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martes, 11 de agosto de 2015

The Road

Anoche por circunstancias que aun no sé explicar me encontraba alicaído, taciturno, tristoncete, y con más calor que la comunión de charmander, lo cual no ayuda más que para poner otro motivo más para la nota de suicidio. Una persona normal, con sus dos dedos de frente se hubiera dormido, pues eran las 2 de la madrugada o, en su defecto ya que el sueño no es una opción, se pone algo que de buen rollo, como Love Actually, y se arrima a su tarrina Haggen Dazs tamaño regimiento… Y descubrir que al final todos encuentran el amor mientras que tu eres un triste gordo insomne grasiento de helado de dulce de leche y que jamás vas a ser ni la mitad de atractante que Colin Firth… ¡Y es por eso que me puse The Road, por supuesto! Una película feliz, divertida, con sus florecitas y sus animalitos silvestres…






¡¡JODER, DIOS, JODER!!

The Road es la adaptación de la aclamadísima novela del también aclamadísimo Cormac McCarthy, nombre bastante frecuente estos últimos años en las votaciones del Nobel de Literatura y cuya obra ha sido adaptada con gran acierto en numerosas ocasiones, siendo, a mi parecer, No es país para viejos la mejor de todas ellas. Al contrario de lo que me gustaría no he leído ni un solo libro de McCarthy, todo lo que se de él es por las películas, así que está en esta reseña no habrá ni una sola comparativa por puro desconocimiento. Solo sé que la obra original es más cruda y con momentos que rozan lo gore, y os aseguro que la adaptación no anda escasa de crudeza ni de esos momentitos que nos tocan el kokoro. Con una estaca.

A mi las rebajas del Corte Ingles no me las jode ni Dios

Esta es la historia de un hombre y su hijo, y su lucha diaria para sobrevivir en un mundo convertido en un infierno de ceniza tras una catástrofe desconocida. En su constante viaje al sur irán buscando alimentos, cobijo, seguridad, evitando a los bandidos y a las grupúsculos que, en la desesperación, ya han recurrido al canibalismo.

La trama es sencilla, es una epopeya en la que vamos descubriendo el devastado mundo postapocaliptico en que malviven nuestros protagonistas. Un mundo gris, apagado, en el que el sol ha sido exiliado por siempre y donde la ceniza y el polvo reinan sobre todas las cosas. Jamás se nos explica que ocurrió, ni falta que hace, ese no es el enfoque. Esta es la historia de un padre y un hijo luchando por sobrevivir, como he dicho antes, una historia muy humana, muy cruda y muy, muy triste.

Los primeros 20 minutos no dejan de ofrecernos información del nuevo y demacrado mundo gracias a las potentes imágenes del padre y el hijo deambulando de aquí y allá, sobreviviendo; y de los personajes, apoyado sobre todo por la narración en off del padre y algún que otro flashback de su vida anterior. Luego de esos gloriosos 20 minutos, el viaje sigue su curso, con sus altos y sus bajos, vemos como nuestros personajes cambian por las circunstancias, otros personajes, no siempre potenciales depredadores, alguna que otra sorpresa inesperada pero, sobre todo, el mensaje que Cormac McCarthy quería transmitirnos: la humanidad. Es sorprendente como en un mundo post-apocaliptico, donde no hay que comer y un encuentro desafortunado puede ser el último respiro que des, alguien se ciña a un código moral, algo así como un trozo de civilización en un mundo de barbarie. Ese es el niño, que actúa durante toda la película como una brújula moral, sin dejar de ser en ningún momento un niño: caprichoso, ingenuo, confiado, como cualquier niño. Partiendo de esa brújula, asistimos a la consecuente degeneración del padre, el que tanto se esforzó en que el chico creciera con nobles ideales y nunca perdiera la esperanza. Todo este proceso degenerativo es plasmado de forma asombrosa por Viggo Mortenssen, que creo que no ha hecho un papelon así en su vida; aunque no he visto Historia de violencia, así que puede que exagere algo.

Ahora estas embarazada de gemelos

Hay algo que, por encima de todo, destacaría, aparte de la tesis: la fotografía. ¿Recordáis aquella reseña que hice en tiempos paleolíticos acerca de El imperio del fuego? Yo tampoco. Después de toda la paliza gitana que le propine dije que, por lo menos, su mundo post-apocaliptico se veía bien. De acuerdo, eso es porque no vi The Road. Os mentí. En The Road la fotografía esta brillantemente implementada para transmitir TODO. Abusa de los tonos grises y ocres, ni siquiera cuando hay luz podríamos decir que se trata de una escena luminosa, todo está ensombrecido por el polvo. Es la misma fotografía usada en No es país para viejos, pero llevada al extremo. Me es imposible imaginar esas atmosferas malsanas con aire western  que Cormac usa como escenario para sus historias sin esos planos saturados de polvo. Es mas, la fotografía me recuerda tanto a la de No es país para viejos que me es imposible no enlazarla con otra historia postapocaliptica, esta vez, de un videojuego: The last of us. Apocalipsis zombie aparte, The last of us The last of us y The Road tratan más o menos el mismo tema: la supervivencia, la pérdida de la humanidad, el uso de un crio como brújula moral… Y es por eso que la banda sonora tan genérica que tiene esta pelicula la hubiera sustituido por completo por los melancólicos acordes de Gustavo Santaolalla, el compositor de Brokeback mountain y The last of us. Le hubiera dado mayor dramatismo a las escenas y no hubiera desentonado con el polvoriento universo de Cormac.

Que no parezca que aquí solo pongo tonterías: mirad que fotografía. Preciosa.



The Road no es una película perfecta, para nada: su guion esta poblado por giros forzados y casualidades, varios momentos dramáticos son excesivamente efectistas y la música no ayuda nada para disimularlos, la figura del niño a veces se impone demasiado y se hace cansino… Pero The Road compensa esos fallos, a mi parecer, lo suficiente como para poder disfrutar de la historia que nos quiere contar, adaptando no la trama, pero si el espíritu de la novela, que invita a la reflexión y ofrece momentos muy duros y emotivos. Aunque no haya leído la novela tengo la total certeza de que es infinitamente mejor que su adaptación, sin desmerecer a esta para nada, como he dicho antes; por eso, os recomendare a ciegas que leáis antes la novela, tal vez la disfrutéis mas. Por mi parte, yo ya sé que libro leer…

HAHAHAAHAHAHAHAHAHAHA

jueves, 9 de julio de 2015

La invención de Hugo

¡Por fin soy libre, por fin puedo dedicaros el tiempo que prometí al comenzar este blog! Ahora voy a poder actualizar muchísimo más rápido y no tan esporádicamente como antes, podre reseñar más libros, mas películas y más discos, incluso hacer alguno que otro top 10, que me encantan.  Así que vamos a empezar el verano con una película que hizo que uno de los directores más borricos del Hollywood dejara en entredicho, según los más críticos, toda su carrera.  Y es que si estrenas el 2010 con uno de los mejores thrillers psicológicos (Shutter Island) y en 2013 te solazas mostrando los excesos y la faceta más gamberra de Wall Street (El lobo de Wall Street) no puedes hacer  La invención de Hugo entre esas dos y esperar que la gente como minimo no se incomode en la butaca. Más que nada, porque esta película no parece de Scorsese, parece más un encargo a Scorsese con su gato de por medio como rehén. Con esto no digo que la película sea mala, pero el bueno de Martin tiene unos zapatos muy grandes que ocupar, y muy buenas películas a sus espaldas; lo mejor que podemos decir de ella sin pasarnos es que es mediocre en su desarrollo, pero  loable en sus intenciones. Pero hablemos con algo más de profundidad.
Hugo es un joven huérfano de no más de 11 años que vive solo entre las cañerías y zonas de mantenimiento de la estación central de Paris arreglando los relojes y sobreviviendo como buenamente puede tras la desaparición de su tío alcohólico. El único acompañante de Hugo es un autómata estropeado, herencia de su padre, que intenta arreglar con sus escasos medios, robando las piezas que necesita de la juguetería de la estación. Una noche es sorprendido por Papa Georges, el dueño, que le confisca la única herramienta para arreglar al robot: el cuaderno de su padre. Con ayuda de la sobrina del dueño, Hugo intenta recuperar su libreta y desvelar los misterios que encierra el autómata y conocer la historia de Papa Georges.

