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jueves, 19 de febrero de 2015

Arthur C. Clarke: 2001 Una odisea en el espacio

Hoy es el día en que debo salir del armario, hacer una confesión muy intima, casi de alcohólico anónimo; así que voy a levantarme, carraspear y decir que no me gusta Stanley Kubrick.
Luego de que hayáis bajado los cuchillos y escondido las piedras sacare mi cabecita de la trinchera, si no escribiré desde aquí, como un soldado cagueta. No negare que El resplandor me encanto, y que la considero una película mayúscula, muy por encima del genero de terror actual y de la época, y que ofrecio una perspectiva diferente del horror que la del libro de Stephen King. Pero luego me he encontrado Eyes Wide Shut, la chaqueta metálica, Barry Lyndon y, bueno, las sobreviví. Podréis decir que no entiendo su cine, que no comprendo sus símbolos, su manera criptica de contar historias, su estilo personal o que directamente que soy imbécil. Y no os lo negare, no soy ni mucho menos un adalid en cuanto a inteligencia cinematográfica, pero es que lo de 2001: una odisea en el espacio no pienso ni darle el beneficio de la duda, porque directamente me da miedo. Tal es así, que he preferido leer la novela antes que ver la película.

Sin embargo, la película no es una adaptación estricta de la novela, pues las dos se concibieron al mismo tiempo como una colaboración entre Arthur C. Clarke, que no es un desconocido en mi blog, y Stanley Kubrick. La historia en ambas obras es muy similar, pero el desarrollo de la trama es muy distinto, tanto por el cambio de medio como por la personal formula del director americano. La historia es cronológicamente muy extensa, partiendo desde el origen de la humanidad en las sabanas africanas hasta llegar a las primeras etapas de la era espacial a mediados del siglo XXI. Existe un hilo conductor a lo largo de toda la trama, y es el extraño a la par que iconico monolito negro, que aparecerá siempre como un catalizador de la inteligencia humana, un regocijo onanista total para los fantoches de Alienigenas. Como decía, el monolito ayudo a nuestros antepasados a emplear armas para cazar y así aumentar sus opciones de supervivencia hasta llegar a nuestros días. Aquí acaba el primer arco argumental, compuesto en exclusiva por un relato prehistórico: Ahora es cuando entramos en la obra de ciencia ficción pura, la que todo el mundo conoce.

Metafora del autor viendo cine de Kubrick
A mediados del siglo XXI, como decía, otro monolito es descubierto en la superficie lunar, y esta mandando coordenadas hacia una luna de Saturno, Japeto, a la que paralelamente se dirige una nave de exploración comandada por dos científicos, junto a HAL9000, la computadora general de la nave, y el resto de la tripulación en animacion suspendida. El resto de la historia, creo, es de dominio publico: HAL se descontrola y asesina a todos los miembros de la tripulación hasta que Bowman, único superviviente, logra desconectarla y llegar sano y salvo a Japeto, donde comienza la parte mas delirante de la película en que casi-todos terminan mas o menos así

-Perdona, pero yo SI entendí el final de 2001 y también el soliloquio de El Arquitecto
-!Pero eso es porque tu eres especial¡ ¿Quien quiere un muffin?


Dentro de lo que es la novela propiamente dicha, toda esta parte es mucho mas comprensible, pero igual de caótica y alucinatoria; casi diría que es mas delirante que en la película gracias al estilo de Clarke, que narra con la exactitud casi-científica y maniática que le caracteriza sensaciones, destellos y resplandores que solo una mente desestructurada por sustancias psicotropicas podría contemplar. Y es que el autor pone mucho énfasis en que el lector comprenda a la perfección como funciona ese mundo futuro, siendo prodigo en descripciones que, a menudo, mas que aclarar terminan a veces por confundir por completo al lector. Aun así, estos esporádicos momentos de confusión no desmerecen para nada el estilo cuidado y detallista de Clarke ni el conjunto de la novela, que aun siendo una rallada como la copa de un pino, es una obra fantástica.

¡No drogas, no! Bueno un poco si...

