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jueves, 9 de julio de 2015

La invención de Hugo

¡Por fin soy libre, por fin puedo dedicaros el tiempo que prometí al comenzar este blog! Ahora voy a poder actualizar muchísimo más rápido y no tan esporádicamente como antes, podre reseñar más libros, mas películas y más discos, incluso hacer alguno que otro top 10, que me encantan.  Así que vamos a empezar el verano con una película que hizo que uno de los directores más borricos del Hollywood dejara en entredicho, según los más críticos, toda su carrera.  Y es que si estrenas el 2010 con uno de los mejores thrillers psicológicos (Shutter Island) y en 2013 te solazas mostrando los excesos y la faceta más gamberra de Wall Street (El lobo de Wall Street) no puedes hacer  La invención de Hugo entre esas dos y esperar que la gente como minimo no se incomode en la butaca. Más que nada, porque esta película no parece de Scorsese, parece más un encargo a Scorsese con su gato de por medio como rehén. Con esto no digo que la película sea mala, pero el bueno de Martin tiene unos zapatos muy grandes que ocupar, y muy buenas películas a sus espaldas; lo mejor que podemos decir de ella sin pasarnos es que es mediocre en su desarrollo, pero  loable en sus intenciones. Pero hablemos con algo más de profundidad.
Hugo es un joven huérfano de no más de 11 años que vive solo entre las cañerías y zonas de mantenimiento de la estación central de Paris arreglando los relojes y sobreviviendo como buenamente puede tras la desaparición de su tío alcohólico. El único acompañante de Hugo es un autómata estropeado, herencia de su padre, que intenta arreglar con sus escasos medios, robando las piezas que necesita de la juguetería de la estación. Una noche es sorprendido por Papa Georges, el dueño, que le confisca la única herramienta para arreglar al robot: el cuaderno de su padre. Con ayuda de la sobrina del dueño, Hugo intenta recuperar su libreta y desvelar los misterios que encierra el autómata y conocer la historia de Papa Georges.

¡¡¡¡¡¡¡¡ES STEAMPUNK!!!!!!!!
Aunque no en lo narrativo, en lo formal esta película sobresale muchisimo. La fotografía es muy buena, y queda demostrado por el travelling que abre la pelicula, enfocando la estacion poco a poco, y el primer plano secuencia en que seguimos a Hugo por los ocultos pasadizos por los que se mueve. El diseño de los escenarios y de vestuario son exquisitos, oscilando entre el realismo de los años 20-30 y la fantasía folletinesca de fin-de-siecle; estos últimos particularmente atractivos. Ya de por si el tema de los años 20 me encanta, pero es que aquí los vestidos, los trajes, los abrigos y los uniformes se ven geniales. Lo que es sorprendente es que con el cuidado que tiene la fotografía destaquen tantísimo, y para mal, los efectos por ordenador. Creo que esto se debe porque fue la primera experiencia que tuvo Scorsese con las cámaras 3D, pero el resultado a veces es horroroso, y más para una película de 2011, cuando ya habían estrenado Los Vengadores, que te pueden gustar más o menos pero con una incuestionable calidad visual. La música, al igual que la fotografía, es muy adecuada para el contexto en que se mueve la película, es una música muy inmersiva que recuerda a veces a el Gran Hotel Budapest, por el uso de la balalaika, más que nada. Es de Howard Shore, el mismo que estuvo tras las partituras de El señor de los anillos, su fama le precede.