¡¡¡¡¡¡¡¡ES STEAMPUNK!!!!!!!!
Aunque no en lo narrativo, en lo formal esta película sobresale muchisimo. La fotografía es muy buena, y queda demostrado por el travelling que abre la pelicula, enfocando la estacion poco a poco, y el primer plano secuencia en que seguimos a Hugo por los ocultos pasadizos por los que se mueve. El diseño de los escenarios y de vestuario son exquisitos, oscilando entre el realismo de los años 20-30 y la fantasía folletinesca de fin-de-siecle; estos últimos particularmente atractivos. Ya de por si el tema de los años 20 me encanta, pero es que aquí los vestidos, los trajes, los abrigos y los uniformes se ven geniales. Lo que es sorprendente es que con el cuidado que tiene la fotografía destaquen tantísimo, y para mal, los efectos por ordenador. Creo que esto se debe porque fue la primera experiencia que tuvo Scorsese con las cámaras 3D, pero el resultado a veces es horroroso, y más para una película de 2011, cuando ya habían estrenado Los Vengadores, que te pueden gustar más o menos pero con una incuestionable calidad visual. La música, al igual que la fotografía, es muy adecuada para el contexto en que se mueve la película, es una música muy inmersiva que recuerda a veces a el Gran Hotel Budapest, por el uso de la balalaika, más que nada. Es de Howard Shore, el mismo que estuvo tras las partituras de El señor de los anillos, su fama le precede.

Para que veais que no miento, la pelicula se ve muy bien
Ahora bien, entramos en la trama, y al igual que en Los vengadores el que te veas de maravilla no significa que vaya a eclipsar toda la simpleza y todos los fallos de guion que tienes: aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Porque fallos de guion grandes esta película no tiene, únicamente situaciones forzadas y muchas casualidades, pero la historia es simple como el mecanismo de un chupete y tremendamente infantil e insulsa. Partiendo de la base de que el resumen que os he mencionado antes es la totalidad de la trama, que esta repleta de persecuciones absurdas y momentos tontísimos que podrían perdonarse por estar basada en una novela puramente infantil; pero la mayoría no son defectos del libro, es material original, a su pesar. El último párrafo se lo dedicare a los momentos en que la película mas brilla, cuando abandona al argumento. Ahora toca seguir poniendo a caer de un burro a Hugo. Y hablando de Hugo…
Hugo es soso, pero soso soso. Un niño ni malo ni bueno, ni listo ni tonto, y si habéis visto El juego de Ender, podréis ver que el registro que maneja Asa Butterfield es el mismo, hasta el punto de que si te pones las dos películas por separado, en dos monitores distintos, y agitas la cabeza freneticamente, cuando vuelvas a enfocar seras incapaz de diferenciar cual es Ender y cual es Hugo. A su favor diré que el chaval tiene unos ojos hipnóticos, parece sacado de esa peli de terror de los niños siniestros. Chloe Moretz interpreta a la sobrina del dependiente, una muchacha que te la hacen ver como excéntrica y alocada, cuando es una niña normal que lee mucho y que suelta de vez en cuando referencias a libros, pocas de ella acertadas. Como una en que Hugo la lleva por las tramoyas de la estación y dice: “me siento como Jean Valjean”. Pues joder, no sé en qué momento Valjean se dedico al funambulismo freelance, será que entre persecución y persecución tenía que entretenerse. También la vemos devolver al bibliotecario un libro de 300 páginas que dice ser David Copperfield, je, je… No. Perdon por ser quisquilloso, pero es que cosas así me llaman mucho la atencion cuando están mal, es un defecto mio, no de la peli. A favor de la joven actriz diré que parece mucho más humana que Ender y más creíble como niña, pero claro, hasta el autómata esta más vivo que Hugo.

Somos Asa Butterfield y vuestras almas ahora nos pertenecen...
Pero tenemos muchos más personajes. Tenemos a Papa Georges (Ben Kingsley), un hombre bastante amargado, torturado por su pasado, melancólico y gratuitamente cruel, el cual parece ser el defecto general de muchos de los personajes de esta historia, que al final en su evolución se convierte en el personaje más adorable y querido de la historia, al igual que su mujer. También tenemos la impenitente presencia del vigilante de la estación (Sacha Baron Cohen), que quiere ser algo así como una mezcla entre antagonista y alivio cómico y lo único que consigue ser es un Jar Jar Binks vestido de Javert. Sacha Baron Cohen tiene esa difícil cualidad de sobrar en una película, al igual que en Los miserables. Los demás personajes no importan mucho, solo añadiré al bibliotecario porque lo interpreta Christopher Lee, que dios lo tenga en su gloria, que solo necesitas verle en pantalla para prestarle atención. Así de imponente es, aunque no haga nada de nada. Y tiene huevos que tengan a Jude Law en el reparto y salga 5 minutos, tiene huevos...

AND I'M JAVERT¡ DO NOT FORGET MY NAME¡
La invención de Hugo fracasa al intentar contar una historia solida pero triunfa en llegar al corazón, sobre todo al corazón de aquel que ama el cine tanto como un servidor. Hugo tiene la capacidad de emocionar, los momentos en que los protagonistas y otros personajes describen al cine como ese arte de transformar los sueños en la realidad y de la pasión con la que estos artistas, estos escultores de sueños, los llevan a cabo. Cada fotograma de la historia de Melies es puro cine, genuino, tierno, y emocionante cine; un cine único cuyo propósito era el de excitar la capacidad de imaginar y maravillarnos, cuando solo buscaba sorprender, sin importar las tramas solidas y complejas y las grandes actuaciones y presupuestos. Tal vez Hugo quería convertirse en algo así, una cinta como las de principio de siglo y que su única pretensión fuera la de excitar la imaginación del espectador con una historia sencilla, infantil, pero fantástica. Sin embargo, todo esto se convierte en un quiero y no puedo. 

Hugo es solo un filme torpe que fracasa como película pero logra con creces el que creo era su mas factible propósito, ser una carta de amor al cine, un bonito homenaje con unos bonitos decorados. Tal vez sea solo por esos grandes momentos por los que os recomiende verla, en el fondo. Si amáis el cine de corazón, dadle una oportunidad a Hugo, dejaros llevar por Melies. Quien sabe, quizá a vosotros os guste mas la historia que a mi y tengáis ese valor añadido. 

martes, 23 de junio de 2015

Oldboy

Hace unos dias pude por fin ver uno de los que ya se habla como clasicos modernos del cine, una de las mejores historias sobre la venganza y la violencia jamás escritas, elogiada por los críticos de todo el mundo pero, aun así, no muy conocida por el gran publico en general por dos motivos: porque ya tiene más de 10 añitos y porque es coreana. ¡Pero eso se acabo, oh si! ¡Lejos quedan ya esos diez años en los que solo los hipster se autocomplacian hablando entre ellos en susurros sobre esta obra maestra, hemos conseguido que el cine coreano sea ya mainstream! ¿Cómo, diréis? ¡Muy fácil! Hollywood, en su infatigable busca de material original del que poder exprimir hasta la ultima gota de energía vital puso el punto de mira en Oldboy y, solo diez años después nos trajo… UN REMAKE.

Pero no pienso hablaros del infame remake hollywoodiense, ni de coña, vamos, voy a hablaros de Oldboy, simplemente os voy a adelantar algo de contexto para dos escenas que pretendo poner al final de la entrada, en la que veréis que como puede destrozarse algo simplemente trastocando el enfoque. Ahora si, hablemos de Oldboy. Entre las capas y capas de sarcasmo del párrafo anterior si que hay una verdad: Oldboy es una obra de culto sobre la violencia, al igual que Drive,  que hasta no hace mucho solo conocían los “cinéfilos” (y hipsters cuyo ego se media por cuan larga era su videoteca de cine iraní) y puso a Chan Wok Park y su Trilogia de la Venganza en escena en occidente; hace poco ha dirigido Stoker, su primer trabajo puramente “occidental”, pero me parece que no con mucho éxito.


