeza y desfiguración. En caso de Blade Runner, que trata la identidad, el que nos hace humanos, se juega mucho con la relación entre Deckard y los replicantes; en la novela se centra mas en la empatia. 

Las relaciones sociales ahora se apoyan en una religión global, llamada Mercerismo, que se sustenta en la interacción con un ente superior llamado Mercer (Un ser que incluso es tachado de fraude a veces) mediante unas maquinas llamadas cajas de empatía, que permiten controlar los sentimientos y, por decirlo malamente, meternos en la cabeza de otro usuario para sentir lo que él siente. La sociedad obligada a vivir en la Tierra, esta tan alienada que hasta los andrillos nos parecen más humanos; es más, el titulo de la novela remite a la oveja artificial que Deckard tiene en casa. Uno de las preceptos del Mercerismo es el deber de cuidar un animal, como un tesoro, pues tras la guerra la mayoría se extinguieron, y quien no puede permitírselo debe conseguir una copia artificial para mantener su estatus social. Tan importante es la tenencia de un animal que hasta Deckard parece querer más a los animales que a sus congéneres. Así, el hecho de que los andrillos y los animales artificiales sean copias perfectas, sin ser afectadas por la radiación, y en el caso de los primeros incluso más humanos, unido a una religión que utiliza maquinas para que los individuos se relacionen unos con otros y que, para colmo, podría estar basado en una deidad falsa, hacen que toda la obra baile sobre el límite entre lo real y lo falso, distorsionando la realidad y jugando tanto con Deckard como con el lector. Es fabuloso el trabajo del autor, todo esta hilado perfectamente y no se usa una simbología pedante ni rebuscada, todo esta ahí y dispuesto para interpretarse. Y para colmo, este solo es el tema principal, hay muchos otros subtemas, como la identidad (como en Blade Runner) o la decadencia de la especie.
Mirad, un palo-selfie cyberpunk

Sin embargo… no es perfecta. Y aquí es cuando pienso afilar bastante los cuchillos, y ponerme hasta algo sibarita. Para empezar, Philip K. Dick no sabe crear tensión narrativa, se pisa el mismo los propios pies y mata sus giros argumentales al regodearse en exceso en ellos. Os pondré un ejemplo que ocurre al poco de empezar. Cuando Deckard conoce a Rachel la somete al test Voight-Kampff, el test para determinar si se es humano o andrillo, y se descubre que es un andrillo. Al principio lo niegan pero luego lo reconocen, queriendo engañarlo para jugar con él y librarse finalmente de su inspección, Deckard se enfada, empiezan a discutir, vuelven a realizar el test, y el tono cambia completamente: Rachel es un andrillo, y al principio Rachel y su creador fingían que ella lo era, pero luego se descubre que ella no lo sabía, y que solo estaba siguiendo la corriente. Es excesivamente confuso, esta escena, que en el libro son 5 paginas, en Blade Runner no dura 3 minutos: Deckard hace el test a Rachel, habla con el creador, le comunica el veredicto, y termina por preguntarle si ella lo sabe. Sencillo y conciso; en el libro la conversación acaba así, tal cual, coma a coma, pero para ello antes hemos tenido que soportar un confuso juego de tira y afloja sin sentido que ha matado a un muy buen giro argumental. Y esto por desgracia suele ocurrir bastante, porque si Philip K. Dick suele ser lo suficientemente sutil en sus símbolos como para no bombardearte con ellos, utiliza fatal las relaciones entre los andrillos y Deckard, siendo especialmente insistentes y machaconas y repitiendo los mismos conceptos una y otra vez, lo que lastra mucho a una novela por lo demás corta, de menos de 213.

No se vosotros... pero no quiero estar en la siguiente escena

Otro problema es lo mal que maneja el ritmo narrativo Dick. Hay partes en las que no dejan de ocurrir cosas, y en otras no ocurre absolutamente nada, y otras veces, simplemente… no sabes que cojones está pasando, porque te falta información. Y esto ocurre sobre todo al principio del libro y es un gran problema del género: la ciencia ficción pura es inmisericorde. Da por sentado que sabes lo que es todo y como se estructura el universo para así desarrollar sus elementos de una forma más natural y orgánica. Pero hasta que te habitúas al universo han pasado, no sé, 50 páginas; suficientes como para continuar o dejar la novela ahi, olvidada. Hay otro defecto, aunque este es enteramente subjetivo. En la novela Roy Batty no tiene ninguna importancia, y era mi personaje favorito de la peli... y yo quería a Roy...

Estupido y sensual Roy...

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? crea uno de los mejores retratos de una sociedad apocalíptica y, al igual que harían muchas obras en los noventa, hace la mejor reinterpretación del mito de la caverna de Platón al tenerte constantemente dudando de lo que si ves es real o un inteligente juego de sombras. Philip K. Dick compensa sus fallos formales con una imaginación desbordante y un uso brillante de su simbología y metafisica. Es una lectura recomendadisima, el igual que la película que, aun difiriendo tanto en sus temas, ambas hacen una importante reflexión sobre que es ser un ser humano, probablemente la mejor. 

martes, 16 de junio de 2015

Rafael Sanchez Ferlosio - Industrias y andanzas de Alfanhui

Autor: Rafael Sanchez Ferlosio
Titulo: Industrias y Andanzas de Alfanhui
Idioma original: Español
Publicación: 1951
Edición: Austral
Recomendación: ??/10








Ultimamente estoy teniendo un ojo nefasto para los libros, es por eso que hace ya mas de un mes que no cuelgo una reseña nueva, me ha costado horrores terminan estos dos últimos libros, y no porque sean malos, no, no, es básicamente porque ando con el criterio completamente atrofiado. En fechas tan problematicas en la que la mayor parte de las neuronas están centradas en memorizar conceptos y nombres el cuerpo pide algo de literatura evasiva, no a puto Sanchez Ferlosio: es tirarse piedras a tu propio tejado. Probablemente para aquellos que hayan cursado la selectividad este nombre aun les suene de historia de la literatura, antes de que pase junto a muchos otros a ese profundo pozo de abandono del que ni los Premios Cervantes son capaces de rescatar. Rafael Sanchez Ferlosio es una de las figuras principales en la literatura de la posguerra, una etapa muy oscura donde los grandes escritores que habíamos tenido hasta el momento o estaban muertos, o estaban en el exilio. Escritor y periodista, su obra narrativa no fue muy extensa, pero si muy influyente por su temática social en una época en la que ponerse social era una invitación a que los grises la partieran las piernas a tu perro; su obra más conocida es El Jarama, donde la acción es apenas inexistente y únicamente se concibe como un ejercicio estilístico de muy pocos recursos para retratar la sociedad española de los 50. Ya desde el vamos podemos ver que Ferlosio no es un escritor interesante de puertas para fuera, casi podría decirse que es muy inaccesible. Y es por esto que yo soy gilipollas.

MUY gilipollas

Sin embargo, la novela que os traigo hoy es una rara avis tanto para su autor como para la literatura española. Alfanhui no es una novela social, ni realista, Alfanhui es una novela inclasificable que si pudiéramos acotar estaría más cerca del genero fantastico y la fabula que de la novela tradicional castellana. Algunos la clasifican como la primera manifestación del realismo mágico, y curiosamente fuera de América, en la madre patria, ni más ni menos. Y como ya os dije en la reseña de Merlin y familia, ejemplos de este tipo de novela en nuestra historia se pueden contar con los dedos de una mano. Pero, ¿de qué va Alfanhui, entonces?