Para que veais que no miento, la pelicula se ve muy bien
Ahora bien, entramos en la trama, y al igual que en Los vengadores el que te veas de maravilla no significa que vaya a eclipsar toda la simpleza y todos los fallos de guion que tienes: aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Porque fallos de guion grandes esta película no tiene, únicamente situaciones forzadas y muchas casualidades, pero la historia es simple como el mecanismo de un chupete y tremendamente infantil e insulsa. Partiendo de la base de que el resumen que os he mencionado antes es la totalidad de la trama, que esta repleta de persecuciones absurdas y momentos tontísimos que podrían perdonarse por estar basada en una novela puramente infantil; pero la mayoría no son defectos del libro, es material original, a su pesar. El último párrafo se lo dedicare a los momentos en que la película mas brilla, cuando abandona al argumento. Ahora toca seguir poniendo a caer de un burro a Hugo. Y hablando de Hugo…
Hugo es soso, pero soso soso. Un niño ni malo ni bueno, ni listo ni tonto, y si habéis visto El juego de Ender, podréis ver que el registro que maneja Asa Butterfield es el mismo, hasta el punto de que si te pones las dos películas por separado, en dos monitores distintos, y agitas la cabeza freneticamente, cuando vuelvas a enfocar seras incapaz de diferenciar cual es Ender y cual es Hugo. A su favor diré que el chaval tiene unos ojos hipnóticos, parece sacado de esa peli de terror de los niños siniestros. Chloe Moretz interpreta a la sobrina del dependiente, una muchacha que te la hacen ver como excéntrica y alocada, cuando es una niña normal que lee mucho y que suelta de vez en cuando referencias a libros, pocas de ella acertadas. Como una en que Hugo la lleva por las tramoyas de la estación y dice: “me siento como Jean Valjean”. Pues joder, no sé en qué momento Valjean se dedico al funambulismo freelance, será que entre persecución y persecución tenía que entretenerse. También la vemos devolver al bibliotecario un libro de 300 páginas que dice ser David Copperfield, je, je… No. Perdon por ser quisquilloso, pero es que cosas así me llaman mucho la atencion cuando están mal, es un defecto mio, no de la peli. A favor de la joven actriz diré que parece mucho más humana que Ender y más creíble como niña, pero claro, hasta el autómata esta más vivo que Hugo.

Somos Asa Butterfield y vuestras almas ahora nos pertenecen...
Pero tenemos muchos más personajes. Tenemos a Papa Georges (Ben Kingsley), un hombre bastante amargado, torturado por su pasado, melancólico y gratuitamente cruel, el cual parece ser el defecto general de muchos de los personajes de esta historia, que al final en su evolución se convierte en el personaje más adorable y querido de la historia, al igual que su mujer. También tenemos la impenitente presencia del vigilante de la estación (Sacha Baron Cohen), que quiere ser algo así como una mezcla entre antagonista y alivio cómico y lo único que consigue ser es un Jar Jar Binks vestido de Javert. Sacha Baron Cohen tiene esa difícil cualidad de sobrar en una película, al igual que en Los miserables. Los demás personajes no importan mucho, solo añadiré al bibliotecario porque lo interpreta Christopher Lee, que dios lo tenga en su gloria, que solo necesitas verle en pantalla para prestarle atención. Así de imponente es, aunque no haga nada de nada. Y tiene huevos que tengan a Jude Law en el reparto y salga 5 minutos, tiene huevos...

AND I'M JAVERT¡ DO NOT FORGET MY NAME¡
La invención de Hugo fracasa al intentar contar una historia solida pero triunfa en llegar al corazón, sobre todo al corazón de aquel que ama el cine tanto como un servidor. Hugo tiene la capacidad de emocionar, los momentos en que los protagonistas y otros personajes describen al cine como ese arte de transformar los sueños en la realidad y de la pasión con la que estos artistas, estos escultores de sueños, los llevan a cabo. Cada fotograma de la historia de Melies es puro cine, genuino, tierno, y emocionante cine; un cine único cuyo propósito era el de excitar la capacidad de imaginar y maravillarnos, cuando solo buscaba sorprender, sin importar las tramas solidas y complejas y las grandes actuaciones y presupuestos. Tal vez Hugo quería convertirse en algo así, una cinta como las de principio de siglo y que su única pretensión fuera la de excitar la imaginación del espectador con una historia sencilla, infantil, pero fantástica. Sin embargo, todo esto se convierte en un quiero y no puedo. 