El estilo de Chan Wok Park es muy característico y es lo que diría que le ha mantenido durante muchos años en el casi anonimato, y es que mas que característico podría decir que su estilo es desagradable. Sus tramas se cuecen a fuego lento, se recrea en la violencia cruda, y lo enfermizo, es frio y con un sentido del humor muy negro; su fotografia muchas veces son preciosistas y con mucho cuidado por la composición lo que, unido a la largas que son algunas tomas, hace que el tratamiento por la violencia sea aun mas crudo y distante. Oldboy es el mejor ejemplo de esta estética y este tratamiento, solo desde la premisa se nota que es hija de un asiático perturbado.

Definición gráfica

Oldboy empieza in media res, con nuestro protagonista en una azotea sujetando por la corbata a un hombre en el vacio. Bam, la primera en la boca. En ese momento comenzamos a conocer la historia de Dae-Su, un hombre de negocios y padre de familia que, una noche, es secuestrado y mantenido cautivo durante 15 años en una habitación con una televisión como única compañía. Cuando consigue escapar de ahí solo tendrá en mente un objetivo: vengarse. Pero esto no será tan sencillo, pues algo muy extraño se va filtrando conforme avanza la película…

Si la premisa hubiera acabado sin venganza este podria haber sido Oldboy


Con esta sinopsis uno podría pensar en una aproximación de El conde de Montecristo a los tiempos modernos más visceral y mas… china en el mejor de los casos, o a las típicas películas de venganza y acción de la misma escuela que John Wick (aunque ya quisieran tener la mitad de estas pelis el cuidado de John Wick. Sin embargo, Oldboy es una película muy suya, muy personal y, hasta cierto punto, muy original. La historia nunca es lo que parece, siempre tiene un giro de tuerca más que darle a la formula, volviéndose conforme pasa el tiempo más cruda, mas enfermiza, más confusa y mas desagradable. Os aseguro que es una película que una vez vista no produce el mismo impacto por segunda vez, en ese aspecto es un poco como El sexto sentido, o Seven: hay un infierno muy particular para gente que spoilea películas de este estilo, un infierno sin wifi, por ejemplo.


Dae-su, que por pura desesperación termino imitando todo lo que veía en la tele, incluido boxeo y películas, tras 15 años de cautiverio y riguroso entrenamiento ha salido a la calle convertido en un autista sociópata violento y sanguinario cegado por la ira. Y he de confesar, aunque eso me convierta en un psicópata, que es lo mas disfrutable de la película. Es tan bestia y tan hijo de puta que resulta hasta entrañable. Ademas, la interpretación de lunático que se marca Chin-Mik Suk no tiene desperdicio, es un monstruo.

Sin embargo, os voy a confesar que en Oldboy no he visto esa gran obra maestra de la que todo el mundo habla. No me malinterpretéis, veo todas sus cualidades, veo el exquisito y visceral tratamiento de la violencia y sus consecuencias, veo la calidad de sus planos secuencia, que son espectaculares y veo el excelente trabajo de guion que tiene. Pero también veo lo extremadamente asiática que es para todo, para los diálogos, para el desarrollo de la trama, para el tratamiento de sus personajes y por el ritmo tan exasperantemente lento que tiene a veces y lo confuso que resulta en otras. Los diálogos no sé hasta qué punto tiene la culpa la película, tal vez sea solo una mala traducción que les hace sonar como autista. Pero hay algunos personajes que tienen el síndrome Death Note, no son personajes, son angeles caidos, que caen mal por lo exageradamente pomposos que son; aunque si disfrutas del anime y sus cliches muy seguramente esto ultimo no resulte incomodo para ti.

Me van a matar a dislaiks por el comentario a Death Note



Como conclusión os voy a mostrar la misma escena, una pertenece a la película original y otra al remake. Es exactamente la misma escena, probablemente la más famosa de toda la cinta y la que queda en la retina una vez terminada. Sed libres de verla, no contiene ningún spoiler de la trama. Solo quiero que veais cuan fácil es coger una película y, sin ningun escrúpulo, arrancarle de cuajo toda su personalidad para reducirla al producto descafeinado con que disfruta de tomarnos el pelo todos los veranos.

Original

Americanada

domingo, 7 de junio de 2015

Paseando a Miss Daisy

Mi amor por el cine no se limita únicamente a ver películas, también me intereso mucho por el mundo de la critica cinematografía y el cine a nivel técnico, el lenguaje cinematograficos, que planos y juego de camaras hacen que una escena sea objetivamente mejor que otra, aun pudiendo ser una escena similar. Tal vez esa sea la palabra: me gusta ver que es lo que hace una película objetivamente buena, y eso es algo de lo que intento transmitir en cada una de mis reseñas. Hay un recurso muy habitual que me resulta odioso en un debate, y es el de la gente que resume cualquier manifestación artística como un concepto únicamente subjetivo. Si eso fuera así de facil, la mitad de las exposiciones del Guggenheim no tendrían sentido, muchas de las obras ahí expuestas son incomprensibles para los legos en el mejor de los casos y cuatro putos palos mal puestos que hasta mi sobrino el tonto sería capaz de hacer en una tarde (con perdón de mi sobrino, el tonto).  O no, que también pueden existir aquellos que esos palos categóricamente colocados se despierten en su interior comprensión de la totalidad del universo y la expresión de la naturaleza humana, o la intervención capitalista en la guerra del Kosovo: que se yo. Pero en realidad, ese es el punto, el gusto es completamente subjetivo, es lo que hace que nos atraiga o nos repela un cuadro, un libro, una película; pero la calidad es algo objetivo, y esta no está subordinada al gusto, o no totalmente, si no somos tan estrictos. Pues, si esto fuese así, el oficio de crítico sería absurdo, y si hay alguien que piense esto porque según la crítica especializada X libro o X película es mala, que sepa que es solo frustración infantil, y siento ser yo quien se lo diga.

¿Por qué os largo, de nuevo esta sarta de chorradas, me diréis, porque divagas tanto, Julio? Pues porque, efectivamente, cobro por palabras. Toda esta reflexión me vino tras ver el título que hoy os traigo aquí: Paseando a Miss Daisy, famoso  por ser uno de los Oscars a mejor película mas sobrevalorados de la historia, junto a otros títulos tales como Bailando con Lobos, Shakespeare in Love o En Tierra Hostil. Ya hable en otra entrada sobrela “objetividad” del jurado del que se compone la academia, y nunca me ha importado ser iconoclasta, para lo bueno y para lo malo, pues como he dicho antes ahí arriba, que aunque intente ser lo mas objetivo posible sigo teniendo un gusto plenamente subjetivo, y mas de una vez he sentido la necesidad de abandonarme de lleno a el, llamadme hipócrita si queréis, yo prefiero llamarme humano.

Pero basta, basta, hablemos de Miss Daisy, ¡cojones ya!


La señorita Daisy es una profesora jubilada judía, cascarrabias y antipática que tras estampar su coche contra la parcela del vecino en el minuto uno de la película, su hijo decide contratarle un chófer negro, afable, bondadoso y cándido. Al principio, la antipática actitud de la señorita Daisy pondrá a prueba la casi infinita paciencia del chófer, pero conforme transcurre la película esta actitud ira dando paso a una amistad que se prolongara por muchos años.

Si las miradas matasen, Morgan Freeman estaria decapitado...
¿Ya esta, me diréis, esa es la historia? Pues en gran medida, si, esa es la película, una simple historia de amistad, sin más pretensiones que esas. Posiblemente ese sea el mayor defecto que ve la gente en esta película, que para tratarse de una galardonada con el Oscar a Mejor Película, considerado internacionalmente como el máximo premio que puede recibir un filme, no tiene una trama acorde al galardón. Y me imagino que ese fuese el año para películas como El club de los poetas muertos o Nacido el cuatro de Julio sea algo imperdonable. Sin embargo, yo me he limitado a ver la película, obviando sus premios, solo me he centrado en lo que es y… la verdad es que me quede bastante sorprendido.