Alfanhui nos cuenta el viaje iniciático de nuestro joven protagonista de nombre raruno que, siguiendo la tradición picaresca muy española, irá cambiando de amo y pateándose los caminos para terminar convirtiéndose en un hombre de provecho. Pero la España que recorrerá Alfanhui será una España fabulosa, donde lo fantástico se mezcla con lo real sin que los personajes lo conciban como algo mágico, si no como algo real, siguiendo la estela de autores como Alejo Carpentier o Garcia Marquéz, pero mucho más fantasioso. Por ejemplo, aquí podremos ver castaños luminiscentes, arañas-cangrejo que depende del alimento que ingieran darán distintos tintes, hombres-espantapajaros que se deshacen al agitarlos, serpientes de metal que cobran vida y mujeres que con el calor febril podrán incubar huevos de aves.

Y ahora solo falta escribir...

A priori Alfanhui puede parecer una novela muy amena y divertida, sobre todo porque no tiene ni 130 páginas. Pero no os dejéis engañar, no es tan fácil. Para empezar, el lenguaje entre rustico y sencillo de Ferlosio, unido a su creatividad desbordante me han hecho imposible entrar en el juego, sencillamente me perdía, no podía seguirle el ritmo. Confieso que los capítulos breves y lo lineal de la historia, que se resume en Alfanhui va a tal lugar conoce a tal personaje, hace cosas y se va a otro lugar, ayudaban a que no lo abandonara, pero en ningún momento he sentido estar pendiente del todo de la lectura, y sé que el grueso de la obra lo he ido perdiendo por el camino. Lo que si le reconozco a Ferlosio es su creatividad e inventiva, su imaginación es endiabladamente hermosa, haciendo un retrato de la España más mágica y fabulosa, una España sacada de los cuentos de brujas que se contaban en los pueblos, donde podía ocurrir cualquier cosas y era lo más normal del mundo. Esta es la mejor cualidad que le veo a la novela, todo lo demás, personajes, estilo, trama… me ha resultado indiferente en el peor de los sentidos, y sé que es estrictamente culpa mía; no tenía la cabeza para aguantar una lectura así, y no me atrevo a juzgar el libro con dureza por este motivo.



Como conclusión podría decir que no recomiendo esta novela a cualquiera, por lo menos no si buscáis entretenimiento en el genero de fantasía, porque esto no se parece a nada de eso. Lo único que podría recomendar para su lectura es lo anecdotico de su existencia en una literatura realista y costumbrista como es la nuestra; es una obra sugestiva en el momento en que se lee, pero dudo que deje un recuerdo en alguien a nivel de historias o personajes. Salvo Alfanhui… porque su nombre está en el titulo.

viernes, 10 de abril de 2015

Carlos Fuentes: Gringo viejo

He tenido serios problemas a la hora de enfrentarme al análisis de este libro pues me encuentro muy confundido. Desde el vamos, no se decir si este libro me ha gustado o lo he odiado, si es brillante o pretencioso, si es poético o cansino, si lo que muestra es un desarrollo de los personajes o dispensadores gratuitos de filosofías de vida. Se que el autor, Carlos Fuentes, premio Cervantes y una de las voces mas importantes de la literatura hispanoamericana, llegando a ser casi Dios en la tierra en su Mexico natal; se también que esta obra en particular fue la que le reporto el reconocimiento internacional y que es uno de los pilares que sostienen lo que se llamaría el boom hispanoamericano junto a obras maestras como La ciudad y los perros o 100 años de soledad. Y soy capaz de ver porque merece estos honores: la forma de narrar es muy novedosa, haciendo saltos en el tiempo, cambio de voces y perspectivas, largas introspecciones psicologicas, añadiendo algo de realismo mágico al conjunto, utilizando un lenguaje escatologico y crudo a veces y atractivamente poetico en otras, haciendo una disección política y humana profunda de una de las épocas mas convulsas de su país. en conclusión, bien escrita esta y el estilo es supremo; pero en lo que a efectos de trama se refiere... entremos en materia.

Gringo viejo nos narra la historia -ficticia, por supuesto- de los últimos años del escritor americano Ambrose Bierce, que con casi 70 años marcha a la frontera mexicana para morir como un gringo en la revolución junto a los villistas. Integrado ya en sus filas, conoce al que sera su superior y rival, el general Arroyo, y una institutriz americana abandonada por la familia que la contrato, Harriet Winslow. Con la revolución mexicana como escenario, conoceremos a estos tres personajes, cada uno de ellos con identidad propia y una forma de ver el enfrentamiento en particular, y la vida en general, únicas, a veces diametralmente opuestas.

Quizá no todo el mundo conozca a Ambrose Bierce, pero en su época y país fue muy popular como escritor y critico, sobre todo esto ultimo. El amargo Bierce, le llamaban, y es que el buen hombre era cínico, desagradable y mordaz hasta extremos casi intolerables para su época. Nadie escapaba de la afilada pluma de Bierce, nadie estaba libre de su ácido humor y sus venenosas criticas; es esta forma de ser tan característica la que me animo a ver el libro, pues esperaba encontrar un hijo bastardo de Perez-Reverte y Clint Eastwood, sentenciando como en su diccionario del diablo y sin dejarse joder por nadie. Y creo que esa fue mi primera decepción. Carlos Fuentes reinventa a Bierce y lo convierte en una versión descafeinada de si mismo. Tiene sus momentos, si, menciona sus obras, también, su visión de la vida es amarga, si y si, pero no es Bierce, es una parodia, una caricatura.

Sin embargo, no creo que esto sea un fallo del libro, porque Fuentes deja bastante claro que Bierce, el Gringo viejo, es una escusa para ver la revolución desde otra perspectiva y contrastarla con la del revolucionario fanático, el general Arroyo, y con la del utopista, Harriet Winslow. El general Arroyo resulta un personaje genérico y mal construido, por el simple hecho de que es un analfabeta, dicho por el propio personaje párrafos después de su presentación, pero reflexiona como un verdadero letrado. Ojo, un analfabeto puede ser muy inteligente, pero la inteligencia es una cosa, y la capacidad de expresar ideas y meditaciones es otra; para lo segundo hace falta educación y leer libros, y eso es un hecho. Es un revolucionario convencido, odia a la burguesía que le trato como esclavo desde el día en que nació, quiere una nación en la que nadie le diga lo que debe hacer, el clásico antisistema, poco mas le encuentro y poco mas me parece que nos quiera contar. Harriet, en cambio, si me gusto mucho como personaje: es una mujer fuerte, inteligente, valiente, abandonada en una tierra hostil y salvaje pero convencida de que, con la educación adecuada, puede salir de ese pozo de barbarie. También hay que decir que la pobre mujer es un paciente freudiano de manual: ve en el gringo viejo su padre, un desertor militar, y desea tirárselo, pero no lo hace, dice el porque, si, pero lo encontré muy enrevesado y no creo ni que pueda expresarlo con palabras.

... o tal vez si.