Hugo es solo un filme torpe que fracasa como película pero logra con creces el que creo era su mas factible propósito, ser una carta de amor al cine, un bonito homenaje con unos bonitos decorados. Tal vez sea solo por esos grandes momentos por los que os recomiende verla, en el fondo. Si amáis el cine de corazón, dadle una oportunidad a Hugo, dejaros llevar por Melies. Quien sabe, quizá a vosotros os guste mas la historia que a mi y tengáis ese valor añadido. 

domingo, 1 de febrero de 2015

Steampunk. Un vistazo al pasado con los ojos de un soñador


Creo que en mi reseña de Canticos de la lejana tierra comente muy someramente que el género de la ciencia ficción ha sido nunca de mi agrado. Debería de justificar esa afirmación, o al menos maquillarla, porque me quedo bastante nazi. De de la ciencia ficción surgen multitud de ramificaciones, de las que únicamente me repelen la ciencia ficción más dura, la enfocada a los viajes espaciales en un futuro muy lejano, o en los que la humanidad ha colonizado mundos enteros y está integrada con mayor o menor éxito a una sociedad extraterrestre galáctica (¡El imperio!). Así, sagas como Star Wars o Star Trek, o todo lo que empiece con un Star nunca me ha gustado, aunque actualmente intento adentrarme más en esos géneros y, de momento, la saga de videojuegos Mass Effect me ha sorprendido muy gratamente. Es de las pocas veces que he visto un universo tan atractivo y bien construido. Lo que quería decir antes de irme por las ramas –como siempre- es que ciertos sub-géneros, como el distopico o el retrofuturismo clásico, siempre me han llamado la atención, sobre todo el steampunk, cuya estética me fascinó desde que la descubrí de pequeño, aun cuando desconocía el nombre en su momento, en unas recreativas paleozoicas que había al lado del único cine de mi ciudad. Eran unas arcades de cazar monstruos marinos, en pleno siglo XIX, con propulsores-lanzarpones, globos aerostáticos y unas clásicas escafandras de caucho y bronce con engranajes y tubos de latón (durante el juego ibas nadando, y eso debía de flotar de la ostia, vaya).  Aun siendo una recreativa bastante tonta, su estilo me llamo tan poderosamente la atención que no pare hasta encontrar una forma de llamar a esa desconocida estética. Casi diez años tuvieron que pasar, pero al final la encontré: Steampunk.
No pretendo plasmar aquí un enciclopédico artículo lleno de fechas, pautas y estudios sociológicos de cómo ha influido en la actualidad ni nada parecido. Solo pretendo, humildemente, hacer una ligera aproximación y transmitiros el entusiasmo que me produce este género que, a mi parecer, merece mayor popularidad. Tampoco pretendo profundizar en la trama de ninguna de las obras mencionadas: solo me centrare única y exclusivamente en su estética.

El toque cyborg que no falte
No se como podían embutirse en esas cosas...
El steampunk es un sub-genero retrofuturista, ambientado a finales de un siglo XIX ucronico, en donde la segunda revolución industrial siguió un camino diferente y la tecnología del vapor sustituyo a la electricidad; aunque pueden a ver excepciones, la característica principal del genero se basa más en la época en que este se ubica que en la fuente de energía utilizada. Nos encontramos en una sociedad victoriana o eduardiana, de finales del XIX a principios del XX, muy avanzada tecnológicamente pero con ese toque de sofisticada antigüedad que solo los trajes, chisteras y savoir-faire británico pueden dar. Los zepelines surcan los cielos, las locomotoras y los cabrioles son los usuales métodos de locomoción y las fabricas se convierten en bosques de tuberías y engranajes laberinticos que emponzoñan la atmosfera con una clásica niebla londinense. Los ciudadanos de esta sociedad conviven con normalidad con avances tecnológicos del siglo XX o XXI, pero siempre manteniendo un estilo marcadamente decimonónico en lo estético y lo moral, y esto se aprecia sobretodo en la moda, donde tecnología y encajes se unen creando un llamativo vestuario en los que predominan chalecos, levitas, corsés, faldas abultadas, relojes de cadena, gafas de piloto y mucha chapa.