Lo siento, de verdad que lo siento... xD

Sin ir mas lejos, el reparto me parece excelente. Jessica Tandy, ganadora del Oscar a la mejor actriz principal aquel año, se marca un verdadero papelón interpretando a la señorita Daisy. La anciana Daisy es de las mujeres más odiosas que pueda uno imaginar: es arisca, es desconfiada, tiene quejas para todo y para con todos, y es más áspera que el papel de lija. Y, sin embargo, no pude no encontrarla tierna y su mala uva muy agradable y simpática que, aunque resulte paradójico, creo que cualquiera que tenga una abuela de este estilo lo entenderá, es difícil odiar a alguien tan odioso y a la vez tan adorable, mas si entendemos algo el pasado y la verdadera naturaleza de la señorita Daisy. Y no hablemos ya de Morgan Freeman, el hombre de las cuerdas de acero y la voz de Dios en la tierra, que si bien no esta en esta película al cien por cien de sus capacidades, porque la trama tampoco se lo permite, es también increíblemente disfrutable. Su personaje es tan cariñoso, cándido y bonachon que si que es imposible no tenerle afecto y, sobretodo, no envidiar la prodigiosa paciencia que le tiene a la señorita Daisy. El contraste que se forma entre ambos personajes no me pareció en ningún momento forzado como al principio me imagine que seria, me sorprendió incluso lo natural que fluía esa relación, aun con sus habituales golpes de efecto algo forzados, a mi parecer, pero esto no es cine iraní, ni le pido que lo sea (ni quiero que lo sea, por Dios). Además, como la película discurre a lo largo de muchos años, esa amistad es mas autentica, porque, ademas, esta es de las pocas películas en que si he notado satisfactoriamente el paso de los años, un verdadero logro para su  hora y media de metraje; es mucho mas de lo que puedo decir de películas como 12 años de esclavitud, donde el paso de los años no se nota, por lo menos no dentro de la película… Ah, también sale Dan Ackroyd interpretando al hijo de Miss Daisy, y este muchacho si tiene una hostia bien dada en la cara, ni los momentos en que es simpático le salvan, ni a él ni a su mujer, ambos me parecen igual de abofeteables.

Miss Daisy renovó su carnet, y el mundo se fue a la puta


Esto es, para mí, la película, una modesta historia de amistad muy bien ejecutada, sin mayores pretensiones, correcta en todo su desarrollo, muy tierna y emotiva, con personajes muy carismáticos y entrañables, que tuvo la mala suerte de recibir el Oscar equivocado. Imagino que los intentos frustrados de meter un contexto racial (la peli ocurre en los 50-60) a la cinta la hicieron mas atractiva a la Academia a la hora de dar su veredicto, pero no lo se. Aunque me apuesto a que si ese año el Oscar hubiera ido a parar a El club de los poetas muertos esta hubiera sido considerada hoy en día como un dramón efectista, o si se lo hubieran dado a la de Oliver Stone un Platoon descafeinado o la americanada de turno. O, quien sabe, quizá incluso más de uno reclamaria el Oscar para Paseando a Miss Daisy. Al final, el listo de la clase siempre pondrá el  termino sobrevalorado a cualquier cosa, el día en que todos estemos de acuerdo en este mundo estaré muy aburrido.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Whiplash

Haya por febrero, en tiempos mucho más felices, pude presenciar in streaming la gala de los Oscars. Injusticias a parte (dígase Gran Heroe 6) y marginaciones flagrantes (¿a qué familiar os mato Instertellar, cabrones?), me pareció una gala muy divertida y emocionante, ganándome con sus payasadas y actuaciones, sobre todo gracias a Neil Patrick Harris y su parodia al plano secuencia de Birdman; y bastante insípida en sus melosos tributos musicales, este año especialmente hipócritas por Selma. Pero creo que es a lo que nos tiene acostumbrado cada gala.  No obstante y obviando toda la polémica y la crítica anual, que muchas veces eclipsa a las películas (como estoy haciendo yo, vaya), este año ha habido grandes y grandiosas sorpresas. Lo confieso, me encanta el cine, pero no puedo asistir a cada uno de los estrenos de la cartelera, por lo que cacareadas películas como Perdida, Boyhood, Imitation Game y Birdman no las he podido ver, pero al menos por la publicidad las conocía. En cambio Whiplash fue algo completamente sorprendente: ni había oído hablar de la película, ni la habían anunciado en televisión. Hace poco que la vi, así que… hablemos de Whiplash, cojones ya.

Whiplash cuenta la historia de Andrew Neiman (Miles Teller), un joven y prometedor baterista de jazz que entra en la Academia Shaffer, el proclamado mejor conservatorio de EEUU (no sé cuánto postureo hay en esta afirmación, pero habrá que confiar en la peli). En este nuevo mundo Andrew se encuentra con una competencia despiadada que, unido a su nuevo profesor, Terence Fletcher (J.K Simmons), un brillante docente pero con uno de los métodos educativos menos ortodoxos que se pudiera imaginar, hará que saque el máximo potencial que es capaz, aunque ello le cueste su integridad personal.

Por lo que parece Whiplash se concibió en un primer momento como un cortometraje de 18 minutos que consiguió una recepción muy positiva en el Festival de Cine Sundunce (un festival de cine independiente más famoso por los Simpsons que por sus propios méritos), y de este éxito se conseguiría la financiación necesaria para realizar una película completa. Y, si bien la película dura unos 90 minutos, he de confesar que se nota que la idea venia de un cortometraje. No me malinterpretéis, la historia es muy buena y se desarrolla de una forma magistral; todo el proceso de refinamiento al que se somete Andrew, su particular descenso a los infiernos a causa de la obsesión y el perfeccionismo está plasmado e hilado a la perfección, con una angustia genuina y lograda que se apoya tanto en la imagen como en la propia musica. Porque si pudiera definir Whiplash en una palabra seria esa: angustiosa. Andrew quiere ser el mejor, y se practica religiosamente para serlo, para demostrárselo a sí mismo, a su familia, al mundo y, sobre todo, a Fletcher. Para lograr este éxito lo sacrifica todo, su vida social y su integridad física y mental. La película transmite esta excitación mental apoyándose mucho en la música, en las escenas en que nuestro protagonista toca la batería (que me parece, además, una elección musical acertadísima para contar una historia así), y en menor medida en la fotografía, con planos más y más agitados conforme avanza la trama y planos detalle a los instrumentos que se suceden frenéticamente en las prácticas y los conciertos. Y hago este resumen aquí expresamente, para poder explicar cuál es el defecto, para mí, principal: el relleno.

Te voy a joder los cuatro fantasticos ¡Y lo sabes!


Como he dicho antes, Andrew está obsesionado con mejorar, y la película para enfatizarlo nos lanza una subtrama romántica en la que Andrew conoce a una chica, la dependienta del puesto del palomitas del cine, con la que mantiene una relación de menos de 10 minutos; una subtrama que, además, consta de tres escenas, una de ellas la cita propiamente dicha en la que ambos actores hacen gala de un autismo casi sonrojante. Podría perdonar todo esto si de verdad complementara al personaje pero, a mi parecer la película es capaz de transmitir y desarrollar al protagonista apoyándose únicamente en Fletcher, la familia y, sobre todo, la música. Hay otras dos escenas que también considero relleno, pero esta película sí que no puedo spoilearla; así que ahora vamos a hablar de los personajes.