Este es el mayor problema que he tenido con la novela: la relación entre sus personajes y sus parrafadas. Los personajes se gastan entre ellos un rollo muy raro, tienen una relación amor-odio ininteligible y excesivamente artificial, sobretodo por el lenguaje y la forma de narrar de Fuentes. Es casi el mismo fallo que le encuentro a Henry James, sus constantes devaneos de intronspeccion psicologica que mas que aclarar que sienten o piensan sus personajes confunden en el mejor de los casos y aburren en el peor. Muchas de estos parrafos no los entendi, directamente me frustraron porque no sabia que quería decirme el autor o si de verdad quería decirme algo. No me atrevo a tacharlo de pretencioso porque, sencillamente ¡No lo se!

Ke me quedao to loko, valla.


Como he dicho al principio, no se como analizar esta obra, no se si recomendarla o no, por eso, prefiero dejarlo a vuestra elección y criterio. Si hay algún lector del blog mexicano, pues me imagino que alli la obra de Fuentes sera lectura obligatoria en la escuela, por favor, hacedmelo saber en los comentarios porque, palabra,  yo quería entender esta novela, y lo único que me ha dejado ha sido una sensación de vació e ignorancia...

martes, 7 de abril de 2015

Antonio Muñoz Molina: Ardor Guerrero

¡Ay, la juventud de hoy en día! ¡Irresponsable, viciosa, degenerada, amoral y sin valores, una mili es lo que necesitan los jóvenes, que los metieran en vereda! Estoy seguro que mas de uno ha escuchado estas sentencias de abuelo cebolleta, aunque seguro que no con palabras tan suaves. Y es que en esta España de olor naftalina, si no se educa castrensemente, te sale el hijo yonki, o peor: comunista. Algo así defendía la mili, el campamento scout fascista que pretendía convertir barbillas peladas en hombres de crespo pelo en pecho, y que se mantuvo aun en los primeros años de la democracia porque, claramente, nadie voto a Kodos. Habían algunos que si disfrutaban del servicio militar voluntario, aquellos muchachos provincianos que no habían visto nada mas que sus pueblos y que se encontraban de repente en las playas canarias, Marruecos o en Chafarina; habían otros que se adaptaban rápidamente, porque eran mas psicopatas que el sargento de La chaqueta metálica o porque de verdad disfrutaban de la disciplinaria vida militar. Pero si alguno de vuestros padres os ha hablado de ella, para la gran mayoría  fue un recuerdo muy amargo; y si la mili te toca en Euskadi, a principios de los ochenta, la mili no es un recuerdo amargo, es una pesadilla.

GRRR, !!!WOF, WOF, WOF¡¡¡

Esto fue lo que le ocurrió a Antonio Muñoz Molina, escritor jienense, el mas reciente ganador del premio Príncipe de Asturias, y con obras sobre la guerra civil, la posguerra y la transición que le han convertido en la voz de toda una generacion y le han encumbrado como de los mejores narradores españoles actuales junto a nombres igual de excelsos como Javier Marias o Enrique Vila-Matas. Esta novela, que mas debería considerarse memorias, es toda la experiencia vital de un joven estudiante barbudo en el peor lugar de España en el peor momento posible.

El libro comienza como he dicho como unas memorias de la mili cualquiera, narrando los sucesos que espera uno encontrarse en un campamento militar: oficiales ladrando, veteranos haciendo la vida imposible a los nuevos reclutas, la instrucción, las marchas, las galerías de tiro en resumen, el anquilosado modo de vida del ejercito español de la época. A la llegada del recluta Antonio a Euskadi, todo el relato cambia y se convierte en un retrato de la sociedad en la época en que ETA se cobraba una o mas victimas semanales. Aquí es donde mas de uno podría arquear una ceja: ¡Ya vamos a demonizar! Yo no pienso entrar a ese juego, así que guardare un respetuoso silencio, pero me tomare la libertad de bajaros esa traviesa ceja. Antonio Muñoz Molina no es cualquiera, y no cae en el maniqueismo barato, ni se demoniza ni se ensalza a ningún bando; mejor dicho, no hay bandos, solamente nos cuenta lo que el vivió, las circunstancias, y sus sentimientos, casi todos de pavor. Lo que si que me vais a permitir es hacer una reflexion puramente personal, y es que ETA por entonces si se cobraba victimas diarias y cometia asesinatos a sangre fria; eso no es demonizar, eso es un hecho, y lo vais a ver narrado con palabras mucho mas duras que las mias que, a mi parecer, son las que merecen actos así.

Normal que acabaran así: en el campamento no habia Wifi...


El estilo de Muñoz Molina es muy personal, con frases inacabables, subordinando hasta llegar exhausto a un ansiado punto y seguido. Hay muchas emociones y sensaciones, mucha melancolía y nostalgia confusa, entre amarga, por la experiencia en si, y genuina , por los compañeros que le dieron un consuelo en ese entonces ahora desaparecidos u olvidados. Es, ademas, como he dicho antes, un relato de una época muy dura de la historia de España, en la que no me pienso meter, pero que no pienso ni olvidar ni suavizar con palabras amables, como he hecho anteriormente. Es una lectura recomendable, casi diría que necesaria para comprender nuestra historia mas reciente; acérquense sin miedo, pero acérquense.

Acercaos sin miedo, niños...

jueves, 5 de marzo de 2015

Ray Bradbury: Remedio para melancolicos

Es muy común asociar el nombre de Ray Bradbury a la ciencia ficción, sobre todo por su obra distopica Fahrenheit 451. Pero estaríamos cayendo en un juicio demasiado fácil y precipitado. Bradbury jamas se considero un escritor del genero, el se catalogaba como un cultivador del genero fantástico, un simple cuenta-cuentos creador de mundos imaginarios, y la prueba de ello se ve en obras ambientadas en planetas como Marte o Venus donde no se explican como se consiguieron atmósferas respirables, si sufrieron un proceso de terraformación o los medios por los cuales los seres humanos consiguieron vencer, por ejemplo, los 400 grados de Venus. Esta antología de brevisimas piezas es la mejor prueba para descubrir al Bradbury mas imaginativo y fantástico, el Bradbury mas mágico.

La forma de narrar de Bradbury es una verdadera delicia, con un estilo muy personal, sencillo pero, paradojicamente, muy poético, con algunas de las metáforas mas sugerentes que he tenido el gusto de leer; el elemento fantástico invade la vida cotidiana pero jamas se hace extraño, casi podría decirse que es un remedo de realismo mágico por como los personajes lo aceptan dentro de su día a día. La mayoría de los relatos presentan una moraleja muy de proverbio zen, ni excesivamente pretencioso ni excesivamente moralista. Durante la lectura de los cuentos se siente un deje de la tristeza del titulo, muchos de los personajes son infelices, e incluso podría decirse que la mayor parte del estilo metafórico se decanta mas por las comparaciones melancólicas que por las luminosas. En cuanto a temática, la antología es increíblemente variada en sus 22 relatos, y dudo poder analizarlos todos, simplemente haré una aproximación en cuanto a temática, y muy sucinta.

Sin comentarios...

