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domingo, 26 de julio de 2015

El abuelo que salto por la ventana y se largo

Justo cuando pensaba que los suecos solo podían cultivar el género de la novela negra con detectives serios pasando mucho frió o el cine de autor existencialista con actores muy serios pasando mucho frió voy y me encuentro con una de las películas más rocambolescas que me he echado a la cara en mi corta vida. Coged a Forrest Gump, un simplón que a lo largo de su vida ha vivido más experiencias de las que viviremos nosotros en siete reencarnaciones diferentes, dadle tendencias pirómanas y un centenar de años, haced que le persiga una mafia de moteros y, ale, ya tenéis el argumento de El abuelo que salto por la ventana y se largo. Ya de por sí, con un título tan largo podemos darnos cuenta de que no estamos tratando con una película normal y corriente, no, no, esta es una mierda muy seria. Basada en la obra homónima de Jonas Jonasson, muy probablemente mejor y más divertida que la película, un fenómeno editorial inesperado en 2009, siendo un best-seller mundial en relativamente poco tiempo, creo que por los mismos motivos con que he empezado a escribir esta reseña: porque no era una novela policiaca.

Allan Karlson, un anciano que acaba de cumplir los 100 años, decide abandonar por su propio pie el asilo en el que vive. Desde aquí, todo lo demás es una sucesión de anécdotas surrealistas cuyo detonante es el encontronazo con una maleta hasta las trancas de billetes “robada” a una mafia de moteros sueca. De forma paralela, la historia intercala numerosos flashbacks de la vida de Allan, plagada de personalidades famosisimas del siglo anterior y grandes, graaaaaandes cantidades de dinamita,  junto con la huida de la mafia en compañía de los numerosos compañeros que va encontrando a lo largo de su huida. No puedo ni quiero contaros mas, porque parte de la calidad de la película reside en su capacidad de sorprender. Y vaya que lo hace.

CHOO CHOO MOTHERFUCKA

Aun así, ya al principio al realizar una comparativa he sacado a relucir el fallo principal de la historia: en ningún momento deja de verse como una copia más surrealista pero menos inspirada de Forrest Gump. Nuestro protagonista no es retrasado, como Forrest, pero si algo simplón, y también tiene esa tendencia a mencionar la filosofía de madre en determinados momentos de la historia. Al igual que Forrest, la vida de Allan abarca cualquier acontecimiento histórico del siglo XX, en el que se ve involucrado activamente, incluso diría que más activamente que Forrest, y todo ello se nos relata en forma de flashbacks. Lo único que salva de este enfrentamiento a la película es que no tienen el mismo tono ni la misma intención: tras la capa de comedia de Forrest Gump se esconde una película con mucho drama y un bonito mensaje; El abuelo que salto por la ventana y se largo no, es una comedia desenfadada, y no trata en ningún momento de ocultarlo, ni incluso por esos intentos de mensaje reflexivo que toda película parece verse obligada a dar.  Y tampoco hay una Jenny a la que queramos estrangular con nuestras propias manos.

¡¡¡¡¡¡PORQUE ERES UNA ZORRAAA!!!!!

La película cumple su función, es divertidísima, desenfrenada, un bombardeo constante de anécdotas a cada cual mas absurda e hilarantes que no dan un respiro. Los personajes, que los hay a millares, son para troncharse: desde Allan, que es igual de encantador que Forrest pero con un toque mas macarra y destructivo, pasando por sus pintorescos compañeros de viaje hasta los villanos, histriónicos y chapuzas al más puro estilo Mortadelo y Filemón. No hay que olvidar que la película es sueca, y se nota en la forma de presentar la historia; al principio todo se siente muy extraño, los diálogos, los primeros flashbacks y la presentación, pero es cuestión de tiempo entrar en el juego de la película, aunque esos primeros minutos sean decisivos para decidirse a verla o no. Si los aguantas, la película se ve sola, si no, se te hará insoportable. También os chocara un poco el maquillaje que usa Robert Gustafsson –Allan-, que se nota muy artificial, no es como Benjamin Button, que daba mal rollo por lo bien que se veia un niño con cara de abuelo, aquí da mal rollo porque parece una máscara de carne pegada a la cara de un hombre de cuarenta años.