J.J Jameson se canso de Spider-man y se dedico a la musica


Andrew Neiman es lo que podríamos llamar un chaval antisocial, ni tiene amigos, ni se lleva bien con su familia, solo vive por y para el jazz (y sin embargo en menos de dos escenas se liga a una chica, tocate los huevos). Miles Teller hace un buen trabajo para dotar a su personaje a lo largo de su via crucis personal de una emoción, un sufrimiento y una locura maniaca-obsesiva que va in crescendo a lo largo de la pelicula. Con muy poco, una simple escena de él tocando la batería, es capaz de transmitirte todo: emoción, dolor, miedo y frustración. Aunque he de confesar que la carisma de este muchacho brilla por su ausencia, llegando a interesarte poquísimo por sus problemas salvo cuando toca su instrumento. A nivel emocional, Miles Teller es como su personaje, vacio y autista. Te importa un huevo, y lo peor es que cuando lo juntas con J.K Simmons esto se nota aun mas.

En Minnesota solo hay vacas y maricones, soldado ¡Y a ti no te veo los cuernos!

Porque madre mía puto putisimo J.K Simmons. Menudo monstruo de la interpretación, es como ver al sargento de la chaqueta metálica haciendo compases de cuatro por cuatro. Fletcher roza la psicopatía, es tan salvaje y despiadado que fuerza a sus alumnos a límites del abuso emocional más carcelario. Escudándose constantemente en la anécdota de cómo Charlie Parker comenzó su carrera musical (su maestro le avento un platillo a la cabeza por tocar tan inspirado como otras veces), trata de sacar el diamante en bruto de cualquiera de sus alumnos, aunque sea a martillazos. Fletcher hostiga a sus alumnos hasta límites inhumano, y el talento de J.K Simmons es capaz de hacernos sentir mal por no saber llegar el ritmo e incluso de prepararnos para esquivar el siguiente platillo como si llevara nuestro nombre escrito. Y, aun con su sociopatia y crueldad, Fletcher es humano, muy humano, aunque la película, para su desgracia, lo simplifique con dos escenas, una de ellas algo tonta y la segunda algo forzada.

¿Sabes donde va a entrar todo esto?

Estoy olvidando algo importante: hemos hablado de la trama, de los protagonistas y algo de la fotografía, pero estamos olvidando el verdadero corazón de la película. La música, el jazz, es el esqueleto en que se apoya todo el filme. Creo no ser el único que piensa que el jazz no es de los géneros actualmente más populares, y si bien yo escucho algo de jazz siempre he sido aficionado del más tranquilo y meloso, ya sabéis, el de pianito y saxofón, bastante gay. Pero en Whiplash el jazz esta hipertrofiado como chulo de playa, es rápido, es frenético, es agresivo y está muy furioso. No es de extrañar que Fletcher haya elegido composiciones como Whiplash o Caravan (que es una ida de hoya importante), porque son tan violentas como el mismo. Cualquiera podría pensar que una batería en una banda de jazz es un simple acompañamiento para crear el ritmo, pero luego de ver Whiplash terminas por pensar que un buen baterista de jazz tiene siete brazos y una baqueta colgándole de la punta de la…

CARAVAN, ¡¡¡CARAVAAAAAAN!!!

Whiplash ha sido una sorpresa para mí en muchos sentidos. He pasado a no haber oído hablar de ella a convertirla en una de mis películas favoritas e, indiscutiblemente, una de las mejores del 2014. Mientras escribo esta conclusión está terminando de sonar Caravan y tengo las mismas sensaciones que cuando vi las escenas finales de la película: emoción y angustia. Echadle un ojo, no creo que os defraude, solo por ver el sadismo J.K Simmons merece la pena, y el Oscar.


¿Qué os ha parecido la película? Recordad que podéis dejar en los comentarios recomendaciones de películas, libros o álbumes musicales para que los reseñe y los critique lo mas humildemente posible.

domingo, 3 de mayo de 2015

Vicente Blasco Ibañez - La Barraca

La España de finales de siglo XIX era un caldo de cultivo perfecto para que el naturalismo se expresara con toda su fuerza. En un país atrasado, provincial, alienado por la religión, inculto, empobrecido, corrupto y caciquista, los escritores españoles encontraron multitud de frentes donde poder atacar con afilada pluma los cimientos de una España cada vez más mísera, y que empezaba a tomar conciencia de su propia miseria: Emilia Pardo Bazan describía con crudeza la sociedad rural gallega, Clarín la hipocresía de la burguesía decimononica, Benito Perez Galdos, que si bien no se le adscribe al movimiento, también realizo cuadros realistas muy tristes de la España de entonces, pero con un toque dramático mas “deformado”, mas dickensiano. De entre todos estos, a mi criterio personal, sobresale la figura de Blasco Ibañez, posiblemente, el escritor más vendido y famoso de principios del siglo XX ya no de España, si no del mundo; condición que hace que sobre su obra uno pase de puntillas en clase. Porque, ya sabéis, los bestsellers son cacota y eran cacota ya en el siglo XX si eras un intelectual.  


Republicano empedernido y saboteador de procesiones freelance, cosecho un importante éxito en España con sus novelas costumbristas valencianas, y el mundial con sus novelas ambientadas en la Gran Guerra y las adaptaciones de un jovencísimo Hollywood aun mudo. Actualmente, críticos y académicos señalan que es su obra costumbrista la de mayor calidad literaria, yo, a mi pesar, carezco de conocimientos para afirmarlo o desmentirlo, pues solo he leído su obra costumbrista, en la que se adscribe La Barraca. El tema principal de la novela es la intransigencia y violencia de un pueblo atrasado y sus consecuencias. El tío Barret no puede pagar el arrendamiento de la tierra al cacique local, Don Salvador, y en su desesperación lo asesina. La barraca queda inmediatamente abandonada y el pueblo jura que jamas permitirán que sea cultivada de nuevo, en memoria del difunto Barret. Pero no contaban con la llegada de Batiste y su familia, que intentan comenzar una nueva vida en el pueblo y que no lo tendrán nada fácil. Así comienza el cruel hostigamiento del pueblo hacia su familia, y no terminara bien... 

Mi nombre es Rodolfo Valentino, vos matasteis a mi padre, prepárate para morir

Blasco Ibañez describe con detalle y lirismo las mediterráneas campiñas y con especial crudeza las condiciones precarias en que vivían sus habitantes, así como las escenas más duras del libro, en las que no se aprecia ni un atisbo de implicación emocional, solo descripción fría, como en una disección. Este contraste dota a la novela de una riqueza especial, haciendo que queramos adentrarnos en esos bucólicos y soleados paisajes donde los pájaros cantan y los juncos vibran mecidos por el viento, a que inmediatamente deseemos ponernos a salvo en nuestro siglo. 

Un siglo mucho mas civilizado, donde vamos a parar

El ser humano es cruel, y su intransigencia y cabezonería nos llevan a ver en esta obra los actos mas despreciables que puedan imaginarse en un país que se hacía llamar irónicamente civilizado. 
No es una lectura agradable, pero es una muy buena novela, de gran calidad. Si no os echa para atrás la crudeza y estáis familiarizados al drama, seguro que la disfrutáis. O no, pero no os dejara indiferentes.

