Ahora mismo estoy en lo que podríamos llamar la recta final
más dura a la que me enfrentado en mi vida académica; no he estudiado mas creo
desde que curse la selectividad, y ni por esas se puede comparar mínimamente a
mi situación actual. Solo para que os hagáis una idea, llevo más de mes y medio
sin pasar una página que no sea de apuntes y varias semanas sin poder disfrutar
de una película sin saber que, o me tengo que poner a estudiar nada más acabar
o debería de estar estudiando. Sin embargo, este Julio aplicado y trabajador ha
sido vilmente amordazado, atado y sodomizado por mi esencia mas procastinadora
esta tarde, en la que he dicho, a tomas por culo, y me he puesto esta
maravillosa peliculita y a escribir esta crítica; ya ahogare mi arrepentimiento
en litros helado de dulce de leche.
Entremos en situación. ¿Quién de mi generación no ha crecido
viendo esta película? Los 90 fueron para Disney como una edad de plata luego de
sus primerísimos largometrajes animados: película estrenada, taquillazo
asegurado. La bella y la bestia, Aladdin, Pesadilla antes de Navidad, El rey
león. El Jorobado se estreno un año después del batacazo que supuso Pocahontas
–ojo, a mi me gusta Pocahontas, pero hablamos de éxitos en taquilla-, cuando
esta edad de plata estaba ya en decadencia. Y, sinceramente, no creo que el
Jorobado de Notre-Dame fuera la mejor opción para recuperar audiencia: Me
explico.
El Disney más clásico siempre ha trabajado con una fórmula
mágica, tiene su zona de confort, los
cuentos de hadas y las fabulas tradicionales. Cuando Disney decide optar por un
registro nuevo, o peor aun, reinventar su fórmula es cuando los pezones se
ponen duros de terror (y para muestra… Pocahontas). O salen sus obras maestras,
o grandes decepciones, no hay término
medio, sobretodo porque obedece a motivos muy subjetivos. Con el Jorobado
decidieron adaptar una novela de Victor Hugo, Nuestra señora del París y,
mirad, os puedo asegurar que es como si Disney decide reinterpretar Juego de
Tronos. Ósea, no, y para muestra un botón. La primera escena, en las que nos presentan
al villano persiguiendo a una pareja de gitanos con su bebe, la muerte de la
madre a manos del villano y un intento de infanticidio. Veis… veis vosotros ya
donde está el problema ¿No?
| Ya tenemos imagen para el poster |
Este movimiento tan arriesgado fue el que la condeno: el
material para la adaptación no era el apropiado para hacer una buena película
infantil, por lo menos no si querías traumatizar a tus hijos, esas mismas
criaturitas que ya habían sobrevivido a Mufasa y a la mama de Bambi. Y luego
también están los puristas de la novela de Hugo, los cuales vieron como el
filtro Disney distorsionaba su adorado libro. No obstante, yo creo que esta es
la mejor cualidad de la película, la oscuridad de la obra del francés dota a la
película de una identidad y una inteligencia de la que carecen muchas otras
obras de Disney que podrían, e incluso deberían, tener una carga dramática
similar, y no solamente una muerte aislada que parta el corazón para que luego
todo vuelva a ser chachi pistachi. Esta película tiene mucho que decir y su
mensaje es importante sobre todo para los niños, que se ha demostrado que
sobreviven a un poco de crueldad, si no díselo a Miyazaki volando cabezas con
arcos y flechas. Y para los segundos… ¿Qué esperabais encontrar en una
adaptación de hora y media, animada, de Disney de una obra de 700 páginas,
violenta, salvaje, y peor, DEL TIO QUE HIZO LOS MISERABLES? ¿No os imaginabais
que no iba a estar bien adaptada y, que si lo estuviera, Disney hubiera
quebrada a base de pleitos? Dejando esta introducción, ya excesivamente larga,
aparte, vamos a hablar de la película como tal, olvidándonos del libro, los
problemas financieros de Disney y la inocencia destruida del pequeño Timmy.