Grandes tropos de la ciencia-ficción nacieron en esta novela: el descubrimiento de maquinaria alienigena que potencia los conocimientos humanos, la exploración espacial alejada por completo de la Space-opera, y la inteligencia artificial como un enemigo a vencer. Es fantástica, corta y entretenida, inteligente, aterradora y alucinatoria, una macedonia de sensaciones con el ignoto universo como telón de fondo; recomendable con todas mis fuerzas. Muy probablemente lea las secuelas y comparta con vosotros mis impresiones, aunque dudo que estén a la par de su primera entrega.

Os veeeeeeeeooo...


Otros libros del autor reseñados: Canticos de la lejana Tierra

viernes, 13 de febrero de 2015

Stanislaw Lem: Retorno de las Estrellas


La ciencia ficción no ha sido uno de mis géneros predilectos hasta hace muy poco, recalquemos mejor, jamas me había gustado la ciencia ficción -aunque cualquiera que lea el blog puede llamarme embustero...-. Puedo ser de las pocas personas que reniega tímidamente de la saga de George Lucas por miedo a infinidad de ladridos y agresiones fisicas. Este desdén hacia el genero se debe, en parte, a mis prejuicios, y en otra a los múltiples clichés del mismo: alienigenas, viajes interestelares, batallas en el espacio, imperios galácticos, robots, universos y tecnologías enrevesadas... Ninguno de estos elementos fue nunca de mi agrado, y por eso mismo decidí que si me adentraba en el genero seria con un autor que me aportara algo mas que navecitas, laseres y planetoides: y por eso elegí a Stanislaw Lem, un autor mucho mas discreto -error-, con menos excesos -doble error- y con mayor trasfondo (Descuidad, ahora que he profundizado en el genero he de morderme la lengua hasta cercenarmela).

Stanislaw Lem fue un autor polaco y el gran representante de la ciencia-ficción en el bloque soviético. Sus obras están impregnadas de gran contenido filosófico y reflexivo, y muchas veces sus tramas futuristas son solo escenarios exóticos para plantear problemáticas del siglo XX, como la integración del individuo en la sociedad o los problemas de la comunicación con especies foraneas a nuestro planeta; todo esto muy influenciado por el tenso clima de la Guerra Fria. De hecho, Lem actualmente es conocido por la adaptación de Tarkovski de su obra, Solaris, que fue "calificada" en su tiempo como la respuesta soviética a la obra de Kubrik-Clarke 2001 odisea en el espacio, cuando la tematica poco a nada se asemejan. Fue esta faceta la que me atrajo tanto de el, y decidí probar con esta novela, y... Pasemos a la historia.
Todo comienza con el regreso de una expedición interplanetaria tras diez años de peregrinaje, del que toma tan poético titulo. Aplicando la relatividad temporal, estos 10 años dentro de la nave han sido en realidad 127 años en la Tierra, por lo que estos astronautas, ahora reliquias de otro tiempo en este nuevo mundo, deberán hacer frente a una sociedad en la que no encajan. Si analizamos la premisa, como tal, es brillante, con infinidad de posibilidades. Lem lo sabe, es inteligente y se viene arriba.

El autor junto a su robot

El tema de la novela se nos presenta muy pronto: la integración del hombre a la sociedad, o mejor dicho, la imposibilidad de esta integración. Al contrario que en otras películas, donde podemos ver que el viajero que llega al futuro tiene un periodo de adaptación al novedoso nuevo mundo -casi siempre a modo de remedo cómico- que dura poco mas de unas escenas; en esta obra, nuestro protagonista esta confuso desde el principio hasta el final, las ciudades son diferentes, los objetos de la vida cotidiana irreconocibles, el idioma distinto, la comunicación difícil, y todo esto se transmite al lector quizá demasiado bien. Y es que conforme uno lee la novela se siente tan, o mas confuso que el protagonista, haciéndonos perder constantemente el hilo de lo que se esta contándonos e imposibilitandonos a formar una escena en la cabeza, y si lo logramos muy rara vez se asemeja a lo que el autor esta narrando. Este triunfo del estilo de Lem es brillante, si, pero al mismo tiempo frustrante, y nos acompañara durante toda la novela pues, como he dicho anteriormente, el protagonista jamas se adaptara por completo a la sociedad del futuro. y hablando de la sociedad, esta también es muy distinta. Lem flirtea ligeramente con la utopía ofreciéndonos una sociedad que ha abandonado el primario impulso a la violencia, mostrándonos unos seres humanos mas hedonistas y libres de conflictos. Pueden imaginar que nuestro confundido astronauta desentona bastante en esta nueva sociedad.