Podría comenzar diciendo que mis cuentos favoritos han sido los que expresan una fascinación por el arte como pocas veces he leído (En la estación del buen tiempo, la sonrisa). En otros, la aparición del elemento fantástico nos sorprende (el dragón, el aroma de zarzaparrilla), y en otros es tal la habilidad descriptiva de Bradbury que nos sumerge de lleno en el ambiente fantástico hasta hacerlo verosimil (la costa del crepusculo). Varios cuentos son de corte mas realista, casi podríamos decir que son anécdotas narradas con una atmósfera muy particular (los ratones, el gran choque del ultimo lunes, tiempo de partir, la primera noche de cuaresma, remedio para melancolicos). Los mas exóticos son los ambientados en otros planetas, ya sean Venus o Marte (eran morenos y de ojos dorados, todo el verano en un día, la ventana de color fresa), y aquellos que versan sobre la exploración espacial, muy del gusto de la época en que Bradbury dio vida a estas narraciones (el regalo, Icaro Montgolfier Wright, el fin del comienzo).

Estos no son la totalidad de los relatos de la colección, pero si es una selección aproximada de los temas que encontrareis. No todos los cuentos son dignos de mencion, hay algunos que son olvidables y aburridos, pero de los 22 relatos, la gran mayoría dejan un recuerdo muy agradable. Sinceramente, he redescubierto a un Bradbury distinto, un Bradbury mucho mejor que el de Fahrenheit 451, que ya es sorprendente. Así que, a mi parecer, esta no va a ser la ultima colección de relatos que leeré.

¡A POR CRONICAS MARCIANAAAAAAS!

martes, 3 de marzo de 2015

Alvaro Cunqueiro: Merlín y familia

Al contrario que en países como Francia o Reino Unido, la literatura hispánica apenas ha cultivado el genero de fantasía. Encontrar un escritor del genero, como tal, es casi imposible, y tenemos que retrotraernos a los románticos del siglo XIX para que por lo menos la fuerza del movimiento literario imprimiera el folclore popular o las leyendas de nuestro país en historias que podrían catalogarse de fantásticas; podemos citar las leyendas de Gustavo Adolfo Becquer como el mejor ejemplo de fantasía clásica. Con la gran tradición que tiene España, sobretodo la España profunda, de poblar sus montes y bosques de fantasmas y criaturas mágicas, unido al temor sacro de la religión y a nuestra convulsa historia nacional, por la que han pasado multitud de pueblos, es increíble comprobar como este tipo de literatura se dejo de lado en pos de una mas realista y costumbrista que, ha día de hoy, la hace poco atractiva al publico general, a mi parecer. Es en el siglo XX cuando encontramos escritores como Wenceslao Fernandez Flores, Ana Maria Matute o Jose Maria Merino, herederos de esa tradición cuentistica, que cultivaron y cultivan el genero de la fantasía con el suficiente acierto como para dignificarlo a día de hoy. Alvaro Cunquerio pertenece también a este grupo y, al igual que Fernandez Flores, utiliza la magia de su Galicia natal como bucólico escenario de su obra... o eso dice.
Merlín y familia vendría a ser una biografía fantástica, del estilo de Manuel Mujica Lainez, del sabio mago de las leyendas arturicas, el cual vino a pasar su vejez a tierras gallegas. Escritas por su paje, ya anciano, nos narra los últimos años de Merlín, que los pasa solucionando problemas con su ciencia y alquimia a personajes pertenecientes como el al ciclo de leyendas inglesas.

Voy a empezar diciendo que el libro no me gusto, y se debe a dos factores, uno es culpa mía, y otro del libro en si, según mi opinión. El primero, escogí este libro en circunstancias en que nadie debería leerlo. Agobiado por los exámenes, deseaba sumergirme en una novela sencilla y fácil de leer, y me encontré con todo lo contrario: un castellano arcaico, castizo, mas del siglo XVI que del XX, y una narración salpicada de menciones a leyendas, personajes del imaginario medieval y medio santoral con sus respectivos milagros y sepulturas. Si hubiera leído este libro en otros momentos, podría haberle dedicado mucha mas paciencia y lo juzgaría mucho mas benévolamente, o no, quien sabe. La otra parte negativa si la achaco como defecto al autor, y es que en ningún momento profundiza en el personaje principal lo suficiente como para poder llamarlo Merlín. Este podría ser cualquier otro sabio de las rías gallegas y nadie lo hubiera criticado, en cambio, tenemos un Merlín estereotipico que nos lanza constantemente referencias a libros, a reinos fabulosos, a personajes de la mesa redonda y a leyendas; y eso, con perdon, no es Merlín. De este defecto podría decirse que adolece el conjunto, pues todo el libro se compone de estas referencias, mejor dicho, todo el libro son constantes referencias a otros sucesos y aventuras en los que Merlín y nuestro narrador se ven involucrados como simples comparsas o, en el mejor de los casos, los que solucionan el problemas. Casi me atrevería a decir que el libro no es una biografía, si no una colección de leyendas arturicas independientes cuyo único hilo conductor es la presencia del sabio y su paje. Otro aspecto que queda descuidado es Galicia. Con todo el potencial celta que tiene Galicia para ambientar una historia arturica, queda completamente eclipsada por la infinidad de menciones a otras leyendas que nada tienen que ver con la tierra de las rías. Al contrario que en El bosque imaginario, de Wenceslao Fernandez Flores, donde los bosques gallegos son personajes propios, en Merlin y familia no importan ni aportan nada, podría estar ambientada la obra en Extremadura y no cambiaría absolutamente nada.

Este es Merlín
Sin embargo, también reconozco virtudes a la novela, no todo puede ser una critica destructiva como en El mundo de Sofia. Un detalle que me encanta de la obra es que todo el universo de Cunqueiro es atemporal, no sabemos en que época se ambienta; por el sentido común y el lenguaje podríamos pensar en una Baja Edad Media, pero son las referencias a Hamlet, al zar, a relojes suizos, a países reales y contemporaneos -y solo es una muestra del aluvión al que nos somete Cunqueiro- las que nos imposibilitan ubicar la historia temporalmente. Hay varias leyendas del conjunto, también, que son muy simpáticas y divertidas, como la del alma del hugonote embotellada o la historia de la princesa liliputiense, donde la magia de la historia nos sorprende como las Leyendas de Becquer. Otras, en cambio, son anodinas, aburridas en el peor de los casos.
Este es Gandalf
Tal vez vuelva a leer el libro en otras circunstancias y pueda valorarlo como se merece, pues tal vez esta halla sido una reseña algo injusta. Obviando esto, no lo recomendaría, salvo si eres un incondicional de la figura de Merlin. Aunque, en ese caso, creo que te decepcionaría aun mas que a mi...

Y esto es un chiste con orejas


jueves, 19 de febrero de 2015

Arthur C. Clarke: 2001 Una odisea en el espacio

Hoy es el día en que debo salir del armario, hacer una confesión muy intima, casi de alcohólico anónimo; así que voy a levantarme, carraspear y decir que no me gusta Stanley Kubrick.
Luego de que hayáis bajado los cuchillos y escondido las piedras sacare mi cabecita de la trinchera, si no escribiré desde aquí, como un soldado cagueta. No negare que El resplandor me encanto, y que la considero una película mayúscula, muy por encima del genero de terror actual y de la época, y que ofrecio una perspectiva diferente del horror que la del libro de Stephen King. Pero luego me he encontrado Eyes Wide Shut, la chaqueta metálica, Barry Lyndon y, bueno, las sobreviví. Podréis decir que no entiendo su cine, que no comprendo sus símbolos, su manera criptica de contar historias, su estilo personal o que directamente que soy imbécil. Y no os lo negare, no soy ni mucho menos un adalid en cuanto a inteligencia cinematográfica, pero es que lo de 2001: una odisea en el espacio no pienso ni darle el beneficio de la duda, porque directamente me da miedo. Tal es así, que he preferido leer la novela antes que ver la película.