| Esto... pues eso, vaya. Que a callar... Si. |
La historia del Jorobado no creo que sea desconocida a nadie,
así que voy a spoilearla sin piedad. Quasimodo pierde a sus padres siendo un
bebe a manos de Frollo, un juez que enmascara su sociopatia en un aura de
santidad que le acoge como su protegido, confinándolo en el campanario de Notre
Dame, del que le está prohibido salir. Ya adulto, Quasimodo quiere salir y ver
Paris, en pleno jolgorio por las fiestas gitanas, y, desobedeciendo a su
maestro, va al festival, en el que por desgracia es humillado y maltratado por
los ciudadanos. Pero una gitana, Esmeralda, sale en su ayuda y se enfrenta a la
multitud, despertando la ira del juez Frollo, que la manda arrestar por bruja.
Hay otro personaje importante mas, Febo, el capitán de la guardia de la ciudad,
que se enamorara de Esmeralda y, junto a Quasimodo, le ayudara a escapar de las
manos del lujurioso juez. La historia a grandes rasgos es la misma que la de la novela, pero
descafeinada. La estructura y el ritmo es el clásico de Disney: principio, nudo
y desenlace, o mejor dicho, presentación de personajes, primer conflicto,
desarrollo, un segundo conflicto, climax, final feliz. Particularmente la
historia me encanta, pero mas que la historia, el tratamiento que se le da,
pues aun estando descafeinada, hay partes que son muy fuertes, partes que te
dejan diciendo: ¿pero de verdad Disney hizo esto? ¡Disney los tenia cuadrados
entonces! El martirio del pobre Quasimodo, una velada escena de flagelación, el
intento de quemar a Esmeralda por brujería, pero sobre todo, el villano, y que
villano…
| ¡DISNEY POR DIOS! |
Frollo, sin ninguna duda, es lo mejor de la película. Es uno
de los personajes más despreciables, sanguinarios y al mismo tiempo
disfrutables que haya creado Disney; es tan malo, pero tan malo, que un coro
gregoriano grita cada vez que aparece en pantalla. Todas sus acciones son
crueles, es manipulador, despiadado, desalmado e inquisitorial en el peor
sentido de la palabra, un fanático religioso que justifica sus peores acciones teniendo
a Dios siempre en la boca. Pero todo esto alcanza su summun en una canción en la
que, literalmente, Frollo fantasea sexualmente con Esmeralda. Pareciera una
mezcla del inquisidor Bernardo Gui, del nombre de la rosa, y los monjes
libidinosos de las primeras novelas góticas. Un villano perfecto, con un
desarrollo perfecto, e interpretado a la perfección por las perfectas cuerdas
de acero del todopoderoso Constantino Romero. Que Dios lo tenga en su gloria,
este donde este.
| Ummm, you touch my tralala... |
El trió protagónico también está bien retratado para la
corta duración que tiene la película; salvo pobre Febo, podríamos decir que su
parte es la que mas cojea de todas. Quasimodo tiene una mezcla entre candidez y
nobleza que hace que inmediatamente sintamos pena y ternura por él. Es un
personaje trágico hasta el último momento: recluido en una torre, tratado de
monstruo por el que considera ingenuamente su protector, la primera vez que
sale conoce lo peor de la humanidad y, para rematar, no se queda con la chica.
Vale, al final de la película una chiquilla le abraza y todos le aceptan como
uno más y no estará solo; pero eso es un detallito, el pobre muchacho, tan
bondadoso, tan bueno que es, queda friendzoneado de la más fea de las formas. Y
esto, señores, que a muchos les disgusto, a mi me pareció un acierto. Me
explico. Está claro que no es el mejor mensaje que dar a los niños, que si eres
bueno y cariñoso pero feo como un trueno la chica se va a ir con el guaperas.