Es como si hubiera salido mal un trasplante de cara; o hubiera cobrado vida el injerto


Si lleváis un tiempo leyendo mi blog veréis que no soy muy amigo de decir “la novela es mejor que la película”, pero en este caso lo tengo muy claro. El fuerte de esta historia son las anécdotas de las que se compone, y el libro tiene 400 páginas, ergo muchísimas más anécdotas e historias. Ya solo por eso debe superar a la película, que no deja de ser una versión condensada del material original. Es por eso que antes de leeros el libro veáis la película, porque si no si es verdad que no os va a gustar. Pero, si queréis echaros unas risas y no sois mucho de novela humorística, os recomiendo esta película, es mejor que media producción de Adam Sandler y los mongolos de sus comparsas. Palabrita del niño Yisus. 

Hoy os voy a lanzar una propuesta a todos vosotros, mis lectores. Quiero que seáis vosotros los que elijáis la siguiente reseña. Podéis elegir cualquier película o album, libros también, aunque si es largo probablemente la reseña se dilate bastante, así que nos centraremos únicamente en estos dos.
¡Sed libres de elegir la que mas os guste, sin miedos!

domingo, 7 de junio de 2015

Paseando a Miss Daisy

Mi amor por el cine no se limita únicamente a ver películas, también me intereso mucho por el mundo de la critica cinematografía y el cine a nivel técnico, el lenguaje cinematograficos, que planos y juego de camaras hacen que una escena sea objetivamente mejor que otra, aun pudiendo ser una escena similar. Tal vez esa sea la palabra: me gusta ver que es lo que hace una película objetivamente buena, y eso es algo de lo que intento transmitir en cada una de mis reseñas. Hay un recurso muy habitual que me resulta odioso en un debate, y es el de la gente que resume cualquier manifestación artística como un concepto únicamente subjetivo. Si eso fuera así de facil, la mitad de las exposiciones del Guggenheim no tendrían sentido, muchas de las obras ahí expuestas son incomprensibles para los legos en el mejor de los casos y cuatro putos palos mal puestos que hasta mi sobrino el tonto sería capaz de hacer en una tarde (con perdón de mi sobrino, el tonto).  O no, que también pueden existir aquellos que esos palos categóricamente colocados se despierten en su interior comprensión de la totalidad del universo y la expresión de la naturaleza humana, o la intervención capitalista en la guerra del Kosovo: que se yo. Pero en realidad, ese es el punto, el gusto es completamente subjetivo, es lo que hace que nos atraiga o nos repela un cuadro, un libro, una película; pero la calidad es algo objetivo, y esta no está subordinada al gusto, o no totalmente, si no somos tan estrictos. Pues, si esto fuese así, el oficio de crítico sería absurdo, y si hay alguien que piense esto porque según la crítica especializada X libro o X película es mala, que sepa que es solo frustración infantil, y siento ser yo quien se lo diga.

¿Por qué os largo, de nuevo esta sarta de chorradas, me diréis, porque divagas tanto, Julio? Pues porque, efectivamente, cobro por palabras. Toda esta reflexión me vino tras ver el título que hoy os traigo aquí: Paseando a Miss Daisy, famoso  por ser uno de los Oscars a mejor película mas sobrevalorados de la historia, junto a otros títulos tales como Bailando con Lobos, Shakespeare in Love o En Tierra Hostil. Ya hable en otra entrada sobrela “objetividad” del jurado del que se compone la academia, y nunca me ha importado ser iconoclasta, para lo bueno y para lo malo, pues como he dicho antes ahí arriba, que aunque intente ser lo mas objetivo posible sigo teniendo un gusto plenamente subjetivo, y mas de una vez he sentido la necesidad de abandonarme de lleno a el, llamadme hipócrita si queréis, yo prefiero llamarme humano.

Pero basta, basta, hablemos de Miss Daisy, ¡cojones ya!


La señorita Daisy es una profesora jubilada judía, cascarrabias y antipática que tras estampar su coche contra la parcela del vecino en el minuto uno de la película, su hijo decide contratarle un chófer negro, afable, bondadoso y cándido. Al principio, la antipática actitud de la señorita Daisy pondrá a prueba la casi infinita paciencia del chófer, pero conforme transcurre la película esta actitud ira dando paso a una amistad que se prolongara por muchos años.