Aunque la palabra Steampunk surgió para dar nombre al género retrofuturista en los 80’s, muchos de vosotros habréis pensado inmediatamente en las obras de “ciencia-ficción” de Verne  o H.G Wells.  No es extraño que notar las influencias. El steampunk bebe mucho del positivismo científico de la obra de Verne, claro reflejo de la sociedad de su época,  en que imperaba un sentimiento de que el ser humano siempre será capaz de avanzar indefinidamente, y que este progreso solo traerá felicidad y servirá para ayudar al desarrollo de la sociedad.  Wells, en cambio, fue mucho más realista al hablar de las consecuencias de este progreso, a Verne le hizo falta quedarse ciego y un disparo para darse cuenta de cuan frágil es la bondad del hombre. Obviamente, el steampunk lo vemos reflejado en sus inventos y creaciones, increíblemente avanzadas para su época, como el Nautilus, el submarino y nave insignia del capitán Nemo, el improvisado cohete de De la Tierra a la Luna, el Albatros de Robur (en la reseña anterior hay fotos de la nave), las más desconocidas FranceVille y Stahldstadt, o la personal visión de la capital francesa en Paris del siglo XX; incluso podemos encontrar steampunk en el diseño de los trípodes de la guerra de los mundos.
¡Marcianos!
Stahldstadt, la ciudad del acero


Que ilustraciones mas chulas tenían las novelas de Verne
Como he dicho antes, el género se consolido con nombre propio en los 80’s, y el creador del término fue K. W Jeter, escritor de ciencia ficción británico. Este, en su afán por clasificar las nuevas obras retrofuturisticas de la época, de estética muy similar, entre ellas la suya misma, clasificó el sub-genero y universalizó algunas de sus características: el uso de figuras reales y universos literarios victorianos, como Wells, Verne o Mary Shelley; el uso del viaje en el tiempo, y usar problemas sociales de la época para aplicarlos a la nuestra (racismo, pobreza, clasismo, la era victoriana no es muy diferente a la actual, por eso resulta tan versátil). Como ejemplo de este nacimiento podríamos citar Las puertas de Anubis, de Tim Powers,  o Morlock Nights, de K.W Jeter, donde los protagonistas son las criaturas monstruosas de La máquina del tiempo, de Wells.  

Actualmente, el género ha transcendido la literatura hasta convertirse en parte de nuestra cultura popular; ahora podemos ver a fanáticos del género con suntuosas galas retrofuturistas en convenciones, algunos con más éxito que otros, y maravillosas artistas gráficos que han explotado al máximo las posibilidades del sub-genero, dotándolo de una frescura y una originalidad única. La creatividad y libertades que ofrece se han visto en películas, series, comics y videojuegos. La liga de los hombres extraordinarios, comics y película (si olvidamos sus relaciones con el comic la película tiene un diseño steampunk muy vistoso), algunas obras de Miyazaki, como el Castillo ambulante o el Castillo en el cielo, o Steam boy son muy buenos ejemplos del sub-genero en el cine. No obstante, aun siendo el medio donde podría brillar mas esta estética, es en mi opinión en el que menos se explotan sus posibilidades, quedando siempre muy comedido; aunque entiendo el porqué,  los excesos del genero deben ser difíciles de manejar a la hora de redactar un presupuesto.
Portada de la liga de los blablablah

El Nautilus salido de las profundidades de R'Lyeh

Mención aparte merecen los videojuegos, o mejor dicho, el videojuego. Me refiero a la trilogía Bioshock, en particular, al Bioshock Infinite, su tercera entrega, pues los primeros dos juegos se adscribirían mejor al dieselpunk, ambientado en los 30-50, con estética más noir. En Infinite, toda la estética se aprovecha con tal fastuosidad e inteligencia que podría considerarse una obra de arte. Qué coño, quítale el podría: es una obra de arte. Desde la ciudad, Columbia, representación distopica del americanismo republicano más intransigente y fanático, pasando por el diseño de vehículos, zepelines en su mayor parte y carros tirados por autómatas con forma de caballo, hasta el diseño de edificios, habitantes, decorados. He olvidado mencionar que Columbia es una ciudad suspendida en el cielo, con capacidad para maniobrar a su gusto y dirigirse donde quiere. 