(Esta es una reseña publicada anteriormente en Goodreads cuando no tenia la soltura y el humor habitual, es bastante peor que mis reseñas actuales y os compensare por ello con una reseña nueva dentro de poco, cargada de bilis, fotos de gatitos y torsos desnudos de hombres bien machotes, y no a Valentino como bailaor de jotas) 

domingo, 12 de abril de 2015

Miguel de Unamuno: Niebla

Autor: Miguel de Unamuno
Titulo: Niebla
Idioma original: Español
Publicación: 1914
Edición: Alianza Editorial
Recomendación: 10/10










Ay Unamuno, Unamuno... que grande eras entonces y que grande eres aun hoy en esta España que ha olvidado a todos los hombres que hicieron algo por enriquecer a su pueblo con su prosa y nuevas ideas y no persiguiendo como chimpancés una pelota o picando toros. Que ingrata es la sociedad con los que en su día fueron nombres excelsos y grandes que se escribían casi con tinta de oro y cursiva cervantina y ahora no son mas que lecciones que los niños odian aprender en las escuelas; si es que las aprenden. Unamuno, tu molabas mucho, y leerte ahora es como leer a un compatriota actual, tan poco ha cambiado nuestro país en estos cien años y tan parecidos son aun los defectos que a principios de siglo criticabas con ironía y envidiable sentido del humor.
Si, niños, me gusta mucho Unamuno, me gusta su prosa, me gusta su filosofía, su sentido del humor y sobretodo, sus personajes. Hace un tiempo escribí una reseña a San Manuel Bueno martir y mis comentarios fueron de fangirl hormonada, pero con gafitas de pasta: esa novelita marco parte de lo que soy, y me avergüenza decir que si no me hubieran obligado a leerla en el instituto jamas lo hubiera leído; tal es así el poco apego que tenia de adolescente a los grandes clásicos de nuestra literatura, y tal es la ostia que tenia en la cara, eso también. Cuando leí por primera vez a Unamuno me explicaron en clase que esa no era su mejor novela, es mas, muchos la catalogaban de una obra menor dentro de su producción, lo cual me parece una sentencia atrevida incluso en bocas de académicos; pero que se yo, solo soy un estudiante de biológicas con tiempo libre. Como decía, según me explicaron el puesto de obra por antonomasia, de magnum opus, si nos ponemos pomposos, lo ocupa Niebla; y tras leer este libro pasado dos años desde la lectura de San Manuel, con la cabeza mas asentadas y supuestamente con mayor madurez mental (MENTIRA, MENTIRA, MENTIRA) he de confesar... que es cierto.

Niebla nos cuenta la historia de Augusto Perez, un pequeñoburgues cuya madre ha muerto recientemente heredando una fortuna que le permite vivir sin trabajar de forma desahogada junto a sus dos criados. Su vida de snob transcurre plácidamente, filosofando y monologando, hasta que conoce a su vecina Eugenia, de la que se enamora perdidamente y la cual le rechaza al primer amago de cortejo. Esta es la primera de un cumulo de desgracias le sumirán en una profunda confusión que le harán dudar de todo en lo que creía, hasta de su existencia, hasta el punto de enfrentarse a su propio creador: UNAMUNO.


Esto apestaba a Nolan cien años antes de Nolan, es espectacular. Niebla es, precisamente, una de las obras mas importantes de principios de siglo por darle otra vuelta de al genero novelistico, al que satiricamente se referia como nivolistico, creando el primer intento de obra metaliteraria. Cada pagina de esta nivolita es un derroche de humor, ingenio y metafísica; y digo humor, que no deberia, por su personaje principal, Augusto Perez. Augusto es un personaje que no puedo si no encontrar parodico, es tan profundo como un pozo sin fondo, y tan intenso como una peli de Bergman. La mayor parte de la novela la componen sus pensamientos en forma de soliloquios de sesudos devaneos filosóficos ¿Que es el amor? ¿Que es sentir? ¿Que es la existencia, el estar vivo? ¿Pienso luego existo, esto es así? ¿Acaso las mujeres tienen alma, acaso la tenemos nosotros? Muchas de ellas tienen un genuino sentido filosófico, y de ellas nacen en el lector profundas reflexiones, si, pero es tan ridículo como se expresa el personaje que me era imposible tomarlo en serio.

Pero no solo de Augusto se compone la novela, para nada. Como he dicho antes, la mayor parte de la obra se componen de los pensamientos de Augusto, la otra gran parte se componen extensos diálogos, tanto o mas filosóficos que los monólogos. Y es que los otros personajes son también para echarlos de comer a parte. Ademas de los criados de Augusto, racionales y lógicos, Eugenia, una verdadera zorra, con perdón, tenemos a los tíos de Eugenia, una alcahueta de cuidado la una y un anarquista bufonesco el otro; tenemos a los amigos de Augusto, personajes la mayoría de otras novelas de Unamuno que arrojan su punto de vista de la vida, el amor y los problemas que atormentan la cabecita loca de Augusto, e, incluso, el propio Unamuno, dios todopoderoso al que su creación... !le echa huevos¡

Esto es un hombre bien machote
Niebla, en si, cuenta una historia de amor que, gracias a los personajes y el desarrollo de la trama apoyado en diálogos y monólogos, se transforma en una historia con mucha profundidad e interpretaciones, y su mayor virtud, ademas de introducir un elemento tan interesante como es la metaliteratura hace casi 100 años, es como trata el absurdo de la existencia del ser humano. La Niebla tiene una profunda carga simbólica y filosófica sin llegar a ser abrumadora ni molesta, para mi sorpresa ha sido un libro muy divertido y ameno de leer, que me ha hecho pensar y entretenerme con buena filosofía y, sobretodo, con una buena parodia al postureo intelectualoide. Añadamos a este conjunto, ademas, la fantástica prosa del autor, hay paginas que se leen con gozo, paladeando cada una de las palabras de las que se componía una brillante frase y que te obligaban a decir: si es que este cabron era bueno, era muy bueno. Una lectura muy recomendable aunque este no sea un genero atractivo para el lector casual denle una oportunidad, estoy seguro que mas de uno se sorprenderá y descubrirá un clásico tan actual que parece que aun vive entre nosotros.
Don't fuck with Unamuno... never



viernes, 10 de abril de 2015

Carlos Fuentes: Gringo viejo

He tenido serios problemas a la hora de enfrentarme al análisis de este libro pues me encuentro muy confundido. Desde el vamos, no se decir si este libro me ha gustado o lo he odiado, si es brillante o pretencioso, si es poético o cansino, si lo que muestra es un desarrollo de los personajes o dispensadores gratuitos de filosofías de vida. Se que el autor, Carlos Fuentes, premio Cervantes y una de las voces mas importantes de la literatura hispanoamericana, llegando a ser casi Dios en la tierra en su Mexico natal; se también que esta obra en particular fue la que le reporto el reconocimiento internacional y que es uno de los pilares que sostienen lo que se llamaría el boom hispanoamericano junto a obras maestras como La ciudad y los perros o 100 años de soledad. Y soy capaz de ver porque merece estos honores: la forma de narrar es muy novedosa, haciendo saltos en el tiempo, cambio de voces y perspectivas, largas introspecciones psicologicas, añadiendo algo de realismo mágico al conjunto, utilizando un lenguaje escatologico y crudo a veces y atractivamente poetico en otras, haciendo una disección política y humana profunda de una de las épocas mas convulsas de su país. en conclusión, bien escrita esta y el estilo es supremo; pero en lo que a efectos de trama se refiere... entremos en materia.

Gringo viejo nos narra la historia -ficticia, por supuesto- de los últimos años del escritor americano Ambrose Bierce, que con casi 70 años marcha a la frontera mexicana para morir como un gringo en la revolución junto a los villistas. Integrado ya en sus filas, conoce al que sera su superior y rival, el general Arroyo, y una institutriz americana abandonada por la familia que la contrato, Harriet Winslow. Con la revolución mexicana como escenario, conoceremos a estos tres personajes, cada uno de ellos con identidad propia y una forma de ver el enfrentamiento en particular, y la vida en general, únicas, a veces diametralmente opuestas.

Quizá no todo el mundo conozca a Ambrose Bierce, pero en su época y país fue muy popular como escritor y critico, sobre todo esto ultimo. El amargo Bierce, le llamaban, y es que el buen hombre era cínico, desagradable y mordaz hasta extremos casi intolerables para su época. Nadie escapaba de la afilada pluma de Bierce, nadie estaba libre de su ácido humor y sus venenosas criticas; es esta forma de ser tan característica la que me animo a ver el libro, pues esperaba encontrar un hijo bastardo de Perez-Reverte y Clint Eastwood, sentenciando como en su diccionario del diablo y sin dejarse joder por nadie. Y creo que esa fue mi primera decepción. Carlos Fuentes reinventa a Bierce y lo convierte en una versión descafeinada de si mismo. Tiene sus momentos, si, menciona sus obras, también, su visión de la vida es amarga, si y si, pero no es Bierce, es una parodia, una caricatura.