Sin embargo, la película no es una adaptación estricta de la novela, pues las dos se concibieron al mismo tiempo como una colaboración entre Arthur C. Clarke, que no es un desconocido en mi blog, y Stanley Kubrick. La historia en ambas obras es muy similar, pero el desarrollo de la trama es muy distinto, tanto por el cambio de medio como por la personal formula del director americano. La historia es cronológicamente muy extensa, partiendo desde el origen de la humanidad en las sabanas africanas hasta llegar a las primeras etapas de la era espacial a mediados del siglo XXI. Existe un hilo conductor a lo largo de toda la trama, y es el extraño a la par que iconico monolito negro, que aparecerá siempre como un catalizador de la inteligencia humana, un regocijo onanista total para los fantoches de Alienigenas. Como decía, el monolito ayudo a nuestros antepasados a emplear armas para cazar y así aumentar sus opciones de supervivencia hasta llegar a nuestros días. Aquí acaba el primer arco argumental, compuesto en exclusiva por un relato prehistórico: Ahora es cuando entramos en la obra de ciencia ficción pura, la que todo el mundo conoce.

Metafora del autor viendo cine de Kubrick
A mediados del siglo XXI, como decía, otro monolito es descubierto en la superficie lunar, y esta mandando coordenadas hacia una luna de Saturno, Japeto, a la que paralelamente se dirige una nave de exploración comandada por dos científicos, junto a HAL9000, la computadora general de la nave, y el resto de la tripulación en animacion suspendida. El resto de la historia, creo, es de dominio publico: HAL se descontrola y asesina a todos los miembros de la tripulación hasta que Bowman, único superviviente, logra desconectarla y llegar sano y salvo a Japeto, donde comienza la parte mas delirante de la película en que casi-todos terminan mas o menos así

-Perdona, pero yo SI entendí el final de 2001 y también el soliloquio de El Arquitecto
-!Pero eso es porque tu eres especial¡ ¿Quien quiere un muffin?


Dentro de lo que es la novela propiamente dicha, toda esta parte es mucho mas comprensible, pero igual de caótica y alucinatoria; casi diría que es mas delirante que en la película gracias al estilo de Clarke, que narra con la exactitud casi-científica y maniática que le caracteriza sensaciones, destellos y resplandores que solo una mente desestructurada por sustancias psicotropicas podría contemplar. Y es que el autor pone mucho énfasis en que el lector comprenda a la perfección como funciona ese mundo futuro, siendo prodigo en descripciones que, a menudo, mas que aclarar terminan a veces por confundir por completo al lector. Aun así, estos esporádicos momentos de confusión no desmerecen para nada el estilo cuidado y detallista de Clarke ni el conjunto de la novela, que aun siendo una rallada como la copa de un pino, es una obra fantástica.

¡No drogas, no! Bueno un poco si...

Grandes tropos de la ciencia-ficción nacieron en esta novela: el descubrimiento de maquinaria alienigena que potencia los conocimientos humanos, la exploración espacial alejada por completo de la Space-opera, y la inteligencia artificial como un enemigo a vencer. Es fantástica, corta y entretenida, inteligente, aterradora y alucinatoria, una macedonia de sensaciones con el ignoto universo como telón de fondo; recomendable con todas mis fuerzas. Muy probablemente lea las secuelas y comparta con vosotros mis impresiones, aunque dudo que estén a la par de su primera entrega.

Os veeeeeeeeooo...


Otros libros del autor reseñados: Canticos de la lejana Tierra

miércoles, 18 de febrero de 2015

Jostein Garder: El mundo de Sofía


En el ultimo año de bachillerato, nuestra profesora comprendió que dar durante un trimestre únicamente a Platon no era un programa educativo muy acertado, así que nos obligo a leer este libro para que así "tuviéramos una perspectiva de la historia de la filosofía mas global" (sic). Puedo asegurar que si hubiera querido esto en primer lugar no nos hubiera obligado a abordar el libro en francés. Fue una estratagema bastante floja para encubrir su vagancia y su incapacidad para ceñirse a un programa educacional de CUATRO AUTORES, amen de su mediocridad como docente. Os doy la chapa como algo de contexto, para haceros ver como de predispuesto estaba a abordar el libro en cuestión. Porque hoy os traigo bilis, bilis correosa recién sacada de mis entrañas y dispuesta a emponzoñar todo lo que toque; y se que no voy a ser del todo objetivo, hare lo que pueda, pero desde ya os aviso que va a doler y que no me pienso contener. Así pues, amantes de este libro, les convido que se tapen las orejas, cierren los ojos y griten lolololo con todas sus fuerzas.

He de decir, a favor del autor de este libro y del libro en cuestión, pues no todo puede ser odio ciego y general, que logra realizar un acercamiento accesible y didáctico a los grandes autores de la filosofía, algunos de ellos nada fáciles de abordar sin entrar en sesudos conceptos o sumir en un profundo sopor y frustración al lector promedio, digase Spinoza, digase Kierkegaard. Pero aquí acaban todas las virtudes de libro, en su misión divulgativa; todo lo demás, la trama, los personajes, el desarrollo, la parte narrativa -a fin de cuentas, esto se vendió como novela- es un esperpento en el peor sentido de la palabra. Hablemos de la historia.

No lo se Jostein ¡Por favor, ILUMINAME!


Sofia es una chiquilla noruega de 14 años que recibe una carta de un misterioso hombre que le ofrece un curso de filosofía a distancia (las implicaciones de este gesto actualmente pondría los pelos de puntas a mas de un padre). Conforme avanza la trama, vemos que el mundo en el que viven los personajes no es tal, si no una especie de invención de un ente superior, y la prueba de ello es la infinidad de personajes literarios que deambulan por las paginas, comunicándose con nuestros protagonistas, hasta terminar a veces rompiendo la cuarta pared. Bien, hasta aquí, la trama podría ser interesante: una novela ontologicamente platónica, similar a Matrix o La invención de Morel, con lecciones de todas las filosofías de la historia del pensamiento humano. Dejadme que os diga algo... fracasa, y fracasa estrepitosamente.

Venid, niños, tengo tomos de Descartes y Kant nuevecitos...