Si, Fry. Date por jodido con Lem

Para crear este estilo confuso Lem nos describe con minucioso detalle cada cosa que ve nuestro protagonista desde sus ojos; es un estilo sencillo, conciso, sin excesivas florituras, pero que engloba a la perfección. El tema esta bien tratado y deja un agridulce sabor de boca por nuestro desdichado protagonista. Sin embargo, el libro nunca resulta ameno ni fácil de leer, si no le tenéis paciencia muy seguramente no lo terminéis; en mi caso, tuve demasiado estomago, pero podría llegar a decir que la historia me gustó, lo suficiente para quedarme con mas ganas de Stanislaw Lem, y no descarto volver a intentarlo con Solaris.

Ejemplo de viajero del tiempo que logra adaptarse a la sociedad. Inquietante, Carmen


sábado, 31 de enero de 2015

Arthur C. Clarke: Canticos de la Lejana Tierra

Portada con los thalassianos
Arthur C. Clarke, poeta del cosmos, pilar de la ciencia ficcion junto a grandes nombres como Isaac Asimov o Robert. A Heinlein. Suyos son argumentos que a día de hoy se han convertido en tropos indispensables del genero, como el descubrimiento de tecnología abandonada de otras razas que potencian las capacidades humanas lo suficiente como para romper las ataduras que nos atan a la Tierra; suyo es, también, el honor de haberme hecho descubrir un genero que antaño no solo no me atraía, sino que me repudiaba.
Llegue a este libro de casualidad, al enterarme que era el material original en que se basaba la obra de Mike Oldfield, The Song of the Distant Earth, álbum al que amo tanto como a este libro. Seducido por la música casi espiritual de Oldfield, me sentí irremediablemente atraído hacia este libro y, finalmente, lo leí. Y Dios mio, porque tardaría tanto... Creo que es de justicia avisar que esta no va a ser una reseña muy objetiva, y que si la comparo con el Quijote no os extrañe a ninguno. 

Cánticos de la Lejana Tierra es un magistral éxodo a las estrellas, una elegía a todo lo que fuimos y un viaje lleno de nostalgias y reflexiones. A Clarke siempre se le achaco ser demasiado sesudo, de dedicar siempre mas protagonismo a los adelantos tecnológicos y a la ciencia dentro de la novela que a los personajes que por ella deambulaban, como cascarones vacíos. En esta novela, sin duda, le quiso dar una bofetada de revés a todos sus detractores, pues aquí se invierte completamente el registro. Estamos ante un Clarke, como digo, reflexivo, muy emocional y con toque melancólico. El grueso científico de la novela se encuentra al principio, donde Clarke nos expone porque se destruye nuestro Sol, fuente de vida y también de muerte, y la tecnología necesaria para abandonarla; toda esta introducción científica recuerda mucho a Interstellar, donde el medio para abandonar el planeta y la repoblación de la especie son muy similares -pero eso me lo guardo, spoilear Interstellar o Canticos merece una muy horrible tortura testicular-. Lejos ya de esa introducción, abandonamos, a bordo de la Magallanes junto a los restos de la humanidad, un Sol agonizante que entra en estado de nova rumbo a Thalassa, una de las pocas colonias exitosas que ha evolucionado independiente de la humanidad de la que partió como simples genes en criogenia. Y es en esta parte donde comienza la novela de verdad. Cánticos de la Lejana Tierra cuenta el choque de dos culturas, de dos humanidades separadas a años luz del tiempo y del espacio, y es maravilloso como Clarke lo describe: es tan humano, cargado con tanta emoción y melancolía que cuesta no pensar que sera de nosotros cuando el Sol finalmente se apague o terminemos los unos con los otros. Es muy interesante conocer como es la sociedad Thalassiana, una sociedad casi utópica, que creció al amparo de maquinas educadoras que se ahorraron de explicarles conceptos como la religión, la ética y la moral. Casi podría concebirse como una sociedad edénica. No quiero contar mas de esta obra, porque terminaría por desmenuzar cada frase, cada personaje y cada momento emotivo. Solo me resta recomendarla fervientemente como una obra maestra del genero, y un pilar mas en la literatura.
Otra portada con el disco de Oldfield. Algún día le tendré que dedicar una reseña

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