Sin embargo, no creo que esto sea un fallo del libro, porque Fuentes deja bastante claro que Bierce, el Gringo viejo, es una escusa para ver la revolución desde otra perspectiva y contrastarla con la del revolucionario fanático, el general Arroyo, y con la del utopista, Harriet Winslow. El general Arroyo resulta un personaje genérico y mal construido, por el simple hecho de que es un analfabeta, dicho por el propio personaje párrafos después de su presentación, pero reflexiona como un verdadero letrado. Ojo, un analfabeto puede ser muy inteligente, pero la inteligencia es una cosa, y la capacidad de expresar ideas y meditaciones es otra; para lo segundo hace falta educación y leer libros, y eso es un hecho. Es un revolucionario convencido, odia a la burguesía que le trato como esclavo desde el día en que nació, quiere una nación en la que nadie le diga lo que debe hacer, el clásico antisistema, poco mas le encuentro y poco mas me parece que nos quiera contar. Harriet, en cambio, si me gusto mucho como personaje: es una mujer fuerte, inteligente, valiente, abandonada en una tierra hostil y salvaje pero convencida de que, con la educación adecuada, puede salir de ese pozo de barbarie. También hay que decir que la pobre mujer es un paciente freudiano de manual: ve en el gringo viejo su padre, un desertor militar, y desea tirárselo, pero no lo hace, dice el porque, si, pero lo encontré muy enrevesado y no creo ni que pueda expresarlo con palabras.

... o tal vez si.


Este es el mayor problema que he tenido con la novela: la relación entre sus personajes y sus parrafadas. Los personajes se gastan entre ellos un rollo muy raro, tienen una relación amor-odio ininteligible y excesivamente artificial, sobretodo por el lenguaje y la forma de narrar de Fuentes. Es casi el mismo fallo que le encuentro a Henry James, sus constantes devaneos de intronspeccion psicologica que mas que aclarar que sienten o piensan sus personajes confunden en el mejor de los casos y aburren en el peor. Muchas de estos parrafos no los entendi, directamente me frustraron porque no sabia que quería decirme el autor o si de verdad quería decirme algo. No me atrevo a tacharlo de pretencioso porque, sencillamente ¡No lo se!

Ke me quedao to loko, valla.


Como he dicho al principio, no se como analizar esta obra, no se si recomendarla o no, por eso, prefiero dejarlo a vuestra elección y criterio. Si hay algún lector del blog mexicano, pues me imagino que alli la obra de Fuentes sera lectura obligatoria en la escuela, por favor, hacedmelo saber en los comentarios porque, palabra,  yo quería entender esta novela, y lo único que me ha dejado ha sido una sensación de vació e ignorancia...

domingo, 5 de abril de 2015

Descubriendo a Forrester

¡Albricias! ¡Albricias! ¿Que leen vuestros incrédulos ojos, en serio una reseña de una película, al fin? ¿Acaso han cambiado al autor del blog? ¿Acaso se ha tomado sus vitaminas? ¿Acaso le está dando mucho bombo a un chiste alargado? Si, no, si y, por desgracia, si… Por fin tengo algo de tiempo para la contemplación y he decidido dedicarlo a ver películas como si el mundo se acabara al dia siguiente; o peor, cerraran Pordede. En menos de dos días me he tragado enteritas cuatro películas, algunas fantásticas, como el cuento de la princesa Kaguya, que también reseñare, porque es una maravilla; otras correctas pero muy entretenidas, como Al filo del mañana; y otras… Como descubriendo a Forrester.
A la hora de elegir una película siempre sigo los mismos pasos: primero, veo el elenco actoral en busca de actores y actrices que me gusten, por si la película es mala, al menos tener una buena actuación que llevarme a las retinas; luego, veo la trayectoria del director, para ver su recorrido, sus éxitos, sus fracasos y, en general, si hay alguna película suya que haya visto. En este caso, me guié por lo primero más que por lo segundo, porque si alguno de vosotros ha leído esta entrada vera que tengo un fetiche para nada sutil con cierto escocés de voz gruesa y barba neanderthal. En efecto, si Sean Connery sale en una película soy capaz de tragarme hasta Zardoz –oh, santa Madonna… Zardoz-. Del director Gus van Sant poco puedo decir porque apenas lo conozco. Sé que dirigió El indomable Will Hunting, que me gusto bastante aun  con el insufrible Matt Damon y el cara-cemento de Ben Affleck; también se que dirigió Milk,  nominada a mejor película en 2008, sin embargo, no he tenido oportunidad de verla. ¿Y cómo fue, en este caso, la experiencia? Resumamos la historia aunque como vereis no me voy a esforzar mucho.

Tendrá su entrada... MERECE su entrada
La película empieza en el Bronx, en el clásico escenario barriobajero donde los Jets peleaban contra los Sharks y los nigga-mannigas juegan al baloncesto como único pasatiempo, que a veces compaginan con el hurto y el allanamiento de moradas. Y no lo digo yo, así es como Van Sant muestra a los habitantes afroamericanos del barrio. Pero ellos nos importan un carajo, a nosotros nos importa Yamal, un joven de 16 años superdotado que lee como un cabron, y con unos gustos literarios la mar de pedantes, también hay que decir. Nuestro joven protagonista es un adolescente del barrio más: juega al baloncesto con sus amigos, en el colegio no rinde mucho ni poco, y de vez en cuando roba (estoy siendo de un políticamente correcto hoy que te rilas, vaya). Sin embargo, Yamal es un genio, lo que ocurre es que no se hace notar para que no le den de lado sus amigos, comportamiento muy adolescente, hasta que los excelentes resultados de una prueba de rendimiento le delata. Así, en un pliqui, Yamal abandona los suburbios para ir a un importante colegio a estudiar… literatura, creo (en verdad no lo dicen pero se sobrentiende), y poder desarrollar todas sus capacidades, tanto en el ámbito académico como deportivo, pues seguirá practicando baloncesto hasta convertirse en la estrella del colegio. Este cambio de escenario no será bien visto por sus antiguos amigos ni por sus pijolis compañeros de aula, como bien podéis intuir.
Paralelamente, en una de las incursiones nocturnas typical Bronx, Yamal entra en la casa de un anciano que se dedica a observar con unos prismáticos por su ventana los partidos de baloncesto que Yamal juega con sus amigos (yuyu, mucho yuyu), y descubre, sorprendido, que es ni más ni menos que… ¡Sean Connery! … Digo, ¡William Forrester! Un afamado escritor, ganador del premio Pulitzer, autor del libro que están leyendo en ese momento en clase. Resulta que Forrester se relego al ostracismo agorafobico tras publicar su primer y único libro. Con este primer encuentro Yamal y Forrester realizan un pacto: Yamal no le dirá a nadie donde se oculta el si este le enseña a perfeccionar su escritura. Y de este contrato nacerá pronto una amistad que crecerá durante el resto de la película.

Trae pa' acá ese culito, bribon
Sean Connery, literatura, el arte de escribir… esta película tenía todo para que me encantara, y, sin embargo… No lo ha hecho. Descubriendo a Forrester no es una mala película, es una bonita historia sobre la amistad, que para su desgracia hemos visto muchas veces y mejor contada. Tuve mala suerte al ver esta película, justo la semana anterior había visto Esencia de mujer, con Al Pacino haciendo de veterano de guerra ciego y borde, Chris O’Donnell haciendo de estudiante soso (muchísimo más insulso y ramplón que Yamal), y con una trama y desarrollo que, si bien no se podría llamar plagio, se asemejan lo suficiente como para hacer una comparativa y que de esta Descubriendo a Forrester salga peor parada. La figura agorafobica y gruñona esta impecablemente ejecutada por Sean Connery, pero no destaca tanto como personaje como gustaría y, como mentor, deja muchísimo que desear, pues su función se limita a varios consejos, algo así como John Keatings en El club de los poetas muertos, que no enseña a los alumnos ni literatura ni a liberar su creatividad sin temor a que el mundo académico pisotee sus sueños, solo se limita a cuatro aforismos de libro de escritura de dudoso valor practico y cuatro carantoñas (pero con mucha, mucha carisma). Forrester viene a ser eso mismo, potencial desaprovechado, un personaje a medias.