Columbia, en todo su esplendor
Aprovecho para recomendar como conclusión  a aquellos que gusten de la estética steampunk y de la animación en 2D un proyecto independiente realizado por ex-animadores de Disney. Se llama Hullabaloo, y buscan el apoyo de toda alma generosa que decida aportar su granito de arena con un donativo, aunque sea humilde: https://www.indiegogo.com/projects/hullabaloo-steampunk-animated-film




Jules Verne: Robur el Conquistador

Anda que no se hace raro llamarle Jules
y no Julio
Leí este libro en plena fiebre steampunk -que aun me dura, así que esta sera la primera de muchas reseñas de estetica similar-. Desde chiquitín sentí fascinación por Julio Verne, mi eterno tocayo: sus inventos adelantados a su tiempo, sus aventuras frenéticas, sus personajes rebeldes y misteriosos, sus parajes de fantasía antediluviana. Si, me gustaba Julio Verne, y me he leído un buen tochete de su obra, que van desde maravillas conocidas por todos a horrendos pastiches de si mismo, pero es lo que ocurre al tener mas de setenta novelas a tus espaldas.

Y, ¿Que es Robur el Conquistador? Robur es una novela de anticipacion, un romance científico, como gustaba llamarlas su autor, una aventura cuyo protagonista es una maquina asombrosa que choca contra todo lo creado en 1870, y muchas decadas despues, al estilo de 20.000 leguas de viaje submarino o De la tierra a la luna, guardando mucha relación con la primera que la segunda.
En el Club Aeronautico de Filadelfia se presenta un extranjero, Robur, que se hace llamar el conquistador, desafiando a todos los presentas: ha creado un dispositivo volador mas pesado que el aire, y para ganarse la seriedad de todos los allí presentes en concreto, y darle un escarmiento a la humanidad, en general, secuestra al presidente del Club, Uncle Prudent, al criado de este de rebote, y a su secretario, Jude Evans.
Robur el Conquistador se erige como un remedo de Nemo: ingeniero renegado, sin tierra, capitán de una nave excepcional, con muy mala uva e idéntico poco sentido del humor y un sentido moral digamoslo, ambiguo. Su creación, el Albatros, un excepcional buque volador de 74 helices, monstruosamente grande y monstruosamente poderoso. Los demás personajes, bueno, podríamos decir que están, porque no tienen ninguna clase de desarrollo, y si no fuera porque nos indican quien habla en los diálogos podríamos pensar que son uno solo. Pero ¿Y a quien le importa eso? !Tenemos al Albatros y a Robur¡ ellos son los verdaderos protagonistas de la historia.
El Albatros, en todo su añejo y rancio esplendor


Que hablando de Roma... la historia. La trama es un recorrido en el Albatros alrededor del mundo que se desarrolla como es propio en Verne, de forma rápida, trepidante, con momentos de calma en los que el autor exhibe sin amor sus enciclopédicos conocimientos del recorrido, ademas de datos geográficos que ahogarían a un topografo y datos científicos que, actualmente, descojonarian a un ingeniero -dicho desde el infinito amor que profeso al autor-. Por debajo del Albatros podremos ver de todo: los hielos de la Antartida, las exóticas ciudades chinas, los inexplorados desiertos de África gobernados por belicosos reyes, las extensas planicies americanas...
En conclusión, Robur el conquistador es una novela de aventuras verniana al uso; si te gusta el estilo y el genero, y puedes perdonarle la infinidad de paralelismos con 20.000 leguas, la disfrutaras. Si no, piensa que has podido ver al menos el Albatros, que mola un huevo...
Robur dominando el mundo, muy grande
Por cortesia de Oxothuk, sus dibujos en estilo comic son geniales





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