Si las miradas matasen, Morgan Freeman estaria decapitado...
¿Ya esta, me diréis, esa es la historia? Pues en gran medida, si, esa es la película, una simple historia de amistad, sin más pretensiones que esas. Posiblemente ese sea el mayor defecto que ve la gente en esta película, que para tratarse de una galardonada con el Oscar a Mejor Película, considerado internacionalmente como el máximo premio que puede recibir un filme, no tiene una trama acorde al galardón. Y me imagino que ese fuese el año para películas como El club de los poetas muertos o Nacido el cuatro de Julio sea algo imperdonable. Sin embargo, yo me he limitado a ver la película, obviando sus premios, solo me he centrado en lo que es y… la verdad es que me quede bastante sorprendido.

Lo siento, de verdad que lo siento... xD

Sin ir mas lejos, el reparto me parece excelente. Jessica Tandy, ganadora del Oscar a la mejor actriz principal aquel año, se marca un verdadero papelón interpretando a la señorita Daisy. La anciana Daisy es de las mujeres más odiosas que pueda uno imaginar: es arisca, es desconfiada, tiene quejas para todo y para con todos, y es más áspera que el papel de lija. Y, sin embargo, no pude no encontrarla tierna y su mala uva muy agradable y simpática que, aunque resulte paradójico, creo que cualquiera que tenga una abuela de este estilo lo entenderá, es difícil odiar a alguien tan odioso y a la vez tan adorable, mas si entendemos algo el pasado y la verdadera naturaleza de la señorita Daisy. Y no hablemos ya de Morgan Freeman, el hombre de las cuerdas de acero y la voz de Dios en la tierra, que si bien no esta en esta película al cien por cien de sus capacidades, porque la trama tampoco se lo permite, es también increíblemente disfrutable. Su personaje es tan cariñoso, cándido y bonachon que si que es imposible no tenerle afecto y, sobretodo, no envidiar la prodigiosa paciencia que le tiene a la señorita Daisy. El contraste que se forma entre ambos personajes no me pareció en ningún momento forzado como al principio me imagine que seria, me sorprendió incluso lo natural que fluía esa relación, aun con sus habituales golpes de efecto algo forzados, a mi parecer, pero esto no es cine iraní, ni le pido que lo sea (ni quiero que lo sea, por Dios). Además, como la película discurre a lo largo de muchos años, esa amistad es mas autentica, porque, ademas, esta es de las pocas películas en que si he notado satisfactoriamente el paso de los años, un verdadero logro para su  hora y media de metraje; es mucho mas de lo que puedo decir de películas como 12 años de esclavitud, donde el paso de los años no se nota, por lo menos no dentro de la película… Ah, también sale Dan Ackroyd interpretando al hijo de Miss Daisy, y este muchacho si tiene una hostia bien dada en la cara, ni los momentos en que es simpático le salvan, ni a él ni a su mujer, ambos me parecen igual de abofeteables.

Miss Daisy renovó su carnet, y el mundo se fue a la puta


Esto es, para mí, la película, una modesta historia de amistad muy bien ejecutada, sin mayores pretensiones, correcta en todo su desarrollo, muy tierna y emotiva, con personajes muy carismáticos y entrañables, que tuvo la mala suerte de recibir el Oscar equivocado. Imagino que los intentos frustrados de meter un contexto racial (la peli ocurre en los 50-60) a la cinta la hicieron mas atractiva a la Academia a la hora de dar su veredicto, pero no lo se. Aunque me apuesto a que si ese año el Oscar hubiera ido a parar a El club de los poetas muertos esta hubiera sido considerada hoy en día como un dramón efectista, o si se lo hubieran dado a la de Oliver Stone un Platoon descafeinado o la americanada de turno. O, quien sabe, quizá incluso más de uno reclamaria el Oscar para Paseando a Miss Daisy. Al final, el listo de la clase siempre pondrá el  termino sobrevalorado a cualquier cosa, el día en que todos estemos de acuerdo en este mundo estaré muy aburrido.