Vais a ver mas libros en esta foto que en toda la pelicula. De baloncesto os vais a hartar
Yamal es un adolescente y su rol es tal, con el valor añadido de ser el único integrante culto de su círculo social: quiere encajar pero no sabe cómo hacerlo, es inteligente, brillante, pero a veces temerario y rebelde, orgulloso en el bueno y mal sentido. Su llegada el nuevo instituto no se lo pone nada fácil, debe hacer frente a los prejuicios de sus demás compañeros, tanto en el ámbito académico como deportivo, y los de su profesor de literatura, que viene a ocupar la figura de villano, interpretado por Murray F. Abraham (en El nombe de la rosa tambien es el malo... curioso), que le hará la vida imposible por desafiarle delante de toda la clase. Aunque Yamal sea el protagonista, no sobresale en ningún momento de la historia, incluso al final, el momento más emocionante y cliché básico de este tipo de películas se basa en una gran mentira que lo único que hace es sepultar al personaje por completo. Ya no es que te importe poco, es que te la sopla completamente.
A la siguiente impertinencia te bajo la resolución a 240p
Criticar películas no es mi fuerte, y por desgracia he escogido una que ha despertado excesiva animosidad en mi interior. La estoy juzgando con excesiva dureza, si, y eso se debe a que no soporto que una película me engañe, y esta promete demasiadas cosas para, al final, no cumplir ninguna de ellas. La relación entre los personajes no se desarrolla por completo, todo ese trasfondo de literatura y escritura es pura fachada, son cuatro menciones colocadas estratégicamente para reflejar que ellos saben de literatura y eso es MENTIRA, el final es la mayor prueba de que esa patina intelectual es un fraude. Incluso hay una subtrama romantica unida a la de los prejuicios, y no he profundizado en ellas precisamente porque no aportan nada a la historia, son anecdoticas, y la película ni siquiera se esfuerza en que a ti te importen.

Recuerda, Yami, mas vale pajaro en mano que ciento en el ano...

En resumen, si os gusta este tipo de historias, dramas sencillitos para una tarde en la que no tengáis que hacer nada, echadle un ojo, tal vez la aguantéis mejor que yo. No obstante, no recomendaria esta película a nadie, aun sin ser mala, no merece perder las dos horas que dura. Lo siento

miércoles, 11 de marzo de 2015

Henry James: Lo que Maisie sabia

Creo que ya quedo claro en mi reseña a Otra vuelta de tuerca que Henry James no es santo de mi devoción. Es mas, recuerdo haberlo descrito como escritor palizas, algo que casi podría llamar un piropo si hubiera leído esta novela antes que Otra vuelta de tuerca: porque si el estilo de Henry James puede aguantarse y hasta encontrarse interesante, si somos generosos, en distancias cortas por la introspección psicológica que realiza en sus personajes, en novelas largas es directamente insoportable, de meterle fuego al libro y verlo arder como las piras de libros de la Alemania nazi, con ojos fanáticos extasiados por el crepitar de las llamas y el crujido agonizante del papel... 

Se me va, hoy se me va...
Lo que Maisie sabia es una novela con muy poca trama, a priori sencilla y, aunque escrita a finales del siglo XIX, muy actual. El libro nos cuenta la historia de la pequeña Maisie, una niña de 6 años cuyos padres se divorcian de muy malos modos, peleando constantemente por su afecto hasta que rehacen sus vidas y la niña se convierte mas en un inconveniente que en un chantaje emocional arrojadizo. Hasta aquí, como ocurrio con la otra novela, la trama es muy buena, y mas por el hecho de que el libro esta narrado a través de la perspectiva de la pequeña; ojo, no la usa como narradora en primera persona -gracias a Dios-, pero el narrador omnisciente utiliza siempre a Maisie como ojos, no dejándonos saber mas de lo que una chiquilla puede y debe saber de tan complicada situación. Este es un recurso muy inteligente, Henry James sabe utilizar, como en Otra vuelta de tuerca, geniales recursos narrativos para confundir al lector y darle una visión de la historia distorsionada o de interpretación ambigua, lo cual es genial... si no se tratase de un libro de Henry James. 

Voy a entrar en materia, Henry James todo lo que tiene de inteligente lo tiene de pedante: es capaz de ahogar una trama prometedora con sus infinitas y aburridas cadenas de pensamiento, reflexiones, meditaciones, diálogos artificiosos con puyas, criticas o filosofía soterrada, descripciones mastodonticas de cualquier ademan o gesto, varias interpretaciones a cada dialogo siempre buscando el mal entendido o, directamente, dándole la vuelta entera a un dialogo que bien podría ser un saludo o un me pica la entrepierna o me estoy descojonando del lector. Y este tipo de estilo, que aun siendo cansino podría aceptarlo si se contara a través de la perspectiva de un adulto, como en Otra vuelta de tuerca, me parece tremendamente imbécil tratandose de una niña de 6 años. Sonara hipócrita, pero no lo es: Maisie es capaz de ver todo y de interpretar todo lo que le dicen o le hacen rellenando mas de diez párrafos con cadenas de razonamientos infantiles, si, pero increíblemente meticulosos. Me explico, Maisie pocas veces entiende lo que pasa, pero eso no le impide fijarse en todo como si fuera una novia paranoica ¿Que niño hace eso? ¿Que niño es capaz de darle la vuelta a todo, a cualquier gesto, a cualquier frase, con tanto detalle como para ocupar paginas? Quizá yo fuera un niño particularmente imbécil y este comportamiento es habitual en un infante cultivado, o quizá en el siglo XIX los niños eran un portento de la deducción y por ello mentalistas en potencia, o quizá es que Henry James no ha convivido con un crió en su puñetera vida. Por eso el recurso de utilizar a Maisie como perspectiva me parece forzado, porque no me creo que eso sea una niña pequeña. 

Mas o menos Maisie ve el mundo así

Pero no solo tengo problemas con el estilo y la omnisciencia de Maisie, la trama es tremendamente insipida y repetitiva. Entiendo que una historia de divorcio mal llevado no se preste para rellenar 400 paginas y si un dramon de sobremesa de hora y media-dos horas, pero es que Henry James ni lo intenta hacer soportable. Si tuviera que resumir la trama es: padre y madre, a cada cual mas hijo de puta y egoísta, quieren o pasan de su hija, la chantajean emocionalmente, y se la mandan a una institutriz o a un ama de llaves; institutriz y ama de llaves quieren, se pelean o pasan de la niña, la chantajean emocionalmente y se la pasan a la nueva madrastra o el nuevo padrastro , que resultan ser unos padres maravillosos hasta que también se divorcian del padre y la madre -los de Maisie del principio, si-, se emparejan, se convierten gradualmente en unos cabronazos y vuelven a pasar de la niña. Moraleja...

                                     


¿Es que no habían servicios sociales en el Londres victoriano? Lo que Maisie sabia me parece un libro repetitivo, monotono, cansino, aburrido y extremadamente pretencioso. Tal vez no lo entendiera, tal vez Henry James me dejara catatonico mientras leía y directamente ni lo intente, tal vez sea imbécil por no ver la grandeza de las obras de James o porque simplemente ya le he pillado tirria. Sea lo que sea, no pienso acercarme a este escritor palizas y citando a un gran filosofo de la tierra media:

Avisados quedáis...
Ya aprovecho esta entrada para mencionaros que me he unido al club Adopta a un blog para promocionar un poco este zulo del que ya huyen incluso los murciélagos. Se que es difícil leer esto con seriedad teniendo a Gandalf muriendo encima, pero esto es muy importante para mi y para el blog, para que el sitio tenga mas movimientos y participación, que fue uno de los motivos por los cuales empece este proyecto. Quiero agradecer a Yurika Sekai esta oportunidad, a ver que tal se da todo y... no se que mas decir porque esto se me da muy muy mal...

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