Es un mensaje cruel, pero por desgracia, muchas veces es la triste realidad y,
para más inri, aunque os sorprenda, los niños no son tan ingenuos como Disney y
otros creen, hasta los chiquillos saben que por muy bueno que sea Quasi sigue
siendo deforme y que es difícil enamorarse de alguien así. Es cruel y muy
triste, pero es un mensaje bastante adulto para tratarse de una peli Disney.
| Si es que en el fondo me duele hasta a mi... |
Esmeralda me parece de los personajes más divertidos de la
película, un derroche de energía y mala baba, siempre dando saltos, riéndose
del orden y los poderosos, nunca dejándose domar. Aun tratándose de una gitana
con una identidad cultural de lo más confusa (en general la etnia gitana es
retratada en la película con la típica visión yanqui, de no tener ni zorra idea
de lo que hablan), es de los pocos gitanos que parecen una caricatura, y eso
que va arrastrando un chivo, ojo. La relación que mantiene con Quasimodo es muy
tierna y, a la vez, confusa, porque la película en verdad a veces sí que da a
entender que siente algo más que amistad por Quasimodo (o la muchacha es MUY
cariñosa), por eso el posterior romance con Febo se hace aun mas forzoso de lo
que ya es. Porque si de por si Esmeralda y Febo se han visto como dos veces en
toda la película y compartido lo que a mi parecer son cinco frases, al
desarrollar más la relación entre Esmeralda-Quasimodo, reduces a lo que podría
haber sido una relación solida (las pocas escenas que comparten son muy
simpáticas y, a niveles de trama, casi diría que utiles), en el tan trillado y
estereotipico flechazo Disney. Y hablando de Febo, poco podemos decir de él
salvo que es muy noble, con sus puntos de comedia y que no se hace antipático
en ningún momento, es lo mejor que podemos decir de el: que esta y no molesta.
La animación de todo el filme es impresionante. Paris se ve
inmensa, majestuosa, con una Notre-Dame tan magnífica y espectacular que
sientes de verdad que domina sobre todo el paisaje. El nivel de detalle que
tiene la catedral es, además, meticuloso y casi preciosista: las campanas
tañéndose, las policromadas vidrieras, las estatuas de los santos de rostro
beatifico, pero terroríficamente solemnes cuando la situación lo requiere; los
ornamentos, pilares y florituras por las que escala Quasimodo, esta tan
recargada de elementos que estremece el imaginar cuanto tuvo que costar hacer
cada dibujo. Todo esto acompañado, además, por un uso del color y la música
impresionante. Hay una escena, el climax de la película en la que,
literalmente, Paris es el infierno en la Tierra: el cielo está poblado de nubes
y humo rojo, hay un auto de fe en el centro iluminando toda la escena de un
tono sanguinolento, del suelo solo se pueden entrever las llamas que comienzan
a devorar los edificios; y en lo alto, Quasimodo sosteniendo a Esmeralda en sus
brazos gritando “¡Esta en Sagrado!”. Me emociona solo de recordarlo. Y la
música, la música es tan solemne que eriza el bello. No estoy hablando de la
parte musical de toda peli Disney, esas que tanto canta la gente y que tanto
adora pero que yo, al no tener alma, detesto con toda mi alma en el peor de los
casos, o me dejan indiferente en el peor. Hablo de la música extradiegetica,
los canticos gregorianos en latín, que dan un dramatismo a cada escena que ni
el propio Victor Hugo pudo idear en su momento. El intento de infanticidio de
Frolo y el climax sin esos coros tan grandilocuentes no quedarían en nada (cito
mucho estas dos escenas, pero es que son bestiales).
| ¡A la friendzone va tu puta madre! |
En conclusión, con todo lo bueno y todo lo malo, con el
éxito en taquilla o sin él, con el recuerdo de mi generación o de las
venideras, y siendo totalmente subjetivo en esta crítica, he de confesar que El
jorobado de Notre Dame es una de las mejores películas animadas de Disney, muy
lejos del clásico Disney de cuento de hadas y claramente infantil. Una historia
épica y romántica en el sentido más literario de la que, a mi parecer, era
imposible de adaptar mejor.
| Y ESTAS TRES JAMAS EXISTIERON |