Toda la novela ha sido escrita por un robot sin corazón, ha nacido muerta; el estilo es insultantemente sencillo, de diario de adolescente hormonada,  hasta llegar al punto que mas que una obra de ficción estamos ante un ensayo en que aparecen una niña y un rarito. No existe ningún tipo de implicación emocional entre los personajes, sus diálogos son tan burdos y artificiales que podría decirlos el cleverbot. La figura del filosofo misterioso, que debería de ser la mas interesante, es irritante, haciendo gala de una forzada excentricidad que mas que una sonrisa nos obliga a darnos con la mano abierta en la cara, hasta hundirnos el cráneo. La interacción de los personajes con otros (que decir que hay mas de dos personajes es ya darle un credito a la obra de la ostia, vaya) es casi inexistente y, desde luego, de todo menos humana, pero esto se vera sobretodo en las ultimas partes de la obra, donde a Jostein, directamente, se le va la olla.
He dicho antes que a lo largo de la novela, sobretodo en el ultimo tramo, desfilan personajes literarios. ¿Por que? sinceramente, lo ignoro, solo puedo decir que están igual de muertos que los personajes principales y no aportan a la historia nada, salvo la anécdota sonrojante de decirte a ti mismo: ¿Por que cojones sale Winnie the Pooh en este despropósito? ¿Por que Caperucita roja acaba de decir eso? ¿Las paginas están hechas de cannabis y ando colocado? Mentira, si podría decir que aporta algo a la trama, para reflejar que el mundo nivolesco en que viven y que son obra de un ente superior; pero no podéis haceros una idea de lo mal que se maneja un recurso que podría hacer parecer a la novela inteligente, en manos de Jostein, los personajes literarios son comparsas alucinatorias, un delirio de las drogas y el alcohol que el autor se provoco para poder meter algo de emoción a una historia de la filosofía. Pero es al final cuando la novela empieza a romper con la realidad y crea ese juego con el lector. No voy a decir nada sobre ello por los spoilers, solo diré que es completa y absolutamente imbécil.

Winnie ¿Por que...? Tu antes molabas...

Sinceramente, si queréis un acercamiento sencillo a la filosofía, prescindid de la absurda trama, ahorrárosla, centraros en los capítulos en cuestión que, como dije antes, son fáciles de leer y muy amenos. Casi podría deciros que se aprende filosofía con la novela, aunque luego la historia actué como una lobotomia a martillazos. Me voy a tomar un Almax, que me va a salir una ulcera...

Que cachondo el Renato, tiene mas humor aqui que toda la novela


domingo, 15 de febrero de 2015

Amin Maalouf: El primer siglo después de Beatrice

Si sabéis el nombre del cuadro decirlo
Amin Maalouf se ha convertido en uno de mis escritores de referencia desde mi mas tierna adolescencia. La primera vez que lo descubrí, de la forma mas fortuita posible, su nombre estampado en un separapaginas con mas de 20 años, no sabia que esperar: un autor con ese nombre tan curioso, nacido en el Líbano, y esa estética tan exótica. Era cuanto menos pintoresco. Así que me arriesgue, y decidí entrar en su mundo. Y nunca me ha decepcionado, jamas.

Como he dicho antes, Amin Maalouf es libanes, exiliado en Francia, y gran conocedor del mundo musulmán (Aun siendo el cristiano) y de la cada vez mas marcada brecha occidente-oriente. La gran mayoría de sus novelas versan sobre este choque cultural, el comienzo del mismo 900 años atrás (Las cruzadas vistas por los árabes, que ya reseñare), hasta las consecuencias hoy en día. Pero esta novela en concreto, si bien reflexiona, siempre de forma critica, acerca de la anquilosada sociedad de los países árabes, tiene detalles que la convierten en una obra única dentro de su producción. Para empezar, esta novela es un apocalipsis.

Bueno, eso ha quedado muy rotundo, digamos mejor, un comienzo de apocalipsis. En el futuro, el descubrimiento y la posterior comercialización de un afrodisíaco que promete el nacimiento seguro de un hijo varón provoca un desbarajuste en la población africana y asiática. Lo que empezó en estos lugares pobres de mentalidad retrograda y misógina terminara rápidamente salpicando al primer mundo rico, que tendrá que solucionar este problema tratando cuando ya es demasiado tarde y, como siempre, de no alterar el status quo imperante. Toda esta situación de crisis es narrada por el protagonista para que su hija, Beatrice, sepa que ocurrió el siglo anterior de su era.

El bueno de Amin, posando contemplativamente

Amin Maalouf construye esta fabula para exponer, reflexionar y criticar una situación que a veces ignoramos, por conformismo o por hastió. Conformismo porque pensamos, como ocurre en la novela, que es un problema local, que no nos tocara, y hastió a causa del feminismo extremista que convierte en frívolo con su radicalismo un tema candente y serio. El machismo, muy ligado a la religión y/o a un tradicionalismo rancio, es expuesto como un detonante de una de las múltiples formas de acabar con la humanidad. Y Maalouf lo sabe, y es por ello que no lo critica de forma visceral, maniquea, si no que lo expone con inteligencia, siempre reflexivo, tratando de inculcar al lector una mentalidad comprensiva pero no por ello menos critica. Todo tiene un tono gris, y Maalouf siempre se muestra conciliador entre los dos bandos, ricos y pobres, occidente y oriente, mostrándonos los tonos grises y cuan culpables somos nosotros también de situaciones similares. Así mismo, en esta novela Maalouf realiza una maniobra arriesgada, nos ofrece soluciones, y sobretodo soluciones que debemos que tomar nosotros, como países ricos.
El estilo de Maalouf no es ensayistico, como sugiere el tema y el desarrollo de la trama. Se inclina mas por un tenue lirismo en las reflexiones, con un toque muy humano para describir las relaciones entre los pocos personajes y las distintas culturas. Su lectura no se hace pesada en ningún momento, deslizándonos sin complicación a través de paginas y paginas en las que el horror a un cercano conflicto global da paso a un moderado "triunfo" de la tolerancia, a una esperanza de cambio y evolución, seria mas apropiado decir. Es un libro altamente recomendable, al igual que el resto de la producción del libanes, que ya ire reseñando en los próximos días.

Aviso, las opiniones expresadas por Yisus no son compartidas por el autor de la reseña.
Mi blog esta bajo la influencia de un virus cristiano



Castigo divino, definición gráfica

sábado, 14 de febrero de 2015

Frustrado especial San Valentin - Jose Luis Sampedro: La Sonrisa Etrusca

Portada siniestra
Al ser hoy una fecha tan especial para millones de enamorados capitalistas y viendo que en tan pastelosa fecha las ventas de insulina se iban a hacer escandalosas, quería traer una reseña a una película o novela de amor, bueno, de lo que es para mi el amor. Pero he descubierto que solo me he leído La dama de las camelias, y apenas me acuerdo de nada, así que tenia pensado criticar Cyrano de Bergerac, pero esa película merece un análisis mucho mas especial. Me he visto obligado, pues, a reseñar La sonrisa etrusca, que en si no es una novela romántica de manual, pero el amor esta muy presente.

La sonrisa etrusca ejemplifica la delgada linea que existe entre la sonrojante telenovela lacrimogena y el verdadero drama emocional. Partamos de la sinopsis: Salvatore, un anciano calabres, ex-partisano, cascarrabias y tozudo se traslada a Milan junto a su hijo, su cuñada, y su pequeño nieto para recibir una cura contra el cáncer que le acaban de diagnosticar. Bajo esta precaria condición, Salvatore profesara un verdadero amor a su nieto, y le transmitirá a este todas sus fuerzas para vivir; pero no solo se dedicara a su nieto, también el amor le dará una segunda oportunidad en sus últimos días, demostrandonos que nunca es tarde para nadie. Juzgad por vosotros mismos y decidme ¿Cuantas probabilidades habían de que esto saliera mal? ¿Como no iba a ser este un folletín dispuesto a masturbar los lacrimales de las formas cursis posibles? Porque, seamos francos, es muy fácil dejarse llevar por lo tópico y lo rosa con una trama así; pero tuvimos suerte, una suerte que casi no parece de este mundo.