viernes, 30 de enero de 2015

Gerald Durrell: Mi Familia y otros Animales



El nombre de Gerald Durrell no es desconocido ni indiferente para cualquier aficionado a la zoología. Naturalista hecho a si mismo, fundador del Zoo de Nueva Jersey, viajero empedernido siempre al acecho de nuevas y exóticas especias, gran defensor de los derechos de los animales y prolífico escritor de libros narrando sus singulares viajes con un gran detalle y sentido del humor. El bueno de Gerry siempre se encargo de relatarnos cada uno de sus viajes de forma accesible, con un estilo ameno, divertido, cargado de anécdotas pintorescas y descripciones de un finísimo humor ingles, que muchas veces eclipsaban a los verdaderos protagonistas: los animales. Al contrario que otros naturalistas y divulgadores británicos como Sir David Attenborough, Gerald Durrell no se encargaba de ofrecernos un documental de la Dos de doscientas paginas, no, Gerald Durrell es mucho mas cercano al lector, y aun ofreciendo siempre acertadas descripciones de los animales que ve nunca se acerca al didactismo sesudo que arranca bostezos y aburre por su serio contenido (generalizo); Gerry vendría a ser un homologo menos chabacano y con mas apego a la vida que nuestro Frank de la Jungla.



Que grande eras, Gerry, que grande...

Este libro, el primero de su llamada trilogía de Corfú, es una autobiografia en clave de humor donde Gerald Durrell nos cuenta su estancia en la isla griega cuando tenia diez años junto a su pintoresca familia y los numerosos animales que por ella pululan.

Dentro del titulo, los animales no son los grandes protagonistas, o por lo menos yo no los siento así, pues es la familia la que ha ocupado ese lugar. Y es que menuda familia tenia el amigo... Empecemos por Mama (asi, en mayúscula y sin nombre, bien intenso), la eterna ama de casa, tranquila, conciliadora y con un sentido común que no alcanzo a comprender como funciona. Tenemos a Lawrence Durrell, Larry, famoso escritor ingles, y mi personaje favorito: el pomposo, antisocial y quejica hermano mayor. Tenemos a los planisimos Leslie y Margo, amante de las armas y la caza uno y adolescente presumida la otra, es ahí donde acaba su esbozo de personalidad (Quien sabe, que podrían haber sido realmente así). Por la villa familiar también trascurren muchos otros personajes nativos de Corfú: Spiro, el salvaje cochero siempre servicial; Teodoro, un medico-científico-literato-soldado incapaz de articular una frase sin puntos suspensivos; y los profesores con la mala suerte de inculcar algo de cultura a un chiquillo con una vocación bien clara, los animales. Y es que por el libro se nos presenta toda la fauna de Corfu convertida en mascotas de la familia: gaviotas, mochuelos, escorpiones, arañas, tijeretas, escarabajos, murciélagos... un zoo en casa.
El libro se divide en tres partes bien diferenciadas: los motivos del viaje y la llegada a la isla, la vida en la villa, y la vuelta a casa; toda ella se construye a partir de los descubrimientos zoológicos del pequeño Durrell en el bucólico paisaje mediterráneo, descrito con una exactitud y belleza capaz de transportarnos a las costas de la isla helena, salpicada por las múltiples y tronchantes aventuras de la familia. Hay varias escenas que se me han quedado en la memoria por lo divertidisimas y delirantes que fueron: la llegada a la isla con una escolta de perros, el incendio en la casa producto de una borrachera, Larry de caza, los bohemios amigos de Larry y la "condesa sifilitica". Gerald Durreld nos hace envidiar a la manada de locos que tiene por familia.
¿Recordáis al muchacho de orejas despampanantes de Sherlock? ¡Ahora es Boy Scout!

Poco mas puedo decir sin spoilear el libro. Solo me resta decir que lo recomiendo encarecidamente, es muy divertido y muy didáctico, el amante de los animales lo recibirá como agua de Mayo, pues estoy seguro de que pocos libros de zoología encontrara mas accesibles y entretenidos que los de Gerald Durrell. Tambien existe una adaptación de esta novela al cine que, si bien resume bastante la obra, capta por completo el espiritu de la misma; ademas, podréis disfrutar viendo a la horrenda Dolores Umbridge (la de los gatitos de Harry Potter) como una adorable ama de casa,  o al cabronazo de Ozymandias como arrogante hermano mayor.
                                             
                                                              Era bromi, Ozymondias mola mas que Chester Cheetos.


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