Esta pose la voy a bautizar ya como "la pose del escritor"
Esta historia la escribió el bueno de Jose Luis Sampedro, un hombre que amaba tanto la vida como su protagonista, de forma humilde y genuina, cuando contaba ya 67 otoños. Y se nota en la madurez con que desarrolla su historia y a los personajes que por ella desfilan. Salvatore, como hombre de campo curtido en la guerra, es terco, desconfiado de los urbanitas y su sociedad amilanada, y que no se deja mangonear en ningún momento por nadie ni por nada. Su vida en la metrópolis es un constante conflicto: con su cuñada, con la limpiadora de la casa, con un pobre jardinero municipal, con los inocentes universitarios. Pero esto no lo convierte en ningún momento en un personaje desagradable, todo lo contrario: es con el primero con el que llegamos a empatizar, y todo esto gracias al pequeño Brunetino. El amor que profesa el anciano por el pequeño emociona desde el vamos, pues su relación se basa en anécdotas, en recuerdos y lecciones de vida, nunca nos restriega el amor que siente con almibaradas palabras, eso jamas, Salvatore sigue siendo Salvatore, un broncas, y esto hace que resulte genuino, autentico, y que emocione de verdad con cada acción y cada enseñanza.

Toda la novela se basa en deconstruir al vivaz Salvatore, partiendo del tropo del abuelo broncas y cascarrabias para mostrarnos a un ser humano, tan duro o tan blando como el que mas; y todos los personajes nos ayudan a conocer a nuestro protagonista: Bruno nos mostrara la parte mas tierna, Hortensia, como su pasado guerrillero influyo en el, y Renato, en el amor por la familia. Bien es cierto que la novela a veces si cae en lo cliché, y mas al final, donde se empieza a hacer apresurado y el personaje de Salvatore, bien construido entonces, empieza a hacerse pesado por lo obsesivo de sus reflexiones -pero es de escusar, es el final de la novela, no quiero decir mas-. Sin embargo, no es solo una deconstruccion, la novela también nos lanza un mensaje usando a Salvatore: y es la voluntad de vivir, pero de vivir siempre plenamente.

La estatua en que se basa el titulo. Malekith y señora

Pienso que, releeida ahora esta reseña, yo si he sonado mucho mas cursi que Sampedro durante toda la obra. Pero yo debo de haceros una confesión. Esta historia me recuerda a Up, la película de Pixar, por un detalle: el amor es tan verdadero y puro que soy incapaz de hablar de ellas sin emocionarme hasta las lagrimas. Y es verdad, yo con esta novela llore dos veces, y ha sido de las pocas que me ha dolido terminarlas. Y voy a parar ya, necesito recuperar algo de testosterona...

viernes, 13 de febrero de 2015

Stanislaw Lem: Retorno de las Estrellas


La ciencia ficción no ha sido uno de mis géneros predilectos hasta hace muy poco, recalquemos mejor, jamas me había gustado la ciencia ficción -aunque cualquiera que lea el blog puede llamarme embustero...-. Puedo ser de las pocas personas que reniega tímidamente de la saga de George Lucas por miedo a infinidad de ladridos y agresiones fisicas. Este desdén hacia el genero se debe, en parte, a mis prejuicios, y en otra a los múltiples clichés del mismo: alienigenas, viajes interestelares, batallas en el espacio, imperios galácticos, robots, universos y tecnologías enrevesadas... Ninguno de estos elementos fue nunca de mi agrado, y por eso mismo decidí que si me adentraba en el genero seria con un autor que me aportara algo mas que navecitas, laseres y planetoides: y por eso elegí a Stanislaw Lem, un autor mucho mas discreto -error-, con menos excesos -doble error- y con mayor trasfondo (Descuidad, ahora que he profundizado en el genero he de morderme la lengua hasta cercenarmela).

Stanislaw Lem fue un autor polaco y el gran representante de la ciencia-ficción en el bloque soviético. Sus obras están impregnadas de gran contenido filosófico y reflexivo, y muchas veces sus tramas futuristas son solo escenarios exóticos para plantear problemáticas del siglo XX, como la integración del individuo en la sociedad o los problemas de la comunicación con especies foraneas a nuestro planeta; todo esto muy influenciado por el tenso clima de la Guerra Fria. De hecho, Lem actualmente es conocido por la adaptación de Tarkovski de su obra, Solaris, que fue "calificada" en su tiempo como la respuesta soviética a la obra de Kubrik-Clarke 2001 odisea en el espacio, cuando la tematica poco a nada se asemejan. Fue esta faceta la que me atrajo tanto de el, y decidí probar con esta novela, y... Pasemos a la historia.
Todo comienza con el regreso de una expedición interplanetaria tras diez años de peregrinaje, del que toma tan poético titulo. Aplicando la relatividad temporal, estos 10 años dentro de la nave han sido en realidad 127 años en la Tierra, por lo que estos astronautas, ahora reliquias de otro tiempo en este nuevo mundo, deberán hacer frente a una sociedad en la que no encajan. Si analizamos la premisa, como tal, es brillante, con infinidad de posibilidades. Lem lo sabe, es inteligente y se viene arriba.

El autor junto a su robot

El tema de la novela se nos presenta muy pronto: la integración del hombre a la sociedad, o mejor dicho, la imposibilidad de esta integración. Al contrario que en otras películas, donde podemos ver que el viajero que llega al futuro tiene un periodo de adaptación al novedoso nuevo mundo -casi siempre a modo de remedo cómico- que dura poco mas de unas escenas; en esta obra, nuestro protagonista esta confuso desde el principio hasta el final, las ciudades son diferentes, los objetos de la vida cotidiana irreconocibles, el idioma distinto, la comunicación difícil, y todo esto se transmite al lector quizá demasiado bien. Y es que conforme uno lee la novela se siente tan, o mas confuso que el protagonista, haciéndonos perder constantemente el hilo de lo que se esta contándonos e imposibilitandonos a formar una escena en la cabeza, y si lo logramos muy rara vez se asemeja a lo que el autor esta narrando. Este triunfo del estilo de Lem es brillante, si, pero al mismo tiempo frustrante, y nos acompañara durante toda la novela pues, como he dicho anteriormente, el protagonista jamas se adaptara por completo a la sociedad del futuro. y hablando de la sociedad, esta también es muy distinta. Lem flirtea ligeramente con la utopía ofreciéndonos una sociedad que ha abandonado el primario impulso a la violencia, mostrándonos unos seres humanos mas hedonistas y libres de conflictos. Pueden imaginar que nuestro confundido astronauta desentona bastante en esta nueva sociedad.

Si, Fry. Date por jodido con Lem

Para crear este estilo confuso Lem nos describe con minucioso detalle cada cosa que ve nuestro protagonista desde sus ojos; es un estilo sencillo, conciso, sin excesivas florituras, pero que engloba a la perfección. El tema esta bien tratado y deja un agridulce sabor de boca por nuestro desdichado protagonista. Sin embargo, el libro nunca resulta ameno ni fácil de leer, si no le tenéis paciencia muy seguramente no lo terminéis; en mi caso, tuve demasiado estomago, pero podría llegar a decir que la historia me gustó, lo suficiente para quedarme con mas ganas de Stanislaw Lem, y no descarto volver a intentarlo con Solaris.

Ejemplo de viajero del tiempo que logra adaptarse a la sociedad. Inquietante, Carmen


miércoles, 11 de febrero de 2015

Umberto Eco: El Nombre de la Rosa

Hablar de El nombre de la rosa es hablar sobre libros: la fascinación por sus conocimientos, el poder que encierran sus paginas y el terror que provocan en algunos sus palabras. El nombre de la rosa es, ademas, el retrato de una época oscura de la historia humana, en la cual el acceso a estos, nuestros apergaminados amigos, estaban recluidos en oscuras bibliotecas monacales al acceso únicamente de unos pocos elegidos. Hay mucha metaliteratura en esta historia, desde el juego de narradores y manuscritos encontrados hasta el desfile de obras que se suceden a lo largo de toda la novela; y su autor, Umberto Eco, experto narrador y semiotico, sabe dar una profundidad y unos niveles de lectura que hacen que esta obra cambie su naturaleza  con cada lector.

El nombre de la rosa nos cuenta la historia de un manuscrito transcrito de otro firmado por un monje franciscano -¡Olé!-, Adso de Melk, que nos narra los misteriosos sucesos que ocurrieron en una abadía perdida en las montañas italianas junto a su mentor Sean Connery, perdón, Guillermo de Baskerville. Acompañado por su maestro, un inteligente monje apasionado por la lógica y la deducción, se dedicaran a resolver unos intrincados asesinatos que están sacudiendo a la abadía en el peor momento posible, justo cuando es sede de un acalorado debate entre franciscanos y dominicos que decidirá el devenir de la iglesia católica en los próximos siglos.

Cartel de la película, con Sean Connery, su barba, sus profundos ojos oscuros... ¡NO SOY GAAAY!

Nos encontramos, en primera instancia, ante una novela detectivesca, casi podría decirse que, cronológicamente hablando en ámbitos intrahistoricos, del primer detective de la literatura. Podemos apreciarlo por el holmesiano apellido del monje franciscano. También es una novela histórica, pues retrata un episodio de la Edad Media teologicamente convulso, y lo hace con una exactitud y precisión casi académica. Así, tenemos ya dos lecturas, una novela de aventuras, con un misterio atrayente y fácil de seguir, y una historia mas profunda repleta de simbologia y citas latinas. Sea cual sea la lectura que realicemos, el resultado siempre sera satisfactorio, tanto para el lector ávido de entretenimiento como para el mas exigente -ambas posiciones respecto a la lecturas son igual de correctas-.
La novela tiene mas de 700 paginas, lo que permite correcto desarrollo de los personajes, sobretodo de Adso, en plena y boyante adolescencia, con todo lo que ello conlleva para un joven mojen. Guillermo nos fascina desde la primera deducción, y sin llegar al nivel de excentricidad del detective de Baker Street, si que es igual de carismático. Los otros monjes de la abadía, los copistas, el abad, los inquisidores... todos tienen una presencia palpable en la historia, mucho mas profunda que la de potenciales victimas de un despiadado asesino.

El libro me lo ventile en una tarde y mas o menos en este estado


La narración se toma su tiempo y avanza con calma pero resuelta, describiendo con gran precisión el escenario en que se desarrolla la acción, deteniéndose puntualmente para ensalzar la belleza de la arquitectura medieval, o llamándonos la atención de un detalle pintoresco de la vida del medioevo. Nos ofrece, con igual precisión, la labor de los monjes copistas, la inestable situación de Europa y porque los cimientos de la Santa Sede están tambaleándose. Me hago cargo de que estas partes podrían resultar mas aburridas observando en conjunto la extensión de la novela, pero se compensan por el misterio a resolver, tan atractivo que obligara al lector a continuar con la lectura y soportar con estoicismo un poco de arte románico.
Al principio de la reseña he dicho que hablar de El nombre de la rosa es hablar de libros, pero debería matizar: hablar de El nombre de la rosa es hablar del amor por los libros. Y esto es algo que Umberto Eco muestra  en cada párrafo, una profunda pasión por el arte de narrar, por el conocimiento, y por el libro como objeto. La escena final, es la mayor prueba de esta amor, pues el lector siente tristeza por lo que esta leyendo, genuina tristeza, y esta sensación muy pocos libros han logrado plasmarla; quizá Fahrenheit 451, aunque esta distopia produce mas terror que tristeza por el mismo motivo.
Como conclusión me gustaría, aunque creo que por mi vehemencia no es necesario, recalcar que la novela de Umberto Eco es una de mis favoritas, y que soy capaz de disfrutarla tanto como novela como por la adaptación cinematográfica de Jean-Jacques Annaud del 86. Ambas son igualmente recomendables y podeis disfrutarla sin miedo de las dos formas, y os recomiendo encarecidamente que lo hagais... que coño, os lo ordeno: ¡leed esta maravilla! ¡U os robo el perro!

A Romualdo no le gusto el libro. Me vi en la necesidad de discrepar...

miércoles, 4 de febrero de 2015

Alberto Moravia: El Desprecio

Esta es, sin lugar a dudas, de las novelas mas angustiosas que he tenido la desgracia de leer. Es cruda, es cruel, se recrea en el dolor; y lo peor de todo, no muestra absolutamente nada que produzca estos sentimientos. La novela es una tortura emocional, de principio a fin. Pero ciñámonos a la sinopsis.
La historia trata de la vida de una pareja de recién casados para lo que todo es felicidad, amor, cariño, y diabetes, mucha diabetes. El marido, con frustradas ambiciones literarias, trabaja como guionista, y la mujer como ama de una casa monisima recién estrenada. Un día, algo rompe esta monótona felicidad, y aquí es donde comienza El desprecio, una espiral de odio que se enreda mas y mas, ahogando al lector casi tanto como al protagonista. Junto a el, tratamos de encontrar una respuesta al porque de este odio, ¿porque de un día la persona a las que mas amaba y de la que creía era amado de repente lo desprecia?, ¿Como acabo?, ¿Que hice mal?, y multitud de ¿y si hubiera...? a cada cual mas angustioso.


Este tiroteo de preguntas es la mayor tortura a la que se somete al lector, haciéndole participe de la novela, haciéndole vivir la pesadilla que es el no saber. Y sin embargo, esta trama prometedora y esta atmósfera opresiva se resuelve en un final tan forzado, tan innecesario, que me impide catalogarla de perfecta.
Aun así, El Desprecio es una lectura muy aconsejable, excepto para los enamorado... ese mejor que ni se acerque a este libro, y si lo hace mas vale que esconda cualquier objeto filoso de su cuarto. Este libro podría matar mas gente que las penas del joven Werther y el Asesinato visto como una de las bellas artes juntos.

El autor, con la pose de escritor